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La vida es una flor

Cada momento contiene un tesoro a nuestra disposición. Sólo tenemos que descubrirlo. La vida es una flor, con su aroma maravilloso que puede hacer que nos olvidemos incluso del tiempo si nos relajamos en ese aroma. Como una flor, también, porque si la vivimos descuidadamente (superficialmente) es como si pisáramos esta flor que es la vida, pasando por alto los regalos que fluyen de ella para cada ser que desee aceptarlos.
Hay un refrán que dice: "No hay mal que por bien no venga". Es decir, que hay algo bueno en cada circunstancia, incluso en las que parecen malas. Como exploradores de la Vida, como Indianas Jones que somos de este Universo, hacemos bien cuando soltamos nuestros miedos y nos relajamos fluyendo con la vida, aceptando sus regalos, descubriendo sus tesoros, disfrutando y jugueteando con cada momento y guiñendo y sonriendo ante cualquier tipo de circunstancia que venga a jugar con nosotros.
En todo ser humano, y en todo ser en general, hay cualidades valiosísimas. No existe nadie que carezca de valor. Todos somos valiosísimos. Los altos y los bajos, los ricos y los pobres, los que critican y los criticados, los violentos y los pacíficos, todos, absolutamente todos los seres tienen cualidades valiosas que la vida ha puesto en ellos. A veces estas valiosas cualidades están muy enterradas en el interior del ser, pero un día u otro, antes o después, esas cualidades salen a relucir. Y para el sabio que mira a toda vida con su mirada limpia y desprejuiciada, es obvio que hay un brillo divino en el fondo de cada ser. Sölo tenemos que verlo. Sólo tenemos que ayudar a expresar lo mejor de cada ser, ayudándole a derretir sus asperezas.
Que la Fuerza os acompañe; a todos. Y seáis felices.
Somos una Familia
La Vida es un fluir constante, amoroso y armonioso de la Unidad. Cuando asumimos la creencia de que estamos separados unos de otros, surgen los conflictos: el "otro" podría perjudicarnos o ser un enemigo. De ahí se pasa al miedo, a las guerras (preventivas o no) y a tirarnos piedras unos a otros.
Sin embargo todos somos una Familia. Formamos una Unidad, todos somos energía con la misma procedencia, llámese big bang o como queramos llamar al origen de la energía. Si nos amamos y ayudamos unos a otros, el fluir de la Vida nos eleva a un punto de vista feliz y armonioso donde lo mágico (el amor sin medida, la felicidad) se convierte en una constante realidad.
Amar nos libera, nos nutre, nos eleva, nos permite descubrir lo que somos realmente. En cambio, hincarnos los dientes los unos a los otros solamente nos ata a un mundo de conflictos. Podemos elegir: enfocarnos en una actitud de amor o de miedo. Según la actitud que elijamos, nuestra vida reflejará un mundo de armoniosa Unidad y Amor, o reflejará un mundo de conflictos que en realidad no es real, sino un juego de apariencias.
Que seáis felices y os vaya todo bien, si así lo queréis.
¿El trabajo nos hace libres?
He encontrado una interesante reflexión acerca del trabajo. Puede leerse el artículo en su web original, aquí: http://www.cronicasalmargen.info/2008/02/el-trabajo-nos-hace-libres.html Copio en color rojizo el artículo a continuación:
Nos hemos acostumbrado en nuestras modernas sociedades a considerar el trabajo como un bien que hay que reclamar, preservar e incentivar con el objetivo de aumentar y asegurar nuestro bienestar. El trabajo ocupa hoy el centro de las reclamaciones sociales y un lugar prominente en el orden moral. En efecto, aquel que no trabaja o trabaja poco es tildado de holgazán, vago, parásito social o, en el mejor de los casos, se le estigmatiza con el rótulo de “parado”. Por otra parte, el trabajo define simbólicamente el papel que uno ocupa en la sociedad. En un contexto en el que las posibilidades de interacción social se reducen a la mínima expresión debido en gran parte al individualismo pautado de las sociedades urbanas consumistas, el trabajo define nuestro rol social, nuestro estatus y al mismo tiempo constituye la principal oportunidad de relacionarnos con los demás. Incluso las Naciones Unidas han declarado el trabajo como un derecho universal. La centralidad del trabajo es incuestionable.
Es precisamente esta centralidad la que está consiguiendo naturalizar el trabajo de manera que resulte incuestionable y, por tanto, no sea posible debatir en Nuestra Polis alternativas de vida no centradas en él. Sin embargo, un breve recorrido histórico y reflexivo puede hacernos reconsiderar nuestra concepción del trabajo.
El origen etimológico de la palabra “trabajo”, según la teoría lingüística más aceptada, es el vocablo latino “tripalium”, un instrumento de tortura formado por tres palos a los que se ataban el tronco y extremidades del reo. “Tripaliare”, que tiene el mismo origen, significa “torturar” en latín.
En la tradición judeocristiana el origen del trabajo es un castigo divino, “ganarás el pan con el sudor de tu frente”, justificado por el supuesto pecado cometido por los padres fundadores de la humanidad al desobedecer el mandato de no comer la fruta prohibida. En la Grecia antigua el trabajo era una actividad degradante relegada a los esclavos o extranjeros, el último escalafón de la escala social. El mito griego de Prometeo nos cuenta que cuando este titán robó el fuego a los dioses para entregárselo a los hombres, Zeus entregó como venganza a Epimeteo, hermano del titán, un regalo envenenado: Pandora, la primera mujer. Debía ser una oportunidad para que los hombres llevaran una vida más amable y divertida pero Pandora trajo consigo una caja de la que al abrirse salieron todas las maldades destinadas a los humanos: la vejez, la enfermedad y el trabajo, entre otras. La palabra que en el griego moderno designa al trabajo es “dulia”, que deriva de “duleia”, esclavitud en griego antiguo.
La consideración del trabajo como actividad despreciable dura hasta mediados del siglo XIX con el inicio de las revoluciones industriales. Max Weber nos ilustró sobre la decisiva influencia de la moral protestante en el origen del capitalismo. La Reforma, triunfante en el centro de Europa, introdujo la actitud psicológica del esfuerzo y de la acumulación de bienes materiales como un mérito del buen cristiano para conseguir un futuro dichoso en la vida eterna. Esta actitud revalorizó el trabajo, cosa que no le fue nada mal a la incipiente clase burguesa, que empezó a acaparar los nuevos medios de producción y a contratar como mano de obra barata a los desplazados por las hambrunas del campo. Pocos años más tarde las dos teorías económicas predominantes, la liberal y la marxista, aunque desde ópticas diferentes, ponían el trabajo en el centro de la actividad humana, lugar que ocupa hasta nuestros días.
Otra fuente de falacias que sirven para legitimar el status quo de la centralidad del trabajo en nuestra sociedad está asociada a la idea de progreso. Se nos dice que hoy en día tampoco nos va tan mal porque, por un lado, si nos comparamos con las sociedades antiguas, las comodidades que nos han aportado las innovaciones tecnológicas son mucho mayores, y por el otro, supuestamente no trabajamos tanto como los grupos antiguos de cazadores y recolectores, que tienen que emplear todo el tiempo para asegurar su supervivencia. Sin embargo, varios estudios antropológicos reseñados por Sahlins en su libro “La Edad de Piedra” muestran que en realidad estas sociedades nativas ocupan mucho menos tiempo que nosotros en satisfacer sus necesidades. El truco está en una correcta adecuación entre medios y fines. Se nos ha hecho creer que nuestras necesidades son infinitas y que, por tanto, cada vez necesitamos más medios para satisfacerlas. Mantener viva esta falacia es en realidad una necesidad de nuestro modelo económico, que necesita crecer indefinidamente, en constante competencia con nuestras economías vecinas y ahora ya globales, para asegurar nuestro bienestar. Las innovaciones tecnológicas son un salto hacia delante, un medio para crearnos nuevas necesidades que requieran una reorientación de nuestra actividad productiva para explotar así nuevas “oportunidades de negocio”. De esta forma la tecnología no disminuye el trabajo sino que, por un lado, aumenta el paro en unos sectores requiriendo su reconversión y, por otro, aumenta la degradación de nuestro cada vez más precario entorno ecológico. Nos han hecho creer que nuestro problema principal es el paro o la falta de trabajo, cuando en realidad reside en la dificultad para asegurar nuestro sustento, para cubrir nuestras necesidades materiales y culturales, cosa relativamente fácil si existiera una redistribución más equitativa de los bienes y se frenara globalmente el consumo supérfluo, propio de nuestras economías en competencia.
“Arbeit macht frei”, “el trabajo nos hace libres”, con esta frase se recibía a los prisioneros en el campo de concentración nazi de Mauthaussen. Esta imagen es una metáfora de la nueva forma de esclavitud en la que se ha convertido el trabajo hoy en dia para una gran parte de la humanidad. La mayor parte de los humanos trabajamos para otro. Con nuestro trabajo el empresario obtiene beneficios, es decir, capital sobrante del que puede hacer uso para satisfacer sus lujos. Los esclavos de la época griega no tenían una relación muy diferente con sus señores.
Tras este recorrido histórico y reflexivo miramos con otra cara no tan complaciente al trabajo. Pero entonces, ¿qué podemos hacer? ¿Cuál podría ser la alternativa a la centralidad del trabajo?
Mientras la buscamos, podemos, al menos, restituir unas relaciones laborales más igualitarias. ¿Cómo? Introduciendo la democracia participativa en la empresa, que la dirección esté representada por todos los trabajadores, autogestionados, que el jefe sea sólo un compañero que coordina, sin atribuciones de autoridad, que los beneficios se repartan entre todos y se restituyan a la sociedad, que los objetivos sigan un criterio de servicio social antes que uno fundado en las ganancias a cualquier precio. Si conseguimos que el trabajo sea un espacio de socialización donde todos tienen voz y las relaciones se basan en la solidaridad, dejará de ser un utensilio de tortura.
Y por otro lado, si miramos hacia nuestro interior y nos percatamos de lo que realmente nos hace felices, seremos capaces de poner freno a estas supuestas necesidades materiales crecientes y orientar nuestras vidas hacia placeres que cuestan bien poco dinero, como el amor, la amistad, la creatividad, la imaginación. Se podrá entonces instaurar la renta básica de ciudadanía, una renta suficiente para sobrevivir con dignidad sin necesidad de trabajar, junto a redes de ayuda mutua y de reciprocidad que aumenten nuestros vínculos solidarios. El trabajo, entonces, será tan solo un estímulo voluntario para quien desee desarrollar o aprender alguna habilidad en un ambiente libre y socialmente satisfactorio. De esta forma, definitivamente, el trabajo dejará de ser central y seremos un poquito más libres.
Fuente: http://www.cronicasalmargen.info/2008/02/el-trabajo-nos-hace-libres.html
Cada uno es como es

Todos somos diferentes, aunque partes de una misma gran Vida (o Universo). Cada uno como es. En cierto modo todos somos especiales, excepto cuando nos empeñamos en imitar a los demás (o lo que pensamos que los demás esperan de nosotros).
Es genial cuando cada uno vive su vida a su manera, libremente, espontáneamente. Hoy vi la noticia de un juez que ha estado torpedeando (al borde de la ilegalidad, eso ya se verá) la adopción de una niña a una pareja de lesbianas. La niña es hija biológica de una de ellas, y como es lógico ambas querían que también constara la otra como madre (en este caso adoptiva); ya se sabe, para tener ese trámite hecho para casos trágicos, si muere la madre biológica que no tenga problemas su otra madre en seguir con la hija de ambas. A muchas personas esto les parecerá lógico, a otras no. Han caído críticas a este juez, lo cual me parece lógico. De todas formas no creo que sea mala persona, simplemente ve el mundo de otra manera. De cualquier manera, mi solidaridad a esta pareja de lesbianas, y sobre todo mi solidaridad con la niña, que se merece unas buenas madres y que no haya conflictos sin mucho sentido jejeje
En fin, era eso lo que quería expresar: simplemente que es genial que cada uno viva a su manera, incluso personas como ese juez, que meten sus narices en las vidas de los demás pero con buena intención (desde su punto de vista). Así, cada uno a su manera, con errores y aciertos, iremos aprendiendo algo.
¡Vive y deja vivir! Tendámosnos la mano, en lugar de sacar el hacha de la guerra. En cada persona hay algo bueno. En todo ser hay algo valioso. ¡Busquémoslo!
No sólo sucede en Italia: En España también se permiten cacicadas con la excusa del "tema del botellón"

Leo en Menéame que en Novara (Italia) el alcalde ha prohibido las reuniones de 3 ó más personas en los parques. La primera reacción ha sido pensar lo mal que están yendo las cosas últimamente en Italia, donde a veces da la sensación de que las actitudes fascistoides/dictatoriales van ganando fuerza. Sin embargo algunos de los comentarios de ese meneo, como éste, este otro, y algunos similares me han hecho reflexionar y me han dado la pista de los siguientes links. Avanzo la conclusión: en nuestra mismita España venimos padeciendo actitudes similares a la de este meneo sobre Italia. Y no ahora en 2008, sino desde hace más tiempo. Algunos ejemplos:
En Sevilla:
Vídeo (2 minutos) de lo ocurrido en enero de 2007: youtube-sevilla
Post de un interesante blog concienciado sobre el tema, explicando el vídeo anterior: http://lacalleesdetodos.blogspot.com/2007/01/urgente-heridos-y-retenidos.html
Otro artículo más reciente del mismo blog, también en Sevilla.
En Madrid:
Ya con un tema diferente, pero relacionado por la actitud desmedida y dictatorial de algunos policías: relato de un abuso policial.
Y esto es todo. Solo expresar mi indignación ante hechos así (sean en Italia, en España o donde sea) y mi deseo de que los ciudadanos seamos informados de este tipo de sucesos y sepamos organizarnos para frenar estas actitudes tan poco democráticas. ¡Debemos dar la cara y no dejarnos pisotear! Entre la persecución a la música/cine (los p2p) y sucesos como éstos, da la sensación de que las corrientes más duras del capitalismo tratan de ganarnos la batalla. Seamos conscientes de esto y veamos si podemos hacer algo para impedir el recorte de más libertades.
Saludos; y gracias al blog http://lacalleesdetodos.blogspot.com/ por ser tan activo con estos temas. Si todos nos concienciamos, quizás estemos a tiempo aún de hacer algo, antes de que Europa se vuelva mucho más restrictiva en cuanto a nuestros derechos.
¿Se debería cambiar la ley para crear el delito de "apología de la pedofilia"?
Algunas noticias recientes han levantado polémica respecto al tema de la pedofilia/pederastia (recordemos que la pedofilia es la atracción sexual hacia los niños y no es delito; la pederastia en cambio es el abuso sexual cometido sobre niños y es un delito tipificado en el Código Penal). Especialmente el chisme sobre el "día del orgullo pederasta", una pésima traducción de "International Love Boy Day", ha despertado tanta indignación que ya hay voces que piden la creación de un nuevo delito: "apología de la pedofilia".
El motivo para la creación de tal delito parece ser el hecho de que al analizar la página de la famosa convocatoria del "International Love Boy Day" con la intención de cerrarla, ha sucedido que dicha página no vulnera la ley, tal como se ha comentado a lo largo del día de ayer y hoy, por ejemplo en El Mundo: La Guardia Civil no ve indicios de delito en la convocatoria del Día del Orgullo Pederasta (una vez más haciendo uso de la pésima traducción), o en artículos como el siguiente: Hacer apología de la pedofilia no es delito en España.
Tal como menciona el segundo artículo:
La apología de la pedofilia en España no es delito. La web donde se convocaba el día del orgullo pedófilo podría librarse de toda consecuencia legal.
El Grupo de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil tras analizar la web que convoca el International "Love Boy Day", por orden de la Fiscalía General del Estado, no ha encontrado indicios de delito porque la mencionada página no exhibe de forma explícita imágenes pornográficas ni abusos a menores.
El tema, por lo tanto, es que se pretende censurar un tipo de web que es legal. Los prejuicios pesan más que la legalidad y si la web que nos indigna resulta ser legal, entonces se pide que se cambie la ley para así poder cerrarla.
Tras unos días de polémica e indignación, finalmente se ha descubierto que La convocatoria para el "día del orgullo pedófilo" era para 2006. Una iniciativa para encender unas velitas azules el 24 de junio de 2006 ha sido convertida poco menos que en una especie de caos informativo: parece que nos gusta el sensacionalismo, especialmente en época veraniega.
Supongamos que creamos ese nuevo delito: "apología de la pedofilia". Entonces habría que definirlo claramente, ¿en qué casos se podría aplicar? ¿Para qué serviría?
No sería un delito relevante para cerrar páginas de pornografía infantil, pues éstas pueden ser cerradas con la legislación actual (sería entonces redundante). Parece que los tiros van por otro lado: poder censurar páginas donde los pedófilos expresan sus inquietudes, opiniones, etc. Páginas legales (por eso se pide crear el nuevo delito, para tratar de ilegalizarlas). ¿Pero hasta qué punto es ético censurar a los pedófilos que no infringen la ley? Ellos tienen tanto derecho como cualquier ciudadano a expresar sus inquietudes, tienen foros especiales donde hacerlo (foros legales) ya que en otro tipo de foros los insultos no dejan sitio para ellos. ¿Es ético limitar la libertad de expresión cuando quienes la usan son personas que detestamos?
Un ejemplo práctico: ¿se aplicaría la ley de "apología de la pedofilia" a los debates sobre cambios en la ley? Los pedófilos suelen debatir sobre cambiar la edad legal del consentimiento sexual en los menores de edad, ya que en cada país es una edad diferente (en España son los 13 años, en otros países son los 16, incluso los 18 años). Puede que no nos gusten ese tipo de debates, pero todo debe ser debatible, incluso las leyes: de lo contrario, ¿cómo podríamos proponer mejoras en cualquier ley, si no la debatimos primero?
La sensatez nos dice que debiéramos perseguir los delitos, y no las opiniones o debates. Pero las emociones están cegando a algunos, que piden indignados el cierre de los foros pedófilos, y el hecho de que sean legales no les hace retroceder. La secuencia es: 1) Quieren cerrar las webs pedófilas. 2) Pero estas webs, una vez sondeadas, resultan ser legales, y llega esta respuesta. 3) Entonces se pide que se cree un nuevo delito, a fin de poder cerrar ese tipo de webs legales.
Hay más matices: algunos piden que se considere "apología de la pedofilia" los relatos escritos sobre relaciones paidófilas. Esto afectaría al mundo de la literatura (Lolita de Nabokov, y múltiples webs de relatos que hay en internet), ya que si la histeria social contra la pedofilia convierte en delito los relatos, entonces tanto mayor motivo para perseguir los relatos sobre asesinatos (Agatha Christie, novela negra... y con mayor razón las películas de cine). Me parece que iniciar este camino nos llevará a situaciones bastante absurdas.
Considero mucho más sensato respetar la libertad de expresión incluso de aquellos que detestamos (los pedófilos) y simplemente actuar contra aquellos que infrinjan la ley. Pero expresar opiniones o charlar de cualquier tema no debería ser considerado (en mi opinión) delito. En cualquier caso, el debate está abierto y la sociedad como conjunto va a optar por un camino u otro. Respetaremos la libertad de expresión o cederemos a nuestras emociones, a la paranoia social, creando nuevos delitos que alcancen a cada véz más ciudadanos. Y gradualmente el mundo cambiará (a mejor o a peor); en cualquier caso viviremos en el mundo que nos merezcamos. Un mundo de libertad o un mundo histérico y paranoico. La elección está en nuestras manos: las actitudes que tenemos cada día son el granito de arena que aportamos.
¿Se debe crear este nuevo delito de "apología de la pedofilia"? Habrá que debatir el tema, sopesar las razones. Arriba he dado algunos puntos para la reflexión y somos cada uno los que debemos sacar nuestras propias conclusiones.
Pedófilos y panfletos
Artículo del catedrático Juan A. García Amado comentando una noticia aparecida hace unos días en El País (el link a la noticia aparece en el artículo de García Amado). Hace unas reflexiones agudas sobre los extremos a los que estamos llegando en nuestros medios de información, desde el punto de vista de los derechos y la legalidad.
Copio el artículo tal cual (al final pondré el link a la fuente de donde lo he copiado):
Esto parece asunto de dinámica de fluidos o cosa así. Lo que sueltas por un lado entra por otro. Mucho cuento con que liberalizamos esto, reconocemos derechos donde antes había delitos e implantamos tolerancias donde antaño campaban las condenas morales más terminantes. Y está muy bien. Ahora los homosexuales pueden casarse, que el alcalde los bendiga. El adulterio no es delito, como fue, y se va institucionalizando domesticadamente en locales especializados en amor a cuatro manos o más. Alabados sean los tiempos. Se persigue con saña el “la maté porque era mía” y se agrava lo que antes era atenuante, loado sea el legislador. Débitos a la fuerza no se admiten, salvo con Hacienda, y hasta en el matrimonio el apareamiento tiene que ser plenamente consentido por entrambos comparecientes, cosa que se agradece.
Pero, ojo, con alguien hay que tomarla. Si resulta que todo el mundo es bueno, a ver contra quién nos unimos. Necesitamos felones, se buscan malvados para compensar tanta apertura y tanto dejar hacer al albur de cada cual. No vaya a ser que de tan liberales acabemos en la acracia. Por eso no sé qué va a ser de nosotros el día que no haya terroristas; habrá que inventarlos, obviamente. Pero el terrorista es excusa necesaria para que aceptemos descalzarnos hasta para subir al tren y que nos pongan cámaras en cualquier esquina, nos graben, nos espíen los de la TIA, se desfoguen oposiciones y mientan gobiernos. Pero, con todo y con eso, tampoco nos van a convencer de que en cada esquina de nuestro barrio hay un etarra atrincherado y en cada parque un suicida por Alá con el ombligo tuneado de dinamita. Así que hace falta algo más, el Coco, el Hombre del Saco, el Yeti, un primo segundo de Jack el Destripador; lo que sea, pero malo malísimo, hipermegasuperpeligroso y que asuste un güevo a la gente de orden y a los apolíticos que no se enteran apenas de que los terroristas nos van a matar a todos pasado mañana. Pues ya está, lo tenemos, el nuevo Coco es…, el pedófilo.
Los que estén un poquillo leídos, que son todos los habituales de este blog, recordarán lo que decía de los judíos la propaganda nazi-fascista: que, entre otras muchas atrocidades, usaban bebés para sus ceremonias diabólicas y hasta se los comían, vuelta y vuelta. Ahora andar asustando con los judíos queda feo, salvo que aspires a gobernar en Irán o te obnubiles en Bloque. Pero lo de los comeniños es una idea que no se debe echar en saco roto. Así que a acongojar a la gente con los pedófilos. No permita que nadie le haga una carantoña a su niño, lleve a su bebé con cinturón de castidad, desconfíe de aquel vecino que le sonríe a su Jennifer Alexandra cuando la va pasar para el cole con los leotardos de Ágatha Ruíz de la Prada. Qué digo pasar para el cole, ni se le ocurra dejar que ella camine solita cincuenta metros por estas ciudades atestadas de violadores de menores, no le permita que tome un bus si no es usted un desalmado consentidor y candidato a perder custodias y respetos vecinales. Ojo con el profesor de educación física, no vaya a estar fijándose en el culete de su Borja Kevin, atentos con la directora de las Carmelitas, que puede ser una lesbiana reprimida que tiene sueños lúbricos con su Melanie, mucho cuidado con el primo del pueblo, que puede estar aburrido de la cabra y, ya metido en el vicio, hacerse ahora minorero.
Claro, no vamos a ponernos a pensar que el riesgo mayor y más real es que un coche se lleve por delante a nuestro vástago el día que estrena la bici que le trajeron los Reyes (Magos, ojo), ya que no hay carriles para bicicleta ni cosa que se le parezca. No vamos a creer que se nos puede descuernar en una alcantarilla sin tapa o a partirse la crisma en el socavón de unas obras mal protegidas. No, no, lo atroz de verdad es que pueda venir un criminal y hacerle unas fotos con el pirulín al aire o haciendo caca en su orinal nuevo, y las cuelga en internet y miles de asesinos de niños se hacen pajas. Uy, eso sí que es terrible. Pena de muerte ya, con castración previa; que digo, lapidación y que se claven las cabezas en los mástiles de las banderas del ayuntamiento, y, de paso, no discutimos sobre cuántas tiene que haber y por qué orden.
Echen un vistazo a lo de El País, que no tiene desperdicio. El título ya promete: “Pederastas: mucho ruido y poca cárcel”. Resulta que en España han detenido a mil pedófilos en los últimos cuatro años y en la cárcel hay solo treinta. Intolerable. La supuesta información es, para empezar, indecente. A éstos periodistas así sí que habría que darles unos latigazos y luego echarlos al mar con una piedra de molino atada a los cojoncillos. No dicen cuántos han sido juzgados y cuántos condenados a penas del tipo que sea, sino que hablan de que sólo treinta de los mil detenidos han ido a la trena. Dando a entender que si te detienen por pedófilo eres culpable sin duda, sin error posible, y que, además, si eres pedófilo hay que encerrarte, sea lo que sea lo que hayas hecho. Por ejemplo, si has mirado unas fotos en internet, a la cárcel. Creo que los penalistas llaman a eso Derecho penal de autor. No se castiga a una persona por lo que ha hecho, sino por lo que es y por lo que puede llegar a ser. Los degenerados a la cárcel, preventivamente, por si acaso. ¿Y cómo sabemos quién es degenerado? Por indicios, por las maneras que apunta. ¿Ves ese de ahí que se ha ofrecido para bañar a su sobrinita? A prisión de inmediato, por cerdo y pervertido. ¿Y la presunción de inocencia? ¿Y el in dibuo pro reo? Ah, eso sólo para los políticos acusados de corrupciones y tropelías varias. Ahí sí que funcionan las cosas al revés: en cuanto un juez te absuelve, aunque sea porque la prueba era tan ilegal como materialmente contundente, porque prescribió el delito o porque se instruyó mál el caso (pon que metió mano Garzón), tal absolución significa que ontológicamente eres inocente y ni robaste ni es concebible que un ser como tú pueda robar jamás. Le pasó a Zapalana, v.gr; y a muchos más. Impolutos. No hay peligro de que venga El País diciendo que hay mil políticos corruptos sueltos por ahí y que a la cárcel sólo han ido dos.
Nos meten el miedo en el cuerpo con el aumento de los pederastas y tal aumento se explica porque hay cada vez más vicio y la gente ve cada día más pornografía y quiere probar y ver cosas nuevas. Eso lo dice El País, no L´Osservatore Romano. Miren estas cuentas: “En 2003 se detuvo a 84 personas, en 2007 la cifra empieza a ser significativa: 677. En los cuatro últimos años, los detenidos suman 974”. Engañabobos total. ¿Cuáles son los últimos cuatro años? ¿Del 2004 al 2007, ambos incluidos? Si en ellos los detenidos fueron 974, de los que 677 corresponden al 2007, tenemos que los otros tres años, del 2004 al 2006, salen a 99 detenidos. O sea, que la cifra mantiene más o menos estable hasta que el año pasado medio país se descubre pedófilo y la policía no da abasto. No cuela. Más bien alguien debería estar preguntándose qué o quién hace que en el 2007 toque asustar a la gente con la pedofilia. Y, de paso, averigüemos también cuántas de esas detenciones acabaron sin procesamiento porque no había materia criminal y cuántas terminaron en absolución porque o no se daba ningún tipo delictivo o no había pruebas. Cuando tengamos todas las cifras y éstas provengan de fuente fiable, hablamos en serio y vemos.
Ah, pero el periódico no está para sutilezas. Todos a la cárcel. Qué juicios ni qué leches, qué pruebas ni qué niño muerto. Glup, miren qué expresión tan políticamente incorrecta. Qué te apuestas a que me trincan a mí también por decir palabrotas ofensivas para los infantes. El amarillismo del reportaje es tan manifiesto que miren cómo empieza el párrafo siguiente a ése de las cifras-trampa: “La epidemia puede llegar a nuestras casas. ¿Qué seguridad tiene usted de que su hijo o hija no esté en contacto con un pedófilo a través de Internet?”. Sigan leyendo por sí mismos y verán qué pánico más idiota nos quieren contagiar. Resulta que nuestros hijos son tontos de baba y en cuanto en el chat algún cantamañanas les dice que se saquen las partes ante la webcam, ahí los tienes, con todo al aire, pero con remordimientos. Y luego no duermen, los pobrecitos, y tienen pesadillas. Y todo porque el pedófilo de guardia ha conseguido las claves de sus ordenadores y ha podido acceder a sus tremendos secretos. Y, claro, chantajeado, el pequeñín se saca la pilila y lo que le manden.
Ya ven qué curiosos deslizamientos. Nos hablan de pedófilos y nos ponemos a pensar en esos casos verdaderamente terribles en que un tipo secuestra, viola y mata a un menor. Cosa que ocurre rarísimamente. Nos dicen que a la cárcel con los pedófilos y pensamos en esos casos, con todo fundamento. Pero luego resulta que no, que nos están hablando de pedófilos que con artimañas consiguen que nuestros hijos se saquen las partes ante la webcam. Y a ésos hay que mandarlos a la cárcel igual que a los otros, por lo que se ve. Y a los que ven esas fotos así logradas también hay que meterlos entre rejas. Supongo que también habrá de hacerse lo mismo con sus parientes, por si la cosa es genética. Y también imagino que cuando en las cárceles no se quepa y nos convenzamos que lo de los juicios con garantías son lentos, caros e ineficaces, organizaremos unos campos de concentración y los mandaremos para allá. Guantánamos para pedófilos, mira qué bien.
Vean los dos últimos párrafos de ese reportaje que firma un tal Luis Gómez, que los dioses confundan:
“Las asociaciones demandan mayor contundencia en las condenas. Solicitan, incluso, que exista un registro de pedófilos. ¿Dónde están?, ¿qué hacen?, ¿reciben algún tratamiento después de haber sido detenidos? Mil pedófilos han vuelto a sus casas y nada se sabe de ellos.
En media docena de casos, el asunto quedó definitivamente cerrado: el pedófilo se suicidó tras la detención. Fue el caso de un profesor de inglés miembro del Opus Dei. Vivía solo pero compartía su vicio con otros. Una tarde, mató a su perro. Luego, tomó el coche y se empotró contra un muro”.
No se puede decir más en menos espacio. Mil pedófilos andan sueltos, vigilemos. Menos mal que al menos con seis ha pasado lo mejor: están muertos. Fíjate, uno hasta era del Opus Dei. No tengo ninguna simpatía por el Opus, pero esto es jugar sucio. ¿Y los otro cinco de qué eran? ¿No habría algún militante del PSOE o de IU o de los Premios Goya, o es que sólo la derechona católica se tira niños? Como muestra de lo malísimos que son esos tipos, un detalle más: ¡mató al perro antes de matarse él!
Qué alivio que seis ya sean fiambres. ¿Qué tal si vamos pensando en cargarnos nosotros, con pena de muerte legal o por la brava, a los otros novecientos noventa y cuatro pedófilos que andan sueltos?
Ah, y por cierto, las cifras siguen bailando al buen tuntún. ¿De dónde han salido esos mil? Pedir rigor al periodismo-basura y honestidad al amarillismo ramplón es pedir peras al olmo.
Hala, majetes, mis queridos amigos penalistas, a indignarse como si esto lo hubiera dicho Jiménez Losantos y a escribir cartas a El País como si lo hubiera publicado La Razón. Ahí os quiero ver.
Posted by Garcia Amado, en domingo, febrero 03, 2008
El link al artículo original está accesible haciendo click en la fecha que sale al final del artículo.
Un par de artículos relacionados con éste:
1) La caza de brujas del siglo XXI: demonizando las descargas por internet
2) Los peligros de la irracionalidad: El caso Ingram
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No hay diferencias estadísticamente significativas entre la moral de los ateos y la de los creyentes religiosos
Lo que sigue es un fragmento del libro de Richard Dawkins "El espejismo de DIOS", un trocito del capítulo 6, "las raíces de la moralidad: ¿por qué somos buenos?". Contiene unos interesantes dilemas o tests morales, ante los cuales cada persona puede plantearse qué decisión tomaría de encontrarse en circunstancias semejantes. Espero que os guste. Y si sirve para reflexionar, tanto mejor.
Si nuestro sentido moral, como nuestro deseo sexual, está efectivamente enraizado profundamente en nuestro pasado darwinista, la religión de los depredadores, podríamos esperar que la investigación de la mente humana revelaría algunas verdades universales morales, salvando las barreras geográficas y culturales y también, decisivamente, barreras religiosas. El biólogo de Harvard Marc Hauser, en su libro Mentes morales: cómo la naturaleza diseñó nuestro sentido universal de lo correcto y lo incorrecto, ha desarrollado experimentos originalmente sugeridos por los filósofos morales, a lo largo de una fructífera línea de pensamiento. El estudio de Hauser servirá para el propósito adicional de introducir la forma en la que piensan los filósofos morales. Se plantea un dilema moral hipotético, y la dificultad que experimentamos para responderlo nos dice algo sobre nuestro sentido de lo que es correcto y lo que es incorrecto. En lo que Hauser va más allá de los filósofos es en que él, en realidad, realiza encuestas estadísticas y experimentos psicológicos, utilizando cuestionarios en Internet, por ejemplo, para investigar el sentido moral de personas reales. Bajo este punto de vista, lo interesante es que la mayoría de la gente toma las mismas decisiones cuando se enfrentan a esos dilemas, y su acuerdo sobre sus decisiones es más fuerte que su capacidad para aducir sus razones. Por esto deberíamos esperar que si tenemos un sentido moral que está construido en nuestros cerebros, como nuestro instinto sexual o nuestro miedo a las alturas o, como el propio Hauser prefiere decir, como nuestra capacidad para el lenguaje (los detalles varían de una cultura a otra, pero la estructura profunda subyacente en la gramática es universal). Como veremos, la forma en la que las personas responden a estas pruebas morales y su incapacidad para articular sus razones parecen enteramente independientes de sus creencias religiosas o de la ausencia de ellas. El mensaje del libro de Hauser, para anticiparlo en sus propias palabras, es este: "Dirigir nuestros juicios morales es una gramática moral universal, una facultad de la mente que evolucionó durante millones de años para incluir un conjunto de principios para construir un rango de posibles sistemas morales. Como con el lenguaje, los principios que generan nuestra gramática moral vuelan fuera del alcance del radar de nuestra consciencia".
Típico de los dilemas morales de Hauser son las variaciones sobre el tema de un vagón incontrolado o un "carrito" en una vía de tren que amenaza matar a cierto número de personas. La historia más simple imagina a una persona, Denise, situada junto a las agujas de cambio de vía, en una posición que le permite desviar el carrito hacia un lateral, y así salvar las vidas de cinco personas atrapadas un poco más adelante en la vía del tren. Desafortunadamente, hay un hombre atrapado en el lateral. Pero, teniendo en cuenta que él es solo uno, superado en número por las cinco personas atrapadas en la vía principal, la mayoría de las personas están de acuerdo en que es moralmente permisible para Denise, si no obligatorio, mover el mando y salvar a los cinco, matando a uno. Ignoramos posibilidades hipotéticas tales como que el hombre solo que está en el lateral fuera Beethoven, o un amigo cercano.
Hay complicaciones del experimento que presentan una serie de dilemas morales incrementalmente enmarañados. ¿Qué pasa si el carrito puede detenerse dejando caer un gran peso en su camino desde un puente que hay por encima? Es fácil: obviamente, deberíamos dejar caer el peso. Pero ¿qué pasa si el único gran peso disponible es un hombre muy gordo sentado en el puente, admirando la puesta de sol? Casi todo el mundo está de acuerdo en que es inmoral empujar al hombre gordo por el puente, incluso aunque, desde un punto de vista, el dilema pudiera parecer paralelo al de Denise, en el que mover el mando mataría a uno para salvar a cinco. La mayoría de nosotros tenemos una fuerte intuición de que hay una diferencia crucial entre los dos casos, aunque no seamos capaces de articular cuál es.
Empujar al hombre gordo por el puente es una reminiscencia de otro dilema considerado por Hauser. Cinco pacientes de un hospital están muriendo, cada uno con un órgano que está fallando. Todos podrían salvarse si pudiera encontrarse un donante para ese órgano particular que está fallando, pero no hay ningún donante disponible. Entonces, el cirujano se da cuenta de que hay un hombre sano en la sala de espera, cuyos cinco órganos están en buen funcionamiento y son adecuados para el transplante. En este caso, no podemos encontrar a casi nadie que esté preparado para decir que el acto moral es matar al uno para salvar a los cinco.
Tal como el hombre gordo sobre el puente, la intuición que compartimos la mayoría de nosotros es que un espectador inocente no debería ser arrastrado repentinamente a una mala situación y ser utilizado para el bien de otros sin su consentimiento. Immanuel Kant articuló estupendamente el principio de que un ser racional nunca debería utilizarse como un medio no consentido para alcanzar un fin, incluso si el fin es en beneficio de otros. Esto parece proporcionar la diferencia crucial entre el caso del hombre gordo sobre el puente (o el hombre de la sala de espera del hospital) y el hombre del lateral de Denise. El hombre gordo del puente está siendo verdaderamente utilizado como medio para parar el carrito incontrolado. Esto viola claramente el principio kantiano. La persona del lateral no está siendo utilizada para salvar la vida de las cinco personas de la vía. Es el lateral el que está siendo utilizado, y él simplemente tiene la mala suerte de estar en ese lugar. Pero ¿qué pasa cuando hacemos una distinción como esa, por qué nos satisface? Para Kant, era un absoluto moral. Para Hauser, está construido en nosotros por nuestra evolución.
Las situaciones hipotéticas relacionadas con el carrito incontrolado se hacen incrementalmente más ingeniosas, y los dilemas morales, proporcionalmente más tortuosos. Hauser contrasta los dilemas afrontados por individuos hipotéticos llamados Ned y Oscar. Ned está en la vía del tren. Al contrario que Denise, que puede desviar el carrito hacia un lateral, el mando de Ned lo desvía hacia un camino lateral que se reencuentra de nuevo con la vía principal justo antes de las cinco personas. Simplemente mover el mando no ayuda: el carrito se estrellará contra los cinco de cualquier forma cuando el desvío se reencuentre con la vía principal. Sin embargo, mientras esto ocurre, hay un hombre extremadamente gordo en el desvío lateral que es lo suficientemente fuerte como para hacer que el carrito se pare. ¿Debería Ned cambiar las agujas y desviar el tren? La intuición de la mayoría de la gente es que no. Aunque ¿cuál es la diferencia entre el dilema de Ned y el de Denise? Presumiblemente, la gente está aplicando de forma intuitiva el principio de Kant. Denise desvía el carrito evitando que se estrelle contra las cinco personas, y la desafortunada casualidad del lateral es un "daño colateral", por utilizar la encantadora frase rumsfeldiana. Él no está siendo utilizado por Denise para salvar a los demás. Ned está utilizando realmente al hombre gordo para parar el carrito, y la mayoría de las personas (quizá sin pensarlo), de acuerdo con Kant (pensándolo con gran detalle), ven que esta es una diferencia crucial. La diferencia nos llega de nuevo por el dilema de Oscar. La situación de este es idéntica a la de Ned, excepto en que hay un gran peso de hierro en el desvío lateral, lo suficientemente fuerte como para parar el carrito. Claramente, Oscar no debería tener problemas al decidir cambiar las agujas y desviar el carrito. Excepto en que sucede que hay un excursionista caminando frente al peso de hierro. En realidad resultará muerto si Oscar mueve las agujas, tan seguramente como el hombre gordo de Ned. La diferencia es que el excursionista de Oscar no está siendo utilizado para detener el carrito: él es un daño colateral, como en el dilema de Denise. Como Hauser, y como la mayoría de los sujetos experimentales de Hauser, creo que a Oscar le está permitido mover las agujas, pero a Ned, no. Del mismo modo encuentro que es bastante duro justificar mi intuición. La idea de Hauser es que tales intuiciones morales a menudo no están bien pensadas, aunque de cualquier modo las sentimos profundamente, gracias a nuestra herencia evolutiva.
En una intrigante incursión en la antropología, Hauser y sus colegas adaptaron sus experimentos morales a los kuna, una pequeña tribu de Centroamérica, con pocos contactos con los occidentales y sin religión formal. Los investigadores cambiaron el experimento intelectual del "carrito de la vía" por equivalentes localmente adecuados, tales como cocodrilos nadando hacia canoas. Con las correspondientes diferencias menores, los kuna mostraron los mismos juicios morales que el resto de nosotros.
De particular interés para este libro, Hauser también se preguntaba si las personas religiosas diferían de los ateos en sus intuiciones morales. Seguramente, si nuestra moralidad proviene de la religión, diferirían. Pero parece que no. Hauser, trabajando junto al filósofo moral Peter Singer, se centró en tres dilemas hipotéticos y comparó los veredictos de los ateos con los de las personas religiosas. En cada caso, se les pidió a los sujetos que eligieran si una acción hipotética es moralmente "obligatoria", "permisible" o "prohibida". Los tres dilemas eran:
1) El dilema de Denise. El 90% de las personas dijeron que era permisible desviar el carrito, matando a uno para salvar a cinco.
2) Ves a un niño ahogándose en un estanque y no hay otra ayuda a la vista. Puedes salvar al niño, pero tus pantalones se destrozarían en el proceso. El 97% estaba de acuerdo en que deberías salvar al niño (asombrosamente, un 3% al parecer preferiría salvar sus pantalones).
3) El dilema del transplante de órganos arriba descrito. El 97% de los sujetos estuvo de acuerdo en que está moralmente prohibido aprovecharse de la persona sana de la sala de espera y matarla para obtener sus órganos, y así salvar a las otras cinco personas.
La conclusión principal del estudio de Hauser y Singer fue que no hay diferencias estadísticamente significativas entre los ateos y los creyentes religiosos al realizar estos juicios. Esto parece compatible con la visión, que yo y otros muchos mantenemos, de que no necesitamos a Dios para ser buenos -o malos.
Richard Dawkins
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Los peligros de la irracionalidad: El caso Ingram
A finales de la década de los ochenta y principios de los noventa se registró una cierta obsesión en Gran Bretaña y Estados Unidos con la existencia de abusos rituales satánicos. Los casos británicos resultaron ser idioteces. Por poner un ejemplo, se acabó descubriendo que la grabación de una de las supuestas ceremonias ocultas era un vídeo porno. Los norteamericanos, por su parte, le pusieron más fantasía al asunto y sus casos llegaron mucho más lejos.
La paranoia satánica ha llegado en ocaciones a extremos tan asombrosos como el protagonizado por Paul Ingram:
El 28 de noviembre del año 1988 fue arrestado Paul Ingram, uno de los miembros más respetables de la ciudad de Olympia, en Washington, presidente del partido republicano local, lugarteniente del sheriff y hombre profundamente religioso. A nadie se le ocurrió pensar que pudiera haber violado a sus hijas, Ericka y Julie, a la sazón de 22 y 18 años de edad respectivamente. Según denunciaron aquéllas, habían aguantado desde su más tierna infancia abusos indescriptibles. Con la asesoría de los consejeros espirituales de la comunidad fundamentalista cristiana a la que pertenecían, las supuestas víctimas fueron recuperando horribles recuerdos, liberándolos de su amnesia. Ingram tampoco se acordaba de nada. Pero, creyendo a sus hijas, y con el auxilio de su pastor, hizo un sincero esfuerzo por revivir las inefables escenas que, a buen seguro, su sentimiento de culpa se había empeñado en borrar. En prisión provisional, de sus labios fue fluyendo una historia escalofriante a lo largo de los interrogatorios. Aceptó incluso someterse a un exorcismo. En juicio confesó sus crímenes y fue condenado en sentencia de conformidad a 20 años de prisión el tres de mayo de 1989.
El interés del asunto no se agota en lo pintoresco la historia. Es que las denunciantes no sólo involucraron a su padre, sino a muchísimas personas más. Según ellas, operaba una secta satánica, compuesta por cientos de miembros, que organizaba horribles ceremonias nocturnas. Actos de bestialismo y asesinatos rituales de bebés formaban parte de la trama. Como en un aquelarre. Ericka afirmaba haber quedado embarazada varias veces, obligada a abortar y a comerse sus propios restos fetales. Las autoridades policiales se tomaron en serio las revelaciones y organizaron una masiva campaña a lo largo y ancho del Estado. Emplearon tecnología puntera para rastrear los campos de las inmediaciones en busca del calor orgánico que emitirían los enterrados despojos corporales. Incluso se articuló una unidad especial de la policía para luchar contra los sectarios.
Sin embargo las entrañas de los apacibles paisajes escrutados no escondían ningún cadáver. Las pericias ginecológicas fueron negativas. El experto en psicología del testimonio Richad Ofshe negó todo valor a la confesión pues, a su juicio, había sido inducida por la policía. Ingram, no obstante, se resistía a dudar de sus hijas. Al final se dio cuenta de que había sido presa de la histeria, de que sus recuerdos eran fantasías provocadas por la sugestión, e intentó retractarse. Demasiado tarde. Permaneció en prisión hasta el ocho de abril del año 2003.
Llama la atención el libérrimo criterio del fiscal. No todos los denunciados (entre los que se encontraban numerosos agentes de la policía local) fueron encausados.
Profundicemos en los hechos: Ingram, aconsejado por un pastor religioso y exorcista, así como por varios psicólogos “expertos”, decidió a someterse a sesiones de “memoria recobrada”, empezando así a “recordar” haber cometido aquellos abusos de los que era acusado. Sin pruebas de ningún tipo en su contra, con varios testimonios a su favor de especialistas y compañeros, frente a toda evidencia, acabó por declararse culpable, siendo condenado por unos hechos cuyo recuerdo se fue formando al hilo de las declaraciones de sus hijas, cambiando según éstas cambiaban y adaptándose a lo que, de hecho, su familia y su comunidad esperaban de él.
Repasando globalmente lo sucedido:
Paul Ingram era un padre de familia religioso y aparentemente normal hasta que sus hijas Ericka y Julie, de 22 y 18 años, respectivamente, fueron a un retiro espiritual en 1988. Allí, Karla Franko se ocupó de informar a las jóvenes sobre los abusos sexuales. Al regresar a casa, Ericka le dijo a su madre que había sufrido abusos sexuales por parte de su padre, durante años, sin que ella se enterara. Julie corroboró su versión, y las hermanas empezaron a entrar en detalles en la oficina del Sheriff. Primero hablaron de sus familiares y después empezaron a hablar sobre numerosos hombres que jugaban al póquer con su padre, y que después se emborrachaban y las violaban (a veces, varios a la vez).
Detuvieron a Paul que dijo que no recordaba nada parecido, pero que si sus hijas lo decían sería verdad, porque ellas no podían mentir en algo así. "Debo tener un lado oscuro que no conozco", añadió. Psiquiatras, curas exorcistas y policías se encargaron de refrescarle la memoria, y al final Paul llegó a confesar que era el mismísimo Asesino del Río Verde e incluso identificó a sus compañeros de rituales. El padre acabó reconociendo que el olvido había sido un mecanismo de su mente para negarse a sí mismo la realidad descrita por sus hijas, como le habían dicho los agentes.
Mientras tanto, las aberraciones narradas por las hermanas iban en aumento: violadas en más de 800 ceremonias satánicas, sacerdotes con cuernos de vikingo, sangre por todas partes, sacrificios, decenas de bebés muertos, pis, defecaciones, bestialismo, abortos provocados por su padre (que las obligaba a comerse los fetos en las ceremonias), decenas de asesinatos y enterramientos, heridas y cicatrices por todo el cuerpo que habían obligado a Ericka a pasarse media vida ingresada en un hospital... Llegaron a incriminar a treinta agentes de la oficina del Sheriff en los ritos y también cambiaron su declaración en cuanto a su madre, a la que acabaron implicando como observadora.
La investigación criminal sobre el grupo satánico de Olympia costó cerca de un millón de dólares USA. Se llegaron a utilizar helicópteros con visión nocturna para intentar descubrir reuniones secretas de los adoradores de Belcebú, sin ningún resultado.
No aparecieron restos de bebés por ningún lado y no había ningún cadáver enterrado en los lugares señalados por las hermanas. Es más, ni siquiera se había registrado un número inusual de desapariciones. Ericka no se había pasado media vida en ningún hospital y ningún médico examinó a las jóvenes para corroborar que tenían cicatrices o que habían abortado en numerosas ocasiones, ni siquiera para comprobar que habían mantenido relaciones sexuales con alguien.
Tampoco se tuvo en cuenta que la veracidad de las hermanas ya había quedado en entredicho cuando en 1983 y en 1985 acusaron a un consejero de su iglesia y a un vecino por delitos similares, y las denuncias se archivaron por falta de pruebas. Y el hecho de que todas las descripciones de un mismo hecho de las hermanas y el padre fueran completamente distintas, tampoco importó.
Locura colectiva
El Doctor Richard Ofshe, un experto en sectas de la universidad de Berkeley, dijo que Paul era muy sugestionable y que deseaba complacer a la autoridad. Ofshe sospechaba que se trataba de un caso de locura colectiva y en su informe concluyó que no habían existido abusos sexuales. En una de sus entrevistas con Paul le comentó que sus hijas habían dicho que también las había violado uno de sus hermanos delante de él. Paul contestó que no recordaba ese incidente, y el Doctor Ofshe le dijo que lo meditara en su celda (como había sucedido con las otras confesiones). Al día siguiente, Paul volvió contándole los detalles de las violaciones de su hijo, cuando realmente las chicas habían negado tajantemente que esto hubiera sucedido.
Finalmente, Paul se declaró culpable en 1989 de seis cargos de violación en tercer grado y accedió a que no se celebrara un juicio para evitar que sus niñas pasaran por el mal trago de testificar ante un tribunal. Mientras esperaba la sentencia, Paul llegó a la conclusión de que nunca había abusado de sus hijas y así se lo comunicó a los jueces, que le condenaron en abril de 1990 a veinte años de cárcel.
El escritor Lawrence Wright publicó "Remembering Satan" (Recordando a Satán), un libro sobre las inconsistencias del caso.
Según los partidarios de Paul, Karla Franko (la responsable de la charla que desató el culebrón) está convencida de que es profeta y en el retiro espiritual le dijo a Ericka que estaba segura de que ella era una víctima de abusos sexuales porque se lo había dicho el Espíritu Santo.
Ericka recorrió durante años casi todos los programas casposos de las televisiones norteamericanas contando sus desdichas.
El sheriff del condado de Thurston (Washington) sigue encantado con ser el primero que ha conducido una investigación criminal anti-satánicos que culmina con una condena.
Recordemos que Paul no consiguió salir en libertad hasta abril de 2003.
¿Es posible tanta irracionalidad? En épocas pasadas hubo casos terribles como el de los juicios de Salem, cuando numerosas personas inocentes fueron acusadas de brujería. ¿Pero repetir errores así, en plena modernidad? El caso Ingram fue sintomático en varios aspectos. En medio de la histeria que se adueñó de la pequeña ciudad americana tras la denuncia de sus hijas, se extendió la paranoia entre los vecinos y se multiplicaron las denuncias y sospechas de asesinatos rituales, cadáveres ocultos y ritos satánicos. Se llamó a un especialista del FBI, Kenneth V. Lanning, experto de la unidad de ciencias del comportamiento de la Academia de Quantico (Virginia). Por fin llegaba la cordura:
Lanning, experto en la victimización sexual de niños, llevaba oyendo historias de abuso sexual con matices ocultistas o satánicos desde 1983. Al principio había tendido a creer en estas historias, pero conforme el número de casos alegados crecía y se elevaba como un rascacielos, había empezado a crecer también su escepticismo.
Pronto, cientos de víctimas estaban acusando a miles de agresores. Hacia la mitad de los 80, el número anual de supuestos asesinatos satánicos había alcanzado las decenas de miles. Como resultado de la información dada por un oficial de prisiones en Utah, circulaba el rumor de que los cultos satánicos estaban sacrificando entre cincuenta y sesenta mil personas al año en Estados Unidos, a pesar de que el número total de homicidios anuales no llegaba a los veinticinco mil. Los creyentes afirmaban que los cuerpos no se encuentran porque los satanistas a veces se comen a sus víctimas y poseen acceso a sofisticados métodos para deshacerse de los cadáveres. Asombraba a Lanning que los agentes de policía, que habitualmente están de acuerdo sobre las inexactitudes de los medios informativos y suelen bromear acerca de las sensacionalistas recreaciones televisivas de crímenes “reales”, fueran tan susceptibles a ese mismo material cuando tenía que ver con el satanismo. Sí, hay asesinos psicóticos que oyen la voz de Satán, igual que hay asesinos psicóticos que oyen la voz de Jesús, pero eso no significa que sean miembros de un culto religioso organizado, pensaba Lanning.
Si el asesinato satánico ritual se podía definir simplemente como un homicidio cometido por dos o más personas cuyo motivo primordial era completar un ritual satánico prescrito, entonces Lanning era incapaz de encontrar un solo caso documentado de este fenómeno en Estados Unidos. Le preocupaba que demasiados agentes estuvieran permitiendo que sus creencias religiosas personales afectaran a su juicio.
A pesar del escepticismo de Lanning, como sabemos, Paul Ingram permaneció en prisión hasta el 8 de abril de 2003 por un supuesto crimen sin pruebas, del que él mismo se autoinculpó en un principio, para más tarde darse cuenta de su error.
¿Seguiremos encontrando casos así todavía en la actualidad? Me temo que sí. Estos casos paradójicamente absurdos seguirán dándose mientras siga habiendo una tendencia a no razonar, dejándonos llevar por nuestras emociones, nuestros miedos, nuestras paranoias hurdidas desde la sombra de la irracionalidad.
Fuentes:
2) A degüello
4) En papel: El libro de Jesús Palacios, Juegos Mortales.
Relacionada:
Sobre el fenómeno de los falsos recuerdos, así como la no fiabilidad de las sesiones hipnóticas para recuperar vivencias olvidadas, se puede leer un breve artículo en Libertad Digital que además menciona el caso Ingram.
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Reflexiones inusuales sobre Internet y la pornografía infantil
Interesante reflexión del programador de ordenadores y divulgador Antonio Caravantes, acerca de las actitudes sociales y de los medios de comunicación ante el tema de la posesión de pornografía infantil, los casos mediáticos y exagerados de detenciones de múltiples personas, muchas de las cuales eran inocentes pero acaban con su fama manchada. Es una reflexión posteada a finales del 2004 pero todo lo que dice sigue siendo actual, como se ve aquí: De los 1000 detenidos por pornografía infantil en los últimos cuatro años, sólo 30 están en la cárcel
El artículo de Antonio Caravantes recomiendo leerlo en su sitio original, aquí . Para los más perezosos, copio el artículo también en este blog. Ahí va:
29/11/04 Antonio Caravantes
En los últimos días se han sucedido dos noticias similares, relativas a la detención de personas que manejaban material pedófilo (pornografía infantil) a través de Internet. La operación española parece culminar con 90 detenidos, y se destaca con estupor que 21 de ellos son menores de edad. La otra operación es internacional, con 77 detenidos de los cinco continentes.
Los medios de comunicación han dado muy buena cobertura a estos sucesos. Los comentaristas y tertulianos de radio y televisión no dejan de mostrar su "estupor". Sin embargo, echo en falta un análisis un poco más profundo del problema.
Comenzaré diciendo que no tengo ninguna simpatía hacia la pedofilia ni hacia el voyeurismo pedófilo (contemplación de imágenes de pornografía infantil). Personalmente me desagradan esos comportamientos, sean a través de Internet o de cualquier otro medio. Pero creo que no deberíamos quedarnos en un rechazo verbal y simplista, como suele ocurrir. Así pues, voy a tratar de profundizar un poco más.
Para empezar, hay que resaltar que Internet es una red mundial a través de la cual se intercambian materiales que en algunos países no son ilegales. Aún más, muchas de esas fotos se han generado en estados donde la legislación vigente no penaliza la utilización de niños para realizar prácticas sexuales o fotografías de actividad sexual. Nuestro primer problema es que vivimos en un mundo globalizado y usamos una Internet sin fronteras, cuando resulta que lo admisible (desde el punto de vista social y legal) es muy distinto en unos y otros lugares del planeta.
Normalmente no queremos afrontar esta contradicción, pero luego manifestamos nuestro "horror" cuando vemos consecuencias como estas redes pedófilas. Pues deberíamos dejar de lamentarnos y comenzar a exigir a nuestros líderes políticos que sean consecuentes: que trabajen para uniformizar la legislación de los diferentes países, o que comiencen a cortar los cables de comunicación (Internet) que nos enlazan a otros países donde se toleran comportamientos que nosotros consideramos inadmisibles. No están haciendo ni lo uno ni lo otro, y todos tan conformes.
Los gobiernos de esos países que son considerados "paraísos sexuales" tienen buenos motivos para la permisividad, pues eso les genera un beneficio económico: los turistas sexuales (procedentes de países occidentales y democráticos) dejarían de ingresarles un buen dinero si se cortase la impunidad. Mientras tanto, los gobiernos de los países occidentales y democráticos (generadores de ese turismo sexual) miran hacia otra parte, diciendo que ese problema no es de su competencia. Tampoco es de su competencia presionar a los embajadores extranjeros ni poner en la ONU delegados que insistan para que esos paraísos sexuales dejen de serlo.
A las buenas gentes que se horrorizan por este tráfico de material pedófilo hay que preguntarles: ¿Ha hecho Vd. algo para evitar que esos niños sean utilizados así? Por ejemplo... ¿Ha votado Vd. a un partido político que había prometido luchar contra este problema internacional? Si Vd. nunca antes había pensado en esto, ya puede irse poniendo las pilas para el futuro: es muy posible que ahora mismo la pedofilia patria y la mundial estén recanalizándose a través de otras personas, puesto que el problema de fondo sigue sin resolver: en el tercer mundo sigue habiendo niños utilizables y aquí sigue habiendo mucha gente dispuesta a utilizarlos, o a contemplar sus fotos.
Por otro lado, no es casual que la mayoría de las fotos provengan del tercer mundo. La carencia de otros recursos económicos muchas veces les obliga a venderse sexualmente para subsistir. Algunos de los niños (o sus padres) permiten las prácticas pedófilas o las sesiones de fotos porque eso les permite conseguir unos dólares con los que subsistir. Es duro decirlo, pero prefiero a un niño prostituido que a un niño muerto de inanición. En este asunto, nuevamente debemos mirar nuestra responsabilidad como ciudadanos de países con una economía holgada. Gastamos millones diarios en caprichos, pero al tercer mundo solo enviamos la ayuda justita para tranquilizar nuestras conciencias, y punto. Ni tenemos una actitud solidaria ni se la exigimos a nuestros líderes políticos. Sabemos que en el tercer mundo mueren miles de niños cada día, pero eso parece preocuparnos menos que la pedofilia.
Lo más grave es que se está confundiendo la legítima defensa de los derechos infantiles con la crítica a una anomalía (perversión) en el comportamiento sexual de nuestros propios conciudadanos. La pornografía puede ser real o ficticia. Si somos capaces de hacer películas de dinosaurios, hemos de reconocer que nos sobra tecnología para generar imágenes de "niños virtuales" que realizan actos sexuales. Desde hace cientos de años se han hecho cosas parecidas, utilizando una imaginación calenturienta y unas pinturas de óleo.
¿Seríamos más tolerantes con nuestro vecino pedófilo si supiéramos que solo contempla a niños virtuales en actos sexuales imaginarios, generados por ordenador? Me temo que no. La mayoría de nosotros seguiríamos negándole el saludo, por ser un pervertido. Toleramos más fácilmente la castidad, que es otra perversión (algo antinatural), pero que siempre ha tenido "buena prensa" y ha llegado a ser una elección "políticamente correcta". Esta línea argumental lleva a una conclusión: lo que nos preocupa realmente no son los niños, sino la perversión de quien se complace en observarlos desnudos o en actitudes sexuales.
En este análisis no soy capaz de resistirme a comparar la pura pornografía con la violencia. Por Internet también circulan fotos de niños maltratados, y hay gente que las colecciona, las intercambia, las vende o paga por obtenerlas. Son fotos en las que se visualiza a un adulto golpeando a un niño, o a un niño amputado, por ejemplo. Hay muchos conciudadanos nuestros que disfrutan contemplando ese tipo de imágenes. Sin embargo, eso no parece preocupar a nadie. La tenencia o distribución de ese material ni siquiera es considerado como delito por nuestras legislaciones progresistas. No importa: al fin y al cabo, estamos acostumbrados a ver cosas parecidas sin inmutarnos.
Al cabo del año, las televisiones ofrecen docenas de películas donde niños de diferentes edades son maltratados o asesinados. Las toleramos con naturalidad bajo el argumento de que esas imágenes son ficticias y no corresponden a sucesos reales en los que se haya dañado a un niño de verdad. Esa argumentación es falsa, puesto que no seríamos igual de tolerantes si la película mostrase escenas sexuales con niños virtuales (donde no se hubiera utilizado a ningún niño real para actividades de ese tipo). Así se confirma que nos preocupa menos el bienestar de los niños que la mera contemplación de esas imágenes sexuales infantiles.
Sigamos con la violencia, llevada al extremo: estoy a la espera de que algún líder mundial decida hacer una guerra para invadir otro país y así derrocar a unos líderes políticos culpables por su tolerancia hacia los abusos contra la infancia. Hace pocos años, en las Azores, tres iluminados decidieron hacer una guerra contra Irak, por motivos que me parecen menos importantes (y que estaban menos comprobados). ¿A qué espera George Bush para invadir Tailandia y "liberar" a miles de niños esclavizados en la prostitución infantil? ¿A qué espera la ONU para enviar a los cascos azules contra Burundi y Uganda, con el fin de liberar a los niños-soldado de allí? ¿A qué espera Toni Blair para asaltar Guantánamo y rescatar a varios menores secuestrados/encarcelados (sin cargo) por el todopoderoso ejército de los EE.UU.? Será que la violación de los derechos de infantiles no es un motivo suficiente para defenderlos mediante otro acto violento. Los niños nunca han sido algo muy importante por lo que luchar, y menos si son de países lejanos. Por eso me sorprende esta repentina indignación anti-pedófila.
Para terminar, me provoca bastante recelo que se aireen noticias relativas a la detención de presuntos delincuentes que usan Internet. Estoy harto de leer titulares destacados donde se relata la detención de un hacker o un creador de virus, o incluso a personas relacionadas con la pornografía infantil. En la mayoría de los casos, esos acusados suelen acabar con una sentencia absolutoria, o con el sobreseimiento (anulación de los cargos) por parte del juez. Para bien o para mal, ese suele ser el final de quienes son detenidos por sus presuntas actividades ilegales en la red. Pero esa absolución o ese sobreseimiento no suele aparecer como noticia destacada. Como máximo sale en un pequeño recuadro de las páginas interiores de un periódico. Los medios informativos están incumpliendo un compromiso ético al dar más relevancia al primer suceso -la detención, policial-, que al segundo -la inocencia, decretada por el sistema judicial-.
Además, eso puede perjudicar gravemente al detenido, puesto que no se restablece su honorabilidad en la misma medida que se aireó su presunta culpabilidad. Y para colmo, esa mala costumbre periodística también está encubriendo la incompetencia policial. Efectivamente, es incompetencia detener una y otra vez a "presuntos" que luego son sistemáticamente reconocidos como "no culpables". Salvo los estafadores y otros delincuentes "económicos", lo normal es que ningún internauta detenido acabe con condena, y se silencia este hecho aunque se haya cacareado a los cuatro vientos su detención como "presunto delincuente" y como "cibernauta". Todo muy conveniente para tranquilizar nuestras conciencias y transmitir una sensación de que las cosas están bajo control. Nada más lejos de la realidad.
Lo voy a formular como un reto personal: limitándonos a España y exceptuando delitos económicos, por cada noticia que tú me envíes de un delincuente relacionado con Internet y con sentencia de culpabilidad... yo me comprometo a devolverte cinco noticias distintas de internautas "presuntos", detenidos por la policía. ¿Quieres probar? Prometo publicar el resultado, sea el que sea.
Creo que el eslogan "Ahora la ley actúa" habría que cambiarlo: "Ahora la policía actúa". Pero todavía encuentro otro más realista: "Ahora la prensa publica que la poli actúa, aunque luego todo quede en agua de borrajas". Y tan contentos.
Antonio Caravantes ha aportado artículos en sitios como Barrapunto , La Taberna del Grumete , Asociación de Internautas , etc. Su currículum puede leerse aquí: http://www.caravantes.com/web/curricul.htm
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Pino Aprile: "El imbécil sobrevive. El genio se extingue"
El periodista y escritor italiano Pino Aprile, autor de libros como "Elogio del imbécil" y "Elogio del error", tiene opiniones muy incisivas. En el siguiente link se recoge un breve artículo suyo y una amena entrevista que le realizaron allá por el año 2003. Destacan las frases punzantes como "los inteligentes crearon el mundo y los imbéciles disfrutan de él", "La selección no es sólo natural sino también cultural, y desde hace miles de años el Homo sapiens sapiens elabora comportamientos y sistemas sociales que provocan el exterminio de los mejores".
Las anteriores frases pueden ser malinterpretadas fuera de contexto, por eso os animo a leer el artículo en este link: http://www.eureka.runa.net/stupid4.htm
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Las personas no son reales: son fantasías o fantasmas

No existe ni una sola persona, pues las personas son irreales: son meras fantasías (¿fantasía de quién o de qué?). Las personalidades son fastasmas flotantes, aparentemente preocupados por mil temas serios y graves: sus trabajos, sus dineros, sus relaciones, sus futuros... Tras todas estas fantasías, si se hurga profundamente despojando a la personalidad de sus mil máscaras, se descubre que tras todo este arsenal de "máscaras y ropas" no hay nada, absolutamente nada. Un fantasma sin sábana no es nada.
Las guerras, las polémicas, las peleas, las fiestas y las tragedias no son sino bailes de disfraces sin nadie dentro de esos disfraces. Una danza de máscaras sin una forma en el interior.
Una persona no es sino la suma de sus máscaras, el conjunto de sus "ropajes". Despojada de esos envoltorios, cuando llegamos al centro, se descubre que una vez retiradas todas las máscaras no queda nada. Nadie a quien amar o a quien odiar. Nadie con quien pelear, nadie a quien ayudar. Solamente hay un Vacío.
Bien, pues ese Vacío, ese Silencio o Naditud origina todo el universo. Ahí reside toda la Magia, ahí late el secreto de la inmortalidad y el Misterio del Cosmos.
No obstante, las personas siguen jugando en el festival de máscaras, confundiendo las máscaras con lo que verdaderamente son: ese Misterio Vacío que lo origina todo. Está bien que así sea: ¡que prosiga el festival!
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Los fundamentos de la moral
El objetivo de este texto es dirigir nuestra mirada hacia los fundamentos de nuestra moral, a fin de darnos cuenta de si son fundamentos objetivos o más bien una convención adoptada por motivos subjetivos. La pregunta (retórica para mí) que me hago viene a ser la siguiente: ¿Los fundamentos de la moral son objetivos, están más allá del dogma, la subjetividad, la costumbre, el instinto, el capricho y las supersticiones? ¿O son fundamentos subjetivos y por tanto meras convenciones?
Se dice que el ser humano es un ser moral, pero ¿qué significa esto? (si es que significa algo). Según la Real Academia Española (RAE), el término “moral” significa, en su primera acepción, lo siguiente: Perteneciente o relativo a las acciones o caracteres de las personas, desde el punto de vista de la bondad o malicia. Esto que dice la RAE ya nos da indicios: la palabra caracteres ya nos permite intuir la probable existencia de diversas morales (lo mismo que cada persona tiene su propio carácter, podría cada uno tener su propia moral), lo cual favorecería el punto de vista de la subjetividad de la moral, al haber más de una (diversidad de opiniones respecto al asunto, por lo tanto posible subjetividad). Otro aspecto importante es el de la bondad o malicia, pues como todos sabemos, la oposición entre el bien y el mal (o entre correcto e incorrecto, y similares pares de opuestos) es la que nos permite hablar de moral.
En Wikipedia se dice que la palabra “moral” proviene del latín “mores”, que significa “costumbres”. Si entra en juego la costumbre, estamos reconociendo implícitamente que no se trata de algo objetivo, algo que se pueda explicar o fundamentar de manera incontestable, sino que más bien se trata de meras costumbres, las cuales no requieren necesariamente fundamento alguno: simplemente son costumbres, son así y punto (aunque podemos tratar de “fundamentarlas”, justificarlas, si bien esas justificaciones serían subjetivas). De hecho en Wikipedia se dice que la moral es: “Conjunto de costumbres, creencias, valores y normas de una persona o grupo social determinado que ofician de guía para el obrar, vale decir, que orientan acerca del bien o del mal –o bien, correcto o incorrecto- de una acción”.
Una vez hecha esta introducción relativamente neutral (aunque nada es 100% neutral en este ámbito), voy a definir mi posición respecto al título de este texto y frente a las preguntas del primer párrafo. Para mí, los fundamentos de la moral son subjetivos, son meras convenciones, casi caprichos (exagerando, por supuesto) y en los párrafos siguientes voy a responder a algunas posibles objeciones a lo que digo, poniendo ejemplos.
El meollo del asunto, obviamente, es la cuestión del bien frente al mal. Decimos que una persona es moral cuando sus acciones son “buenas” o “bondadosas”. En cambio, de una persona que lleve a cabo acciones “malas” se dice que se trata de un “amoral”, que no tiene moral. Sin embargo un primer problema radica en que los diversos seres humanos tenemos diferentes concepciones del bien y del mal: lo que a unos les parece correcto y bueno, a otros les parece incorrecto, malo o perverso. Por ejemplo, a algunas personas les parece que es correcto (bueno, aceptable) que cuando dos personas del mismo sexo se sienten atraídos, puedan llegar a mantener relaciones sexuales. En cambio, a otras personas esos mismos actos sexuales entre personas del mismo sexo, lejos de parecerles algo correcto, les parece una perversión, les parece indecente o directamente algo “malo”. Por lo tanto, lo que para unos es bueno, para otros es malo, y si una persona “moral” es la que lleva a cabo acciones correctas (“buenas”) entonces habrá discrepancias en cuanto a si fulano o mengano es moral o no (puesto que discreparán en si sus acciones son o no correctas o “buenas”). Ya con esto, tenemos un argumento para decir que la moral es subjetiva: unos piensan que (por ejemplo) la homosexualidad es “moral”, es algo “decente”, “correcto”. Otros piensan que se trata de algo indecente, malo, incorrecto. Unos y otros discrepan y difícilmente se ponen de acuerdo entre sí. Conclusión: tendríamos que admitir, pues, que la moral es algo subjetivo, sin fundamentos sólidos (objetivos). Si hubiera fundamentos objetivos, bastaría que los compartieran unos con otros para aclarar el asunto, pero por experiencia sabemos que no ha habido, a fecha de hoy, ningún argumento capaz de convencer a quienes están seguros de sus sensaciones (no olvidemos que eso es realmente la moral: costumbres, sensaciones, casi caprichos… en definitiva: algo subjetivo).
Para zanjar estas discrepancias se han propuesto diversos caminos de los cuales destaco dos:
1) Un camino sería insistir a quienes discrepan de nosotros, que nuestra moral es superior o es la correcta porque proviene de altos principios, provienen de lo Transcendente, de Dios. Este es el truco o argucia de algunas religiones, fundamentar la moral en algo “sólido”, indiscutible: Dios. Puesto que no pueden argumentar su moral de manera racional (por ser subjetiva, fracasan al tratar de objetivizarla), entonces tratan de fundamentarla en algo que no pueda discutirse: en Dios. Lamentablemente, basar la moral en Dios resulta tan frágil como decir: “esto es bueno porque sí”. Es un gesto vacío.
2) El otro camino que deseo destacar consiste en admitir que efectivamente hay subjetividad en la moral, dado que las diversas personas pueden discrepar en cuanto a lo que sea bueno o malo. Pero, tras este paso atrás, tratan de defender un último reducto diciendo: “pero hay algunas cosas en las que todos estamos de acuerdo que son malas, como por ejemplo matar”. De esta forma, tratan de defender el punto de vista de que aunque la moral no sea algo objetivo en su conjunto, sí que hay unas pocas cosas objetivas, en las que todos estamos de acuerdo, y el ejemplo más extremo y claro sería matar: todos estamos de acuerdo en que matar es malo. “¡Por lo tanto, algo de objetividad hay!”. Y así, con este argumento, respiran tranquilos.
Pero no está el asunto tan claro. Cuando pensamos que “matar es algo malo” es un valor objetivo y aceptado por todos, nos autoengañamos. En primer lugar porque aunque todas las personas piensen lo mismo sobre un tema, eso no demuestra que se trate de algo objetivo. Un ejemplo: aunque todos sin excepción pensáramos que 2+2 son 5, eso no significaría que 2+2=5 fuera algo objetivo. Simplemente significaría que todos coincidimos. Podríamos estar en lo cierto o estar equivocados, pero simplemente estaríamos pensando así, y aunque todos coincidiéramos en que 2+2 fueran 5, eso no haría esa suma más objetiva. Por lo tanto el que todas las personas piensen lo mismo sobre algo, no significa que ese algo sea objetivo, pero es que además en nuestro tema, el hecho de que matar sea malo no es algo ni siquiera aceptado por todas las personas. Más bien sospecho que en el fondo, lo que se suele considerar como malo es “matar a la persona equivocada”. Y me explico:
¿De verdad todo el mundo piensa que matar es malo? A mí no me parece así. Creo que hay miles de personas que ven aceptable y moral que sus soldados maten a los “malos” en otros países (¿matar era malo o no lo era?). También hay miles de personas a favor de la pena de muerte (¿pero… no es eso matar? ¿Es a veces bueno matar, entonces?). En realidad sospecho que, inconscientemente, en nuestra más profunda intimidad lo que nos asusta o molesta es la posibilidad de ser asesinado uno mismo. Ojo por un lado al viejo truco de cambiarle el nombre a algo cuando nos molesta: cuando alguien mata de manera “equivocada”, o sea, cuando no estamos de acuerdo con esa muerte, lo llamamos asesinato. Sé que a muchos les cuesta ver esto, pero al que mata se le llama “soldado” o “asesino” en función de circunstancias que son subjetivas. Ambos hacen lo mismo: matar. Sólo que uno lo hace en condiciones que no aprobamos (no nos parece bien) y para exagerar la “gravedad” del asunto hablamos de asesino y asesinato. Otro aspecto es el de que usamos la palabra asesinato en parte porque nos asusta que la “víctima” pudiéramos ser nosotros. Llamamos “asesinato” a la muerte descontrolada (pero producida conscientemente, no por accidente), a la muerte que está fuera de la ley. Pero las leyes también son subjetivas (es un tema parecido y relacionadísimo con el de la moral, de hecho también se intentó a lo largo de los siglos justificar las leyes en un origen incontestable: en Dios) y simplemente nos asusta el caos que hay en el hecho de que alguien mate más allá de la ley, ya que en ese caso el muerto podríamos ser nosotros. Reconozcámoslo: en el fondo, lo que disgusta a casi todos (ni siquiera a todos) es la posibilidad de morir uno mismo.
Por este motivo, cuando más nos identificamos con la persona que muere, peor nos parece el hecho. Por eso llamamos asesino al que mata al margen de la ley (podría habernos matado a nosotros), porque nos identificamos con la “víctima”. En cambio cuando la muerte se produce de acuerdo a la ley (mejor dicho, a nuestra ley, porque en otro país puede imperar otra ley, otra convención), eso nos asusta menos, en especial si se produce en países lejanos. Y por eso nos resulta fácil llamar a esas muertes “actos de guerra”, y a los ejecutores llamarlos “soldados” en lugar de asesinos. Porque cumplen la ley (al menos la ley del país que les envía a la guerra), y por lo tanto, inconscientemente nos sentimos seguros, pues nuestro inconsciente piensa: “matan de acuerdo con la ley, así que cuando vuelvan a casa, a nuestras calles, no hay peligro de que me maten a mí, pues estos soldados cumplen la ley”.
Aunque no queramos darnos cuenta a veces, en realidad somos así, tan egoístas que consideramos “aceptables” (“buenas”) las muertes que parece que no nos ponen en peligro a nosotros mismos. No nos identificamos tanto con esos muertos. Otro ejemplo aparte de la guerra es el de países con pena de muerte vigente. Cuando matan a un condenado, a eso lo llamamos “ajusticiar”. No es asesinato, ni siquiera muerte, sino justicia. Al ciudadano medio (el ciudadano “medio” en realidad no existe, es una convención también, pero sigamos…) eso no le preocupa demasiado pues inconscientemente siente que no hay peligro para él: mientras no cometa delitos graves, no le sucederá lo mismo, pues ese tipo de muertes son conformes a la ley (la ley da seguridad, nos da la sensación de que hay un orden que nos protege de hechos “nefastos” e “injusticias”). En definitiva, no nos identificamos (no quiero generalizar, simplemente estoy exponiendo ejemplos didácticos, no nos sucede a todos igual) con el condenado a pena de muerte. En el fondo porque no nos sentimos amenazados nosotros mismos. Nuestro inconsciente piensa: “si obró mal, que lo pague”. ¿Pero qué es el mal? (ya digo que no es algo objetivo).
Otra justificación usada suele tomar el cariz siguiente: “Lo que está mal de verdad, es que alguien mate a un inocente”. Bien, habría que definir qué es un “inocente”… podría suceder incluso, como en la famosa anécdota de “quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra”, que en el fondo ninguno fuésemos del todo inocentes jejeje… Pero al margen de esto (y de que el término “inocente” es también subjetivo), el trasfondo psicológico del asunto es que solemos llamar “inocente” a aquel que, según nuestro criterio, no debería morir (seguimos con el ejemplo de matar, sobre si es algo objetivamente malo o no). En definitiva, quien para unos es inocente, para otros no lo es.
Pero este egoísmo humano con respecto a la muerte, esta hipocresía que sucede cuando pensamos que matar es algo objetivamente malo, tiene su más profunda expresión cuando caemos en la cuenta de que nuestro inconsciente, arrogantemente, solo tiene en cuenta a aquellos que son similares a nosotros, y con los cuales podemos por tanto identificarnos. Ya lo dije antes, pero esto resulta mucho más patente cuando nos damos cuenta que hemos dejado de lado al reino animal. Por lo general, ni se nos ocurre pensar que matar animales sea malo (en realidad me pregunto si de verdad la cuestión era que matar sea algo malo, o más bien en lo que coincidimos más a menudo es en que: matar es bueno, siempre que sea de modo conveniente y controlado, en nuestro beneficio).
Imaginemos los mataderos, de los cuales nos abastecemos de suculenta carne para comer (supongamos por un momento que no somos vegetarianos jeje). Pero sinceramente, es tan arrogantemente prepotente el ser humano, que incluso en estos casos tiende a sensibilizarse con la muerte de algunos animales… ¡precisamente aquellos con los que más nos identificamos, casualmente los que más se nos parecen! O sea, los mamíferos, o animales con los que simpatizamos. Como dije antes, hay un modus operandi en nuestro subconsciente que nos hace identificarnos más con unos seres que con otros, y eso hace que nos afecte más la muerte de unos humanos (los “buenos”, los que se parecen más a nosotros) que otros, y lo mismo sucede cuando nos afecta más la muerte de unos animales que la de otros. ¡Pero a menudo somos hipócritas prepotentes! Nos autoengañamos pensando que nos importa la muerte “ajena”, el sufrimiento “ajeno”, incluido el de los animales, pero si rascamos la superficie descubrimos lo mentirosos que somos: ¡fingimos, y lo hacemos tan bien que nos autoengañamos! Fingimos con el objetivo (subconsciente, por supuesto) de sentirnos más “buenos”. Pensando: “A mí me importa el sufrimiento y la muerte de los animales, soy por lo tanto una persona sensible y buena”. ¡Cómo podemos ser tan mentirosos! Es con estas mentiras cuando nos animamos a participar en movimientos del tipo “Salvemos a los delfines”, “Salvemos a las ballenas” (que son mamíferos, por tanto es fácil sentirnos más identificados con ellos, puesto que se nos parecen más), incluso “salvemos a los reptiles” (ya no son mamíferos y por lo tanto menos personas son favorables a mover un dedo por esos seres con los que es algo más difícil que veamos similitudes y nos identifiquemos con ellos)… pero ¿dónde están los movimientos: “Salvemos a las cucarachas”? ¿O “salvemos a las arañas”? ¡Uy, no digas tonterías!, sería la respuesta de la aplastante mayoría. Y claro, tonterías son. No se puede argumentar de un modo completamente objetivo a favor ni en contra, pues la moral, así como el “bien” y el “mal”, son subjetivos. Muchas personas verían “bien” que las cucarachas que viven en su casa o cerca de su casa sean aplastadas o envenenadas. Probablemente no lo hagan ellas mismas si les da asco, pero les parecerá “bien” que lo haga otro. ¿Por qué en este caso “matar” les parece bueno? Simplemente porque les resuelve un problema. Por simple egoísmo. Sin necesidad de argumentos: “las cucarachas me dan asco y punto, ¡no podría ni dormir con ellas!”.
En realidad, debido a que nuestra identificación con insectos como las cucarachas es casi nula, nos permitimos matarlas de un modo tan implacable (en nuestro propio beneficio) que nos resultaría inconcebible algo así con las ballenas (no digamos ya con los humanos). Y esto porque las ballenas, lisa y llanamente, se parecen mucho más a nosotros (es ése el motivo). Y ya no hablemos de los humanos. Cuando un humano mata a otro con la misma “ligereza” con que matamos a las cucarachas, a eso lo llamamos un humano “psicópata”. “Un asesino de lo peor”. Nos molesta (o asusta), lo repito de nuevo, porque el muerto podríamos haber sido nosotros: nos identificamos con la víctima y nos asusta (egoístamente) que nos toque otro día a nosotros. Pero si no hay peligro con nosotros, si la muerte nos beneficia, entonces solemos verla como aceptable, y de ahí el “genocidio” de cucarachas o la popularidad de los mataderos: simplemente son muertes que nos benefician. ¡Dejemos de fingir, dejemos de autoengañarnos y reconozcamos que llamamos “malo” a aquello que podría perjudicarnos! (o que perjudica a algo con lo que somos capaces de identificarnos, y por tanto hacer la proyección psicológica de ponernos en su lugar). En el fondo llamamos “malo” a lo que nos perjudica, y por tanto cuando decimos que “matar es malo”, en realidad nos referimos a “matar es malo cuando nos perjudica”… ¡Pandilla de hipócritas somos! (El colmo de esto es que sin darnos cuenta nuestro “argumento” es circular: “matar es malo cuando me parece mal”).
He puesto el ejemplo de matar porque es el más intenso, el más claro, el que se suele usar como excusa para decir que “al menos en algo todos estamos de acuerdo, en que matar es malo”. Con mis ejemplos he tratado de ilustrar que en realidad nos autoengañamos, en lo profundo de nosotros no pensamos que matar sea malo, sino que sólo es malo cuando nos perjudica. Y eso mismo sucede con otros valores, como robar, engañar, etcétera. Solemos decirnos que robar es malo, que mentir es malo, pero en el fondo, cuando seamos completamente sinceros con nosotros mismos, vamos a descubrir que en realidad nuestra mente, subconscientemente, siente que “robar es malo cuando me perjudica”, “mentir es malo cuando me perjudica”, etc (no hablo necesariamente de perjuicios en un nivel personal, porque como dije, a veces nos identificamos con otros y proyectamos eso: nos preocupa que roben o mientan a alguien con quien somos capaces de identificarmos: ¡la persona robada o engañada podríamos ser nosotros cualquier día de estos!). Y como lo que perjudica a una persona puede beneficiar a otra, ya tenemos una clara conclusión: la moral no se sostiene en fundamentos objetivos, la moral es algo relativo y subjetivo porque cada persona tiene su punto de vista sobre lo que le beneficia (lo “bueno”) y lo que le perjudica (lo “malo”), o sobre lo que beneficia o perjudica a su grupo, familia, país o comunidad.
En realidad, aunque suene duro decirlo, la moral como dogma a seguir es un producto de nuestro egoísmo. Está enraizada en aquello que nos beneficia o perjudica (lo “bueno” o lo “malo”) en nuestros diversos niveles de identificación: lo que nos beneficia o perjudica individualmente, como familia, como comunidad, como país, como género (humano), como ser sensible, etc. Es un canto al egoísmo que suele pasarnos desapercibido precisamente por nuestra arrogancia obsesiva, nuestro egoísmo neurótico y exacerbado.
Volviendo al otro camino que mencioné antes (el de fundamentar la moral en Dios), no le dedico más espacio pues no lo requiere: fundamentar algo en lo desconocido o en lo indefinible, es fundamentarlo en lo irracional. Y si los fundamentos no son racionales, entonces no podemos decir que sean objetivos, pues no son universales ni válidos para todos. Asunto resuelto.
Conclusiones:
(Quede claro que mis conclusiones son también subjetivas):
1) La moral no es algo objetivo y universal, sino subjetivo y particular.
2) Por lo tanto no hay una única moral común a todos, sino diversas morales, potencialmente una para cada individuo, si bien en muchos aspectos coincidimos unos u otros, y en unos pocos valores coincidimos la gran mayoría. Por lo tanto, la moral común en un grupo social o nación se basa en convenciones (acuerdos) y no en hechos objetivos (en el sentido que expliqué antes, pues hay una objetividad “light” de grado menor) e incontestables. Nuestras leyes también son meras convenciones.
3) Descubrir cómo funcionamos interiormente nos hace más conscientes. Admitir la posibilidad de que algo tan apreciado para muchos como nuestra moral pueda ser algo subjetivo, nos permite indagar en cómo se originan nuestros actos, basados no en algo objetivo sino en… (esto lo tiene que descubrir uno por sí mismo).
4) Las nociones de “bien” y “mal” son relativas y cambian de persona a persona, aunque podamos coincidir en muchos aspectos. Que alguien base su creencia en “lo bueno” basándose en las leyes o en un origen divino (Dios) no cambia nada al hecho de que esa creencia sigue siendo subjetiva: no puede aportar ninguna prueba objetiva de que su moral sea mejor que la de los demás.
5) “Gnosei seauton”: conócete a ti mismo (famosa inscripción socrática en el templo de Delfos).
Un saludo a todos (puede que saludar sea un hecho moralmente “bueno” o “malo”, pero en cualquier caso es el hecho que acaba de suceder). Y sean “buenos”… (jejeje)
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Carta abierta al ministro de cultura a propósito de las campañas educativas contra las descargas de Internet
Un nuevo artículo de David Bravo, éste más reciente (12 de diciembre de este año 2007, o sea, hace nada). Escribe una carta abierta al ministro de cultura de España, puntualizando varias cuestiones interesantes, sin abandonar su habitual sentido del humor. Lo copio directamente de su blog, donde se puede leer junto a los comentarios de quienes le visitan: http://www.filmica.com/david_bravo/archivos/006843.html
Copio aquí literalmente el artículo:
Carta abierta al ministro de cultura a propósito de las campañas educativas contra las descargas de Internet
Sr. Ministro:
Como nuevo encargado del Ministerio de Cultura, me gustaría hacerle algunas consideraciones a propósito de las campañas educativas y de concienciación que realizan ustedes todas las navidades sobre las maldades de las descargas de Internet.
El motivo de mi carta es pedirle que, por favor, este año no me conciencien más. La verdad es que me preocupa, como a todos, las grandes pérdidas del sector discográfico y audiovisual. El día que el director de Fedicine dijo que “se están despidiendo ejecutivos” por culpa de los piratas y que esto es “un drama muy grave”, apenas pude conciliar el sueño. No hay nada que me de más miedo que un montón de ejecutivos caminando sueltos por las calles sin nada con lo que entretenerse.
No obstante, y pese a que comparto sus razones para concienciar a la población sobre este grave problema (de verdad que no sé qué hace Amnistía Internacional que no interviene) me parece que tienen que replantearse sus medios de concienciación. Como usted bien sabe la última encuesta del CIS revela que los españoles piensan, además que sus campañas no valen para nada, que el intercambio de obras a través de Internet es algo positivo. La conclusión que ha de extraerse de esto no es que han de aumentar la presión concienciadora sino que, más bien, han de respetar que existe un punto de vista divergente que, tal vez, ha de ser debatido. La posición unilateral de sus campañas comienza a dar miedo y los términos con los que ustedes las describen inquietan bastante.
La memoria de 2006 de la Comisión Intersectorial para Actuar Contra las Actividades Vulneradoras de la Propiedad Intelectual, comisión ésta adscrita a su ministerio, manifiesta que sus campañas tienen como objetivo principal a los más jóvenes y, lo que es más preocupante, se extiende a los “centros docentes”, por lo que incluye a niños. Sepa usted que a esa edad nuestros hijos son muy impresionables y resulta fácil inculcarles cualquier mensaje, incluso si el mensaje es que es una buena idea que vuelvan las Spice Girls.
Me gustaría que mi hijo, y yo mismo, quedáramos fuera de sus planes educativos. Quisiera, si fuera posible, mantener mi particular opinión sobre los problemas que actualmente suscita el copyright y el modo de resolverlos. Me gustaría, en definitiva, no ver más anuncios de concienciación. Todos sabemos el efecto que produce la repetición del mismo mensaje de forma insistente. Es la lección número uno de la propaganda y no me extrañaría que, aunque mi postura en estos momentos es la que es, pueda que mañana, por culpa de sus reiterativas consignas, termine manifestándome con los ejecutivos desempleados para defender los intereses de la misma industria que me llama ladrón. La verdad, no me gustaría. Toda idea, por estúpida e inútil que sea, si se repite un número adecuado de veces puede convencer a cualquiera de que se trata de algo imprescindible en su vida. No hay más que recordar la moda del blandiblup, las riñoneras o las películas de los Hombres G.
No sería un error decir que sus campañas pretenden adoctrinar, sobre todo si tenemos en cuenta que ese es prácticamente su objetivo declarado. En la anteriormente referida memoria de 2006 dicen que su campaña "Defiende tu Cultura" tiene “el fin de propiciar un cambio de actitudes mediante la interiorización de ese mensaje” y, más adelante, sin pelos en la lengua, dicen que “se trata de un mensaje que debe mantenerse durante largo tiempo para que pueda ser interiorizado por los ciudadanos” y que “el Plan de medios de la campaña tenía como objetivo llegar al mayor número de personas un número de veces adecuado para que calara el mensaje”. No le miento, señor ministro, si le digo que esta retórica me asusta un poco.
Como me asustan, igualmente, sus “acciones especiales” de concienciación descritas en el mismo texto:
“Destaca asimismo un novedoso plan de comunicación que, junto a las acciones habituales en medios de comunicación (...) se abre a nuevas posibilidades de difusión de la campaña. Entre estas destacan la “guionización” en series de éxito o la presentación de programas con menciones específicas sobre el tema de la campaña, diversas propuestas para el día de la propiedad intelectual así como acciones concretas en espacios vinculados a la explotación de contenidos: bibliotecas, universidades y telecentros”.
Al parecer en la serie El Comisario, según, nuevamente, la memoria de 2006, ya se ha incluido este tipo de mensajes. Como no sé el modo en que se trató (aquél día no vi el capítulo, no sé qué andaría yo haciendo) me gustaría formularle una pregunta: ¿en las series nos avisarán al menos de que nos van a inculcar esa ideología? Estaría feo que tengan que avisar de que nos están metiendo publicidad pero que no deban hacer lo mismo cuando lo que nos están vendiendo no es un concreto producto sino la idea general de comprarlos en lugar de descargarlos de Internet y todo ello porque sus vendedores no tienen ni idea de cómo ganar dinero en el siglo XXI. Me asusta también que la época escogida para sus campañas sean las de navidades, la época por excelencia del consumo. Cualquier mal pensado podría decir que están ustedes gastando nuestro dinero en hacer publicidad gratuita de los productos de las compañías discográficas, cinematográficas y editoriales. Qué otra cosa puede pensarse si se tiene en cuenta que sus campañas emitidas a través de televisión, cine e incluso en el metro finalizaron todas, casualmente, el día 5 de Enero, víspera de reyes. Y, por si quedaba alguna duda de la intención, ustedes mismos reconocen que esas emisiones se hicieron "coincidiendo con momentos de compra de regalos".
De todas sus campañas la que más inquietud me ha producido es la llevada a cabo por CEDRO con el apoyo de su ministerio y el de Educación y Ciencia. Mi temor proviene de que se trata de un programa de adoctrinamiento directamente dirigido a profesores y alumnos. Para empezar, el nombre de la iniciativa ya mosquea. Ésta se llama “es de libro”, subrayando así que las enseñanzas que dan a los estudiantes son de puro sentido común, algo que sólo un bobo podría discutir. Sin embargo, sus opiniones no son, ni de lejos, una cuestión de lógica elemental sino que, como casi todas, resultan muy discutibles. El punto que más me ha llamado la atención (además de la sección “piensa en copyright”) es el juego dirigido a los más jóvenes que tienen ustedes en su web (www.esdelibro.es). Antes de ponerle el juego a mi hijo he decidido probarlo yo antes (ya sabe, por miedo a que tenga escenas violentas que puedan alterar su juicio y hacerle ir mañana al instituto con una recortada a cepillarse a unos cuantos compañeros). No he encontrado escenas violentas de ninguna clase, pero las ideas que inculca son muy preocupantes.
El juego es tan difícil que no he conseguido durar más de dos minutos sin perder la partida. En el primer tramo, unos agentes de aduanas defensores del copyright y que resultan ser robots (enhorabuena en este aspecto por lo que me parece un ejercicio de autocrítica) me hacen unas preguntas para ver si puedo o no pasar a la siguiente fase. Pues bien, fallé a la primera. La pregunta era: “Para ti, ¿qué es mejor: ser original o copiar las ideas de los demás?” (mis felicitaciones por dejar en la pregunta tanto lugar a los matices). Las tres respuestas posibles eran:
a.- Ser original.
b.-Copiar, que además es más cómodo.
c.- Una mezcla, tomo ideas de los demás y hago mi versión.
Yo respondí con toda sinceridad, así que elegí la opción C. No sólo porque eso sea lo que yo hago sino porque creo que en eso se basa en general toda la creación intelectual. La propiedad intelectual no protege ideas, precisamente, porque el legislador es consciente de que toda creación es una construcción social. Lo que protege la propiedad intelectual es la plasmación de una idea y no la idea en sí misma, que carece de dueño. Prefiero la opción C. Las ideas de los demás, a su vez basadas también en ideas ajenas, han de incorporarse al propio discurso para enriquecerlo y darle forma. La originalidad pura, en caso de existir, no tiene por qué ser mejor que la creación que no parte de cero sino de los pensamientos e ideas leídas o escuchadas a nuestros semejantes. La creación, necesariamente, parte de la aportación de todos y cada uno de nosotros. Por ejemplo, sus propios anuncios antipiratería no son una creación enteramente original sino que parten y se alimentan de las ideas de la industria discográfica y cinematográfica y a cuyos intereses sirve.
En definitiva, creo que el juego que proponen es demasiado complicado. Porque incluso si se refiere más que a ideas a la copia de la expresión de las mismas tampoco habrían conseguido pasar de fase ilustres personajes del mundo de la cultura. Al crítico literario Northrop Frye le habrían despedazado estos robots a la primera de cambio. Recordemos que fue él quien dijo que “únicamente puede hacerse poesía a partir de otras poesías y novelas a partir de otras novelas”. No sólo él, también habrían sido indignos de pasar su estricta aduana Shakespeare o Thomas Mann. En música también encontramos parecidos más que razonables, cuando no copias idénticas, en compositores tan poco creativos y enemigos de la cultura como Brahms o Beethoven. Los pintores también hacen de las suyas, Manet, por ejemplo, copiaba elementos de obras de Tiziano y Rafael. Y, a su vez, todos estos ejemplos yo mismo los he localizado en el libro “La estructura económica del Derecho de propiedad intelectual e industrial”. Como ve, nada nuevo bajo el sol.
Estas son mis humildes aportaciones y sugerencias para su campaña de estas navidades. Por favor, no nos torturen más diciéndonos qué debemos pensar. No es ese su cometido. Deje que sea la industria la que gaste su dinero en ese empeño como ha venido haciendo hasta ahora. Puestos a hacer campañas de concienciación, hagan una al servicio de los ciudadanos y no contra ellos. Entre las muchas opciones educativas posibles, pueden, por ejemplo, invertir algo de dinero estas navidades en concienciar a la industria de que demandar y amedrentar a sus propios clientes no es la mejor estrategia comercial posible. Pueden concienciarles de que su obsoleto modelo de negocio no es nuestro problema.
David Bravo
Artículo de David Bravo
Hoy voy a copiar un artículo genial de David Bravo, haciendo un repaso general al tema de la "piratería cultural". Me gusta su punto de vista y por eso quería tenerlo reflejado en este blog. Voy a copiarlo literalmente de su blog, pero podéis leerlo directamente en su sitio original: http://www.filmica.com/david_bravo/archivos/005705.html
Hace unos días, en el blog de David Muñoz, tuve la oportunidad de leer un artículo del director Jorge Iglesias, donde se quejaba de la situación actual de las descargas de Internet. El correo muestra inquietud ante los cambios que se están produciendo en el negocio y culpa de esa crisis, imparable en su opinión, a las copias que se hacen a través de las redes P2P.
Creí oportuno escribir un correo a David Muñoz dándole mi punto de vista sobre esa situación. Aunque para muchos de vosotros no es nada nuevo, os transcribo íntegramente ese correo electrónico, que David ha decidido publicar también en su web:
"Creo que el debate está mal enfocado. La realidad es que las descargas de Internet existen y que las realizan millones de personas en todo el mundo. La realidad es, también, que dentro de muy poco tiempo (y cuando digo poco, quiero decir meses) saldrán programas que harán absolutamente imposible lo que hoy ya es muy difícil: perseguir y frenar la descarga masiva de obras intelectuales a través de Internet. Ese es el panorama actual y todos los debates que giren en torno a que está muy mal o que está muy bien no cambiarán ese hecho. La persecución legal de los usuarios, independientemente de lo deleznable que nos pueda parecer a muchos o de lo justa que sea para otros, es, y sobre eso parece que todas las partes están de acuerdo, ineficaz.
Ante esa situación sólo cabe la aceptación del momento tecnológico en el que vivimos, del uso que los ciudadanos hacen de esa tecnología y de la necesaria adaptación de la industria a esa nueva realidad que les ha tocado vivir.
Esa adaptación es tan necesaria como lo fue para los que trasportaban el hielo en vigas cuando apareció el frigorífico, como lo fue la de los conductores de coches de caballos cuando apareció el coche de motor o como lo fue la de los trabajadores de los telares manuales cuando se inventaron los telares mecánicos. La molestia y desconcierto de todos ellos ante los nuevos avances tecnológicos es tan comprensible como inútil.
La propia industria del disco nace asesinando trabajos. Antes de ella, solo podía accederse a la música oyéndola en vivo. Tan importante era este tipo de comunicación pública que en su momento era el núcleo fundamental de las leyes de Propiedad Intelectual. Nuestra ley de 10 de Enero de 1879 le dedicaba una sección de siete artículos a las obras dramáticas y musicales y el Reglamento de 3 de septiembre de 1880, que la desarrollaba, dedicaba uno de los dos títulos que lo componían a los teatros y a las obras dramático musicales.
Ese núcleo fundamental de la propiedad intelectual que era la comunicación pública en vivo, cambió cuando se popularizó el gramófono que llevaba la música de los teatros a los hogares. Probablemente, los dueños de un negocio montado sobre la base ayer firme del directo, vieron en esta industria incipiente algo muy parecido a un pirata que ponía en la calle a miles de trabajadores honrados que se dedicaban a organizar espectáculos y que ahora quedaban relegados a un segundo plano. Los negocios y los pilares mismos de la propiedad intelectual tuvieron que cambiarse por completo y adaptarse a la nueva realidad que supuso el nacimiento y consolidación de la industria discográfica.
La industria discográfica y cinematográfica lleva décadas oponiéndose a los nuevos avances tecnológicos que la obligan a cambiar su modelo de negocio tal y como ellos habían hecho con el modelo de negocio de los dueños de los teatros. El “monstruo de Internet” ha tenido muchas caras a lo largo de la historia y, para algunos, la primera de todas ellas fue la de la misma industria discográfica.
Ese monstruo ya estuvo encarnado en 1908 por un nuevo invento que consistía en un sistema de cartuchos perforados que mediante un determinado dispositivo tocaba música automáticamente. La editora musical White—Smith demandó a Apollo Co, responsable de esta nueva amenaza que acabaría con la música y que, en aquel momento, rompía las reglas del juego.
Poco después, en los años 20, los intérpretes de vaudeville iniciaron acciones legales contra Marconi por inventar otro monstruo: la radio.
En la década siguiente, los 30, se inventó la radio FM. Las discográficas, que habían hecho todo tipo de inversiones en la AM, iniciaron fortísimas medidas de presión que terminaron con Amstrong, inventor de la radio FM, saltando desde el piso trece de un edificio. Pese a todo, la radio FM siguió finalmente su camino dominando las ondas.
En la década de los 40 el nuevo enemigo se llamó “televisión” y los estudios de cine la trataban con el mismo temor y menosprecio con el que hoy se refieren a Internet. Seguramente la discusión sobre si se valoraría el cine al poder verlo gratis desde el sofá de tu casa, ya empezó en esos años.
A finales de los 50 las editoriales cargaron contra las primeras fotocopiadoras que permitían copias masivas de sus productos.
Cuando en los años 70 comenzó a generalizarse la práctica de la copia de casetes, la industria hizo todo lo posible por frenar tan peligrosa costumbre. A los que hoy seguimos de cerca la persecución de las copias hechas desde Internet, la campaña que se hizo para frenar a las de casete nos resulta familiar. En ella se incluían dos tibias cruzadas y un sucinto mensaje: “Las grabaciones caseras están matando la música”.
En los 80, la industria del cine se opuso judicialmente a la aparición del vídeo casero alegando que estrangularía, en palabras del presidente de la MPAA, a toda la industria. El abogado de una multinacional dijo al Tribunal Supremo que los vídeos “constituían una industria de mil millones de dólares basada en la apropiación de la propiedad de otra persona”. Sony, inventor de ese nuevo monstruo, ganó en el Supremo y el vídeo casero siguió su camino. El mismo camino en el que Sony, ahora muy introducida en el negocio de los contenidos, se interpone cuando se habla de Internet. Hoy en día la venta de cintas y de DVD es el negocio más rentable de la industria cinematográfica, suponiendo el 63% de sus ingresos.
Echando la vista atrás, parece absurdo que alguien pudiera oponerse a inventos que, hoy en día, son de uso absolutamente cotidiano, como, muy probablemente, se verá dentro de una década la actual batalla por las descargas de la Red.
Hay otro denominador común: en todos los casos descritos la industria no tuvo otro remedio que adaptarse a los nuevos tiempos. Eso mismo debe hacer ahora si quiere sobrevivir.
Ya se están dando pasos en ese sentido. La industria sabe bien que la única forma de ganar la batalla es, precisamente, no batallando e intentando subirse al carro. Teddy Bautista, que no es precisamente sospechoso de estar muy de acuerdo con mis tesis, ha dicho que “contra la piratería en la Red es imposible luchar, ya que se extiende como una mancha de aceite y lo que debemos hacer es tratar de adaptar la industria discográfica a esa realidad”.
No se trata de que se trabaje gratis, sino que ahora ese trabajo se habrá de ver remunerado, forzosamente, de otra manera y por otras vías que no pueden ser ya las mismas que hace años. No es que se exija un cambio de modelo de negocio, como algunos han creído, sino que simplemente se señala que o se hace o, lamentablemente, muchos se quedarán en el camino. Que ya no estamos en los años 80, no lo decimos nosotros, lo dice el calendario.
Cierto es, como bien dice Jorge Iglesias, que para que exista un modelo de negocio es necesario que exista gente que pague. Pero ese pago puede hacerse de diversas maneras y no tiene por qué ser por el acceso directo al contenido. Si se invirtiera el mismo dinero y tiempo en buscar y aplicar vías alternativas de remuneración en lugar de intentar parar el agua que atraviesa una canasta de baloncesto, se avanzaría más. Schlachter, en su libro The Intellectual Property Renaissance in Cyberspace. Why Copyright Law Could Be Unimportant on the Internet, señaló hasta nueve vías distintas de remuneración de artistas, autores y productores. Estas vías, algunas sólo aplicables al software, no son la venta directa del producto, sino vías indirectas como “la publicidad, la esponsorización, las ventas a prueba, la venta de actualizaciones, la venta de tecnología complementaria que haga posible el disfrute de las obras, la venta de objetos físicos relacionados con las obras, la prestación de servicios técnicos de reparación y apoyo, la compra y venta de información sobre las preferencias de los consumidores y la formación de grupos consumidores potenciales con una fuerte identidad”.
William Fisher, profesor de Harvard, plantea otro modo de remuneración para las descargas. Tal y como lo enuncia Lawrence Lessing en Free Culture: “Fisher sugiere una forma muy ingeniosa para esquivar el callejón sin salida en el que halla Internet. De acuerdo con su plan, todos los contenidos susceptibles de transmitirse digitalmente serían (1) marcados con una huella digital (no importa lo fácil que es evitar estas marcas; ya veremos que no hay incentivos para hacerlo). Una vez que los contenidos han sido marcados, los empresarios desarrollarán (2) sistemas que controlen cuántos ejemplares de cada contenido se distribuyeron. A partir de estos números, (3) después se compensará a los artistas. La compensación sería pagada por un (4) impuesto al efecto [...] La propuesta de Fisher es muy similar a la propuesta de Richard Stallman para DAT. A diferencia de la de Fisher, la propuesta de Stallman es pagar a los artistas de un modo directamente proporcional, aunque los artistas más populares recibirían más que los menos populares. Como es típico en Stallman, su propuesta se adelanta al debate actual en algo así como una década”.
Según el libro El Derecho de Autor en Internet, Warner Bros mantuvo un sitio web desde el que se podía acceder gratuitamente a obras en formato DVD dejando la posibilidad de pagar una suscripción a cambio de recibir servicios de valor añadido como entrevistas o imágenes del rodaje. El acceso gratuito se presenta así no solo como compatible con el acceso de pago, sino incluso como su promotor.
El cambio de modelo se está iniciando de manera tímida. A finales de 2005, el sello discográfico Faktoría D empezó a distribuir discos en Madrid y Barcelona que no tenían ningún coste para el comprador. La forma de financiarse y conseguir beneficios era que el libreto de los CDs tenía publicidad inserta en sus páginas.
Esta vez no es una discográfica independiente, sino que es Universal Music, la discográfica más grande del mundo, la que en Agosto del pasado año anunció que pondría a disposición del público todo su catálogo gratis en Internet. Su financiación vendría igualmente por medio de la publicidad. Poco después de esta noticia, EMI anunció que haría lo mismo que Universal y pondría igualmente todo su catálogo gratis en Internet. Hay que tener en cuenta que entre estas dos discográficas se reparten casi la mitad del mercado discográfico de todo el mundo.
La fórmula de Universal y EMI no es novedosa sino que sigue la estrategia de Disney y ABC que, al ver que los episodios de sus series de más éxito se intercambiaban al poco tiempo en Internet, decidieron ponerlas ellos mismos en la Red con interrupciones publicitarias. A la mañana siguiente de su emisión en televisión, los propios titulares de los derechos ponen gratis en Internet series como Perdidos y Mujeres Desesperadas.
Es indiscutible que cada cual puede opinar lo que quiera sobre este asunto. La industria puede pensar que las descargas están mal o que no deberían poder hacerse. Pero si mientras se quejan por algo que ya es inamovible intentan reformar su negocio, tanto mejor para ellos".
David Bravo (http://www.filmica.com/david_bravo/ ).
Es Ahora o nunca

El momento presente, este mismo instante, es el Gran Tesoro al lado del cual todos los demás tesoros son pura superchería. Sin embargo, este Tesoro que está al alcance de todos suele ser ignorado por las masas ignorantes, que se afanan ansiosamente en la obtención de espejismos y ficciones, que no producen sino una satisfacción transitoria en el mejor de los casos.
Justo Ahora, en este mismo instante, fluye tranquilamente la Paz y todo aquello que sea realmente necesario para afrontar el momento presente. Cuando sea necesario algo más, llegará algo más, a su debido momento y sin que nadie deba inquietarse. Esquivar el Ahora desviando la atención obsesivamente hacia el pasado o el futuro, ya sea arrepintiéndonos de algo sucedido en el pasado o inquietándonos por lo que podría traer el futuro, no sólo es innecesario sino que nos ciega para captar la armonía que existe en cada instante presente.
En el Ahora fluye el Misterio, el Ahora es Paz. Quien vivencia conscientemente el Ahora, transciende el tiempo.
El adultófilo: los misterios de la adultofilia

Trataré brevemente la modalidad sexual llamada adultofilia. La adultofilia es la atracción erótica o sexual que un individuo siente hacia las personas adultas. Es deseable respetar a los adultófilos ya que tan sólo se trata de una modalidad sexual más, no es algo malo de por sí. Algunos adultófilos son violadores, pero no todos son así y es torpe juzgar a la mayoría de los adultófilos por los actos de algunos de ellos. Muchos adultófilos mantienen relaciones saludables, gratificantes y consensuadas con su pareja adulta. No son bichos raros: simplemente tienen preferencia por las personas adultas, y nada malo hay en ello.
Hay adultófilos homosexuales y adultófilos heterosexuales, y tan respetables son los unos como los otros. La adultofilia se da tanto en hombres como en mujeres, y en cualquier rango de edad con tal que tengan ya la sexualidad despierta. La pareja ideal para casi todo adultófilo es otro adultófilo, excepto en los casos en que el adultófilo es menor de edad, en cuyo caso congenia mejor con un pedófilo o efebófilo, de modo que su amor sea correspondido. Cuando surge la chispa del amor con sinceridad y consciencia, fluye la felicidad.
La adultofilia ha venido siendo practicada desde tiempos ancestrales y merece nuestro respeto independientemente de nuestras propias preferencias románticas. En mi caso comprendo perfectamente a los que sienten este tipo de atracción o filia, ya que tengo un lado adultófilo que conservo desde que era niño, en mi caso concreto enfocado hacia las bellas mujeres adultas.
Dentro de la adultofilia es perfectamente factible la fidelidad y el amor noble; los casos de traiciones o bajezas, de abusos o violaciones no deben enturbiar nuestra clara visión de que nada malo hay en la adultofilia en sí misma: es simplemente una forma más de amar, en este caso la capacidad de sentir esta atracción tan peculiar por las personas adultas que resultan de nuestro agrado.
¡Viva la diversidad sexual y por tanto viva también la adultofilia!
Fluid felices.
Este momento es tan bueno como cualquier otro momento de la eternidad.
Parábolas

En un par de ocasiones leí:
Una piedra, dejada en el suelo, no pesa nada.
También leí:
Solamente puede perderse aquel que está tratando de llegar a algún lado.
Cierto maestro explicó un día:
Los problemas son como el hijo de un matrimonio sin hijos.
Muere el matrimonio y los necios empiezan a preocuparse: "¿Qué será del hijo ahora que los padres no están? ¿Cómo sobrevivirá? ¿Le irá bien en el colegio? ¿Triunfará en la vida?", y así es la mente obsesiva, dando vueltas a todo pero olvidando lo principal: ¡ese matrimonio no tenía hijos!
Preguntas por qué los animales aprenden tan deprisa... ¡no tienen que preocuparse de tantas cosas! No tienen tantos líos en su cabeza, no se preocupan por los hijos de los matrimonios sin hijos.
Es por esto que dicen: "el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra". La mente obsesiva le bloquea. ¡Es el animal racional y la razón le bloquea!
¿Pero hay un uso sano de la razón? Lo hay, cuando no hay obsesión o compulsión.
Si un gatito ve un lobo, se asusta y trata de huir...
pero una vez desaparece el lobo, el gatito no se pasa el resto de su vida estudiando técnicas para evitar lobos.
- Tienen que comer, buscar refugio, proteger a sus hijos hasta que crecen y los abandonan (o lo que sea).
- Y lo hacen sin neurosis, sin obsesionarse, con mucha espontaneidad. Los humanos en cambio tratan de controlarlo todo, tratando de anticiparse a cada posible imprevisto. Pero claro, los imprevistos son imprevisibles, así que es una tarea infinita e imposible de culminar.
Este momento es tan bueno como cualquier otro momento de la eternidad.
Ampliando los derechos: a favor de que los menores de edad puedan votar
He encontrado un interesante artículo reflexionando sobre el derecho al voto de los menores de edad. A mí me parece genial, pero para ilustrar un poco el tema voy a copiar el artículo que he leído, y luego unos comentarios en el debate que se ha abierto en meneame.net sobre el tema.
El artículo siguiente lo he copiado de aquí: La Asignatura Pendiente de la Democracia: los Niños
Hace muchos años que propongo que los menores voten. Justamente veo que en mi querida Suecia (y digo querida porque desde que era adolescente en la Argentina, cuando mis compañeros decían el modelo es China o Rusia, yo decía que el modelo era Suecia) ahora van a hacer referendums donde los chicos van a poder votar. La gente dice que los chicos no tienen que poder votar porque aún no tienen criterio, pero yo no estoy de acuerdo y daría el voto optativo a todos los chicos de 12 años para arriba. Inclusive en temas sencillos y más a nivel vida barrial, haría votar a los chicos de menos edad también.
otar?
Mis razones para apoyar el voto de los niños son muchas. En general, están bien resumidas en este artículo. Los niños deberían votar porque al no hacerlo sus intereses no son bien representados en las democracias. El resultado es que de los dos grupos de personas que no trabajan en la sociedad, los niños y los ancianos, los ancianos se llevan más beneficios económicos y esto es por la sencilla razón de que ellos votan y los niños no. Así es que los políticos hacen campañas orientadas a los viejos pero no a los muy jóvenes. ¿Resultado? La primer vivienda es carísima, las guarderías públicas para niños pequeños son casi inexistentes y España tiene una de las tasas de natalidad más bajas del mundo.
Pero además del tema económico, los niños deberían votar porque si empiezan de chicos lo harían con entusiasmo y esto les educará democráticamente para el resto de su vida. Además, llevarían a sus padres a votar también. Muchas veces las democracias fallan por la indiferencia de los votantes adultos, pero una de las cualidades que distingue a un niño es lo contrario a la indiferencia, es el entusiasmo. Los adultos muchas veces pierden este interés por los temas claves de la vida hasta lo recuperan,... de la mano de un niño. Si los niños votaran, los adultos que vivimos cercanos a ellos volveríamos a sentir esa fascinación por cuestiones que hoy quizás nos resultan indiferentes. Nada mejor que tratar de explicarle a un niño que te asalta a "por ques" un tema político para que te des cuenta lo débil que es el andamio de tu argumentación. Los niños nos hacen pensar, especialmente los niños que no reciben el triste "cállate tonto" de sus padres.
Se que hay gente que diría que los niños son más susceptibles a ser engañados por la publicidad y los políticos, pero creo que si los niños tienen la opción, aunquevno la obligación de votar, lo harán con prudencia. Es más, si la publicidad política es más engaño que información, es hora de que aprendamos de niños a separar el trigo de la paja. Ahora que en España tenemos un gobierno que está sacando leyes que promueven la inclusión de la mujer, de los homosexuales, de los inmigrantes y de todos los sectores que han sido discriminados en un mundo aún hoy dominado por hombres de 40 a 65 años, ¿no sería hora que España revolucionara al mundo siendo el primer país en el que se empieza a votar?
Un comentario para argentinos y los ciudadanos de los pocos países en el mundo donde el voto es obligatorio. Aunque estoy a favor del voto de los chicos no estoy a favor del voto obligatorio. Creo que el voto obligatorio hace votar a mucha gente que no se informa realmente y que vota porque no quiere que la multen. Esto aumenta la tendencia a votar por el candidato populista que hace promesas atractivas, pero difíciles de cumplir.
Publicado el 11 Mayo de 2006
Ahora añado el debate abierto hace un rato en: meneame.net
Título del debate: La Asignatura Pendiente de la Democracia: los Niños (es el mismo título que el artículo en que se basa).
Introducción: Los niños deberían votar porque al no hacerlo sus intereses no son bien representados en las democracias. Deberían votar porque si empiezan de chicos lo harían con entusiasmo y esto les educará democráticamente para el resto de su vida. ¿no sería hora que España revolucionara al mundo siendo el primer país en el que se empieza a votar?
Luego de esta introducción vendría leer el artículo que puse arriba. Y a continuación los comentarios que surjan en los lectores. Hay solamente 3 comentarios de momento (hace media hora que se ha puesto el tema así que no ha entrado aún mucha gente, aparte que parece que no está siendo de todas maneras un tema muy popular... ¿será tabú? jejeje...). En fin, copio los 3 comentarios que hay en este momento:
Comentario #1: pues no, entre otras muchas razones porque habría mucho niño teledirigido en el voto por sus padres, como ya lo están los que objetan EpC, por ejemplo. Ya sé que es el mismo argumento (o uno de ellos) que se dio para que no votaran las mujeres en cuando lo admitió la República, pero un niño es infinitamente más manipulable.
Comentario #2: Los niños votan a través de sus padres, y es mejor que sean sus padres quienes deciden por ellos, porque como dice #1, en realidad los niños van a votar lo que les manden su padre, con lo cual en la práctica el padre va a votar dos veces a su partido.
Si esa es la asignatura pendiente de la democracia....yo diría que la asignatura pendiente de la democracia es conseguir ser una verdadera democracia, con eso me conformo.
Comentario #3: Yo no daría por hecho que los niños voten lo que les digan los padres, los chavales de 12, 13, 14 años y no digamos los de 15 en adelante son muy capaces de votar a quien quieran, llevando la contraria a los padres y a quien haga falta.
En cuanto a ser manipulables, el 99% de los ciudadanos adultos son super-manipulables y no por ello se les impide votar. Naturalmente la opinión de los padres sería una influencia (a veces para votar igual, a veces para llevarles la contraria). Pero la sociedad es un océano de influencias y no me parece motivo suficiente para negarle el voto a nadie, del mismo modo que lo negaban (como apuntaba #1) cuando se pedía el derecho al voto de la mujer.
Creo que el negar el derecho a los menores de edad a votar es solamente un prejuicio más de la sociedad, extendido por siglos y siglos. Es normal, pero no deja de ser un prejuicio. Aparte que hay montones de menores de edad, de 14 años hacia arriba, con mucho más criterio propio que la media de los adultos.
No hay más comentarios.
¡Que cada uno reflexione si lo desea jejeje! Obviamente yo opino como el comentario #3, ¡también por prejuicios se negaba el voto a las mujeres! Además en la política hay tanta manipulación... ¿qué más da que haya unos cuantos manipulados más? jajajaaa!
“Mirada sucia”- En favor de algo tan natural como el nudismo

Recientemente han surgido en Barcelona dos juicios por casos de nudismo urbano (la foto que acompaña a este post es de uno de estos nudistas, Esteban, paseante nudista habitual en la ciudad de Barcelona). Se da la circunstancia de que ninguna ley en nuestro país prohíbe el nudismo (ni playero ni urbano) y algunos ciudadanos de asociaciones como Addan (acrónimo de Associació per a la Defensa del Dret a la Nuesa) o Aleteia defienden el derecho a que cada persona vaya por la calle como se sienta más cómoda: con la ropa que quiera, o sin ella. Pero claro, antes o después estos naturales nudistas se topan con ciudadanos con la “mirada sucia” y surge el conflicto. Al igual que hay quienes ven en el sexo algo impuro, indecente o pecaminoso, también hay quienes ven algo indecente o feo en la desnudez. Y por tanto procuran prohibir este legítimo derecho en los demás (tranquilos, de momento no planean denunciar a los recién nacidos por “indecentes nudistas”).
Resulta muy curioso observar cómo el ser humano se complica la vida viendo fantasmas o indecencias ante cualquier “sombra” que no comprendan: unos ven fantasmas en el sexo, otros en la desnudez del cuerpo humano, otros en las risas y travesuras de los niños, o en las nuevas tecnologías “antinaturales”. Y en cambio no reaccionan con la misma pasión ante las matanzas “oficiales” de las grandes potencias, como la noticia que puse ayer en la que USA asesinó en Bagdad a varias personas (incluidas 6 mujeres y 9 niños) y no sólo no admitieron responsabilidad alguna, sino que lo justificaron como algo “normal” pues estaban eliminando “terroristas”. Culpaban a esos “terroristas” de que estuvieran tan cerca de civiles inocentes… sin admitir la propia responsabilidad (dejemos aparte el hecho de que el término “terrorista” lo usan como etiqueta para aplicarla a quienes les interesa, a quienes se les oponen; viene a ser como una versión moderna de la palabra “malos”. ¡Ellos sólo matan a los “malos”-“terroristas”!, y si hay alguien más en los alrededores, es culpa de esos “malos”-“terroristas”, y asunto zanjado).
Bien, afortunadamente aún no ha llegado el día que a los nudistas se les considere “malos” o “terroristas”. Si llega ese día, buena suerte a los nudistas y a aquellos que tengan la fortuna de estar en sus alrededores… una bomba purificadora podría caer desde un avión USA o de cualquier otra fuerza pacificadora, o un pelotón de soldados podrían eliminar a los “insurgentes”. Todo sea por hacer un mundo más decente, y si alguien “inocente” sale dañado la culpa es de los “terroristas” (en este caso los nudistas, o sea, los que llevan la contraria al Imperio Decente).
Es un juego divertido el que hemos montado en este planeta. ¡Ocupemos cada uno nuestras posiciones y a jugar!
¡Viva la espontaneidad, el nudismo, el Amor, el Sexo y los Rebeldes en todas partes! ¡Y vivan siempre los alegres juguetones que disfrutan la Vida sin tomar tan seriamente las cosas!
¡A jugar, a disfrutar!
Nos vemos (desnudos o no, jejeje).
Links:
1) El artículo lo he escrito en relación a la noticia que aparece aquí: Juicio a los nudistas urbanos
2) Me ha gustado y recomiendo un artículo sobre este mismo tema, posteado en el blog Libro de Notas
3) Una noticia del año 2004, breve pero muy oportuna sobre el tema del nudismo en Barcelona se puede ver aquí: Barcelona reconoce el derecho al nudismo en la vía pública
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Definición de "absurdo"
ABSURDO: Opinión que manifiestamente se opone a la nuestra.
El desmantelamiento de la democracia
Estamos viviendo la tendencia a limitar la democracia: estados que se aprovechan del miedo al terrorismo, el cual exageran (“Eje del Mal”, “Choque de civilizaciones”, etc) con la finalidad de justificar políticas autoritarias cada vez más alejadas de los conceptos de democracia y libertad. Para favorecer esto, esgrimen el binomio libertad/seguridad para argumentar que, dadas las angustiosas circunstancias y los peligros del terrorismo irracional y exacerbado, no queda otro remedio que los ciudadanos renunciemos a una porción de libertad (intimidad, derechos, presunción de inocencia) a cambio de una hipotética mayor seguridad (que en el fondo es una falsa seguridad: una falacia para que demos nuestro consentimiento a que nos pongan el yugo). Me gusta como trata el tema José Manuel Lechado en su libro La Globalización del Miedo; por eso he seleccionado unos fragmentos de dicho libro para ilustrar con ellos esta tendencia (internacional) a limitar las libertades y la democracia. En color azul van los fragmentos del libro (si tengo algún comentario que hacer entre medio, lo haré en el color de este párrafo, el negro). Las “negritas” y las cursivas que haya en el texto azul, si aparecen, son mías y no del libro mencionado.
Nunca ha habido mayor número de países con sistemas parlamentarios en el mundo y, sin embargo, la crisis de la democracia es una evidencia tan grande que en muchos lugares se considera subversivo defender proclamas tan evidentes como los derechos a la manifestación o a la intimidad. En nombre de la lucha antiterrorista los gobiernos acumulan poder y no se limitan tan sólo a anular derechos y libertades ciudadanas, sino que se aplica un credo economicista neoliberal que coloca el mercado por encima de todo y lo ofrece como milagrosa solución para todos los males. El resultado, sin embargo, es una desigualdad creciente del reparto de la riqueza –y eso que ya estaba mal repartida-, lo que a su vez impulsa la conflictividad en todo el planeta.
El miedo que genera el Estado se infiltra por innumerables vías, de forma que nadie quede a salvo: miedo al paro, a la pobreza, al hambre, a la guerra, a la pérdida de la libertad, al desvanecimiento de la dignidad de los ciudadanos, a la opresión… E innumerables miedos menores. Los informativos se han convertido en catálogos del horror destinados a generar un estado constante de desasosiego en los ciudadanos. Las noticias, más que tales, parecen amenazas, y raro es que pase un día sin que mil catástrofes nos acechen desde todos los rincones de la crónica negra: enfermedades y plagas devastadoras que nunca se concretan; virus informáticos que preludian el fin de la civilización, aunque las computadoras no dejan de funcionar; jóvenes corrompidos, para desaliento del porvenir, por más que no hagan otras cosas que las que ya hicieron sus padres; catástrofes naturales, terremotos, inundaciones y volcanes que rozan siempre la plusmarca histórica y hasta parece que en cualquier momento puede sobrevenir una erupción volcánica en el centro de Madrid o alcanzar un tsunami la misma cima de la Torre Eyffel; se ciernen sobre nosotros epidemias apocalípticas por vía sexual o por culpa de animales tan inofensivos como las siempre bucólicas vaquitas; los maltratos escolar, laboral o doméstico acechan constantemente, sin que haya manera de dar con una solución. Por si no fuera bastante, siempre quedan como factores de canguelo cotidiano e instantáneo los radares de la policía de tráfico o las cartas con el membrete de Hacienda. En fin, hasta hechos tan banales como que en invierno hace frío alcanzan el rango de noticia y año tras año, de diciembre a marzo, los informativos y partes oficiales no se cansan de advertir de la inminencia de una glaciación que, llegado el verano, cambiará la polaridad para dejar paso a un proceso de calentamiento global tremebundo que, pese a los sudores, deja a muchos tiritando. Todos los años, la habitual falta de lluvias se elevará al rango de sequía del siglo.
Yo no creo que este sensacionalismo en los informativos obedezca, salvo casos puntuales, a un deseo organizado para asustar por parte del gobierno de turno, pero sí es habitual este tipo de noticias falaces e intimidatorias, quizás sobrevenidas por un motivo mucho más simplón: las masas gustan de ese tipo de emociones fuertes, que les enganchan, y los medios de comunicación les sirven ese plato para aumentar la audiencia de sus programas. Por otro lado, es posible que a los políticos que detentan el poder les venga perfecta esta dinámica (e incluso a veces la favorezcan) que mantiene a los ciudadanos distraídos con humo, mientras que el verdadero fuego les pasa desapercibido.
Sigamos con el libro, que unas líneas después continúa así:
Toda esta batería de sustos constituye una ofensiva de pequeños miedos que, entre otras cosas, evita protestas (¿quién va a sindicarse, manifestarse o quejarse de abusos laborales si el miedo al paro supera al miedo a la explotación?) y contribuye a consolidar el poder de una oligarquía de ambiciosos. Sin embargo, el verdadero miedo está en esa imposición creciente de un Estado policial-militar mundial en el que el derecho, internacional o no, se convierte en un formulismo vacío.
Candido Mendes ha llamado a esto la “civilización del miedo”, y otros analistas han advertido ya de este peligro, personajes que se mueven en un amplísimo espectro político, desde el siempre picajoso Noam Chomsky hasta el notable especulador George Soros, nada sospechoso de querer instaurar una revolución mundial que le dejaría sin sus jugosos dividendos. La falacia del Estado, de una sutileza notable, está en vender como defensa de la democracia lo que es puro autoritarismo. Por eso incluso personajes como Soros se ven obligados a pronunciar obviedades de este tipo: “La democracia no puede imponerse por la fuerza”. Que una frase así pueda sonar subversiva a alguien, también da miedo, aunque lo realmente grave es el descaro con el que se desempeñan los poderosos y la impunidad que entre todos les estamos concediendo.
Los casos sangrantes –en un sentido literal- de Guantánamo, Abu Grahib y las desconocidas prisiones militares “occidentales” de Diego García, Afganistán, Egipto o Pakistán constituyen los episodios más evidentes de conculcación del derecho, el primer paso para el establecimiento de la tiranía. En ese escenario nos movemos, y la proliferación de “leyes especiales” justificadas por la aparente omnipresencia del terrorismo nos lleva a un estado de excepción global en el que la voz del ciudadano no tendrá el más mínimo valor.
En un pequeño pueblo español de la provincia de Guadalajara, Durón, la Guardia Civil colocó unos pasquines alentando a los ciudadanos para que denunciaran a “personas sospechosas”. El cuerpo de policía militarizada no definía con claridad quién podría ser considerado “sospechoso”, así que animaba a los buenos ciudadanos a denunciar a “paseantes, merodeadores, vagabundos” y en general a los que se movieran en “grupos de dos o más personas”. Lo sospechoso habría sido encontrarse con un grupo de menos de dos personas, aunque lo que realmente venía a decir el desasosegante anuncio policial es que sospechoso es… cualquiera. Y el anuncio produce angustia, como todo lo que tiene que ver con el moderno Estado del miedo, por su característica faz de Jano: miedo a la amenaza implícita (el Estado uniformado que puede caer sobre cualquier persona en cualquier momento).
Este proceso, en realidad, es antiguo, y los atentados del 11-S sólo sirvieron como excusa oportuna para lanzarse a una vertiginosa carrera de desmantelamiento de la democracia. Ya en 1998 el Departamento de Estado de los Estados Unidos puso en marcha unas directrices estratégicas para afrontar ataques terroristas. Eran los planes PDD-X, PDD-Y y PDD-Z. El más interesante era el X, que incidía en los aspectos legales de la lucha contra el terrorismo y establecía un decálogo, verdadero antecedente de la Patriot Act, en el que se vulneraban abiertamente no ya las normas del derecho internacional, sino la propia Constitución de los Estados Unidos.
Por ejemplo, el PDD-X alentaba en su primer punto la captura de los terroristas “allí donde estuvieran”. El segundo punto, dedicado al “desmantelamiento” de los grupos terroristas, dejaba esa tarea en manos de la CIA, e indicaba que la destrucción de estos grupos se conseguiría por “medios distintos de los usados por los encargados de hacer cumplir la ley”. El tercer punto, relativo a la cooperación internacional, no dejaba de hacer mención a la necesidad de proporcionar a terceros países no sólo la formación antiterrorista necesaria, sino también “otro tipo de medios”.
Con tales premisas, cuando aún no había pasado nada, no es sorprendente que las leyes antiterroristas surgidas tras el 11-S fueran esencialmente antidemocráticas. El modelo, la ya celebérrima USA Patriot Act, es un ejemplo de totalitarismo en democracia: los derechos fundamentales de las personas, que una democracia garantiza incluso a los detenidos, quedan conculcados no ya en limbos legales, sino dentro del propio sistema legal. Son leyes que permiten discrecionalmente al ejecutivo actuar al margen del Estado de Derecho.
La normativa estadounidense inspiró con rapidez otras legislaciones similares.
Por ejemplo el caso del Reino Unido, con las propuestas de leyes que permitan la prisión preventiva indefinida de cualquier ciudadano “sospechoso”, sin necesidad de presentar prueba alguna. Cuando se intenta plantear ese tipo de leyes, es que algo va mal…
Seguimos con el libro de J. M. Lechado, unas líneas más adelante:
Atrevimiento similar, por otra parte, al del presidente Walker Bush, quien al desvelarse las torturas de Abu Grahib no mostró reparo alguno en asegurar que su país “no necesita atenerse a la Convención de Ginebra en su guerra contra el terrorismo”. (¡Tremendo!) Blair le toma la palabra y, entre otras cosas, su Ley de Prevención del Terrorismo permite a la policía restringir los movimientos, la ocupación, las comunicaciones y hasta el uso de determinados productos o sustancias a personas “sospechosas”. La ley también faculta a la policía para actuar al margen de los jueces en cuestiones como la retirada discrecional del pasaporte, la retención sin cargos durante veinticuatro horas, o el registro de locales y domicilios sin la orden preceptiva. El gobierno se reserva la posibilidad de encerrar a un sospechoso indefinidamente, sin acusarle de nada en concreto y aunque no haya la más mínima prueba en su contra. Curiosamente, la norma no define ni lo que es terrorismo ni a quién se debe considerar sospechoso.
Ejemplos de los efectos de leyes tan antidemocráticas los encontramos unas líneas después:
Es el caso de Mahir Arar, canadiense nacido en Siria que fue detenido en un aeropuerto estadounidense cuando hacía escala en un vuelo de Marruecos a Canadá. No había pruebas contra él, (de hecho era inocente) y de hecho era un viajero en tránsito que regresaba de las vacaciones junto a su familia. Esto no le impidió ser encarcelado sin cargos durante meses, marchar luego deportado a Jordania y desde allí a Siria, donde fue llevado a otra prisión en la que sufrió atroces torturas. La presión de familiares, organizaciones de derechos civiles y del gobierno canadiense consiguieron la liberación de este desventurado ciudadano después de sufrir sevicias sin cuento. Otro caso que saltó a la prensa fue el de Andrew O’Connor, un estudiante universitario de Nuevo México que fue detenido por el Servicio Secreto acusado de amenazar al presidente George Walker Bush. Todo se basaba en una inofensiva conversación con una amiga en un foro de internet. O’Connor no había proferido ninguna amenaza: simplemente se había limitado a criticar al presidente por su actitud respecto a la invasión de Iraq, un derecho, el de la discrepancia, elemental en cualquier sistema democrático. Fue detenido y amenazado –él sí- por el mero hecho de expresar una opinión en una nación democrática. (O supuestamente democrática, añado yo).
Copio un último párrafo del libro como reflexión final:
Es más que probable que este tipo de leyes que amedrentan al ciudadano sólo consigan agravar el problema del terrorismo. Durante la Cumbre Internacional sobre Democracia, Terrorismo y Seguridad, celebrada en Madrid en marzo de 2005, la ex secretaria de Estado Madeleine Albright se pronunció ante los asistentes con una rotunda declaración: “El modo en que nos estamos enfrentando al terrorismo sólo sirve para crear más terroristas”. Por si no había sido suficientemente explícita, señaló que “la próxima generación de terroristas saldrá de Iraq”.
En definitiva, ciertos personajes ambiciosos y sin escrúpulos nos ponen ante la disyuntiva (falsa además) de tener que elegir entre libertad o seguridad. Su astuto planteamiento consiste en convencer a la ciudadanía de que la amenaza del terrorismo es tan poderosa que no hay otra forma de actuar que limitar las libertades de los ciudadanos. Sin embargo, renunciar a nuestros derechos y libertades para obtener cierta “seguridad”, la única seguridad que nos da es que vamos a favorecer el autoritarismo al ceder a los gobernantes tanto poder, y permitir que sean cada vez más limitadas nuestras libertades. Y de eso, de ceder nuestra soberanía, somos todos responsables. Todos y cada uno de nosotros.
Para leer más: recuerdo el libro del que proceden los párrafos copiados, La Globalización del Miedo (subtítulo: “la otra cara del terrorismo”), de José Manuel Lechado.
Para leer en internet; temas relacionados:
El miedo es el motor de la sociedad
El tono apocalíptico en los informativos
Documentales interesantísimos de la BBC:
Yo conozco un pederasta

Yo conozco un pederasta
Querido J:
Como sabes, yo conozco un pederasta. No tiene mayor mérito: cosas del oficio. Aunque mi caso es raro. Pederastas hay muy pocos. Es decir, las personas que se sienten sexualmente atraídas por los niños de uno u otro sexo, y sólo por ellos, representan un porcentaje mínimo de las personas sexualmente activas. Disculpa la obviedad, pero era necesaria dado que la prensa descubre y explota cada semana una supuesta red de pederastia, siempre con ramificaciones internacionales. Entre los pocos pederastas hay un pequeñísimo porcentaje de criminales que utiliza la violencia para satisfacer su deseo. Otra obviedad igualmente insulsa, pero imprescindible, dado que así como la violación no se identifica con el comportamiento sexualmente habitual de los adultos tampoco la inclinación pederasta debe identificarse con la violación y el asesinato. Es más, la atracción sexual por los niños no deriva siempre en una conducta que castiguen las leyes: las leyes no castigan la naturaleza sino la conducta de las personas. La última de las obviedades, así te lo prometo formalmente, es que la pederastia existe. Viene la obviedad a cuento de un cierto relativismo que nos haría a todos pederastas más o menos secretos. Las bases intelectuales de este punto de vista no sobrepasan la incertidumbre epistemológica de la propuesta firmada por el doctor Julio Iglesias en “De niña a mujer”. Por supuesto que en la atracción sexual existe la twilight zone, y que la libido contradice a veces las disposiciones del registro civil. Pero también este Alonso conducía karts a los cuatro años. Fenómenos hay en todas partes y no se legisla para ellos. Además, y siguiendo siempre a Iglesias, estoy convencido de que en la twiligth rigen distintas y sutiles decantaciones: mientras el pederasta atiende apresuradamente a la niña (casi siempre el niño: ese es otro asunto interesante del que te hablaré hoy o mañana) que ya se le escapa, el hombre promedio saluda brioso a la mujer que llega. La pederastia existe en los términos precisos y sobrios que describen los científicos. Por ejemplo en dos estudios muy recientes, que me proporciona con su habitual eficacia el doctor Jambrina, el primero del número de junio de Archives of General Psychiatry (tal vez la revista más escuchada en su especialidad) y el otro de Biological Psychiatry, aún en fase de publicación. Las investigaciones tratan de averiguar las características neurobiológicas del individuo pederasta. Más correctamente, y según Archives:”El objetivo es examinar si los pederastas muestran un déficit neuronal estructural en las regiones del cerebro que están implicadas en el comportamiento sexual y como este déficit se relaciona con rasgos criminales.”
Es llamativo que la metodología utilizada no trate de precisar el impacto que, en el cerebro del individuo pederasta, provocan determinadas imágenes de niños, sino determinadas imágenes de adultos. La conclusión es que, ante las imágenes eróticas de los adultos, el cerebro de los pederastas muestra una actividad irrelevante, muy distinta de la de los individuos sexualmente convencionales. Con independencia de la calificación científica que pueda recibir esta metodología no cabe duda de que alude a una distinción clave. En efecto: la cuestión no es que el individuo convencional experimente atracción hacia determinadas figuras infantiles, sino que el pederasta no experimenta atracción genérica hacia los adultos.
Por lo demás, el estudio de Biological insiste en la tendencia hoy dominante en la deconstrucción del pederasta. Esto es que su orientación sexual no es compatible con un cerebro sano y que, por tanto, la inclinación pederasta obedece a causas biológicas que el ambiente concreta de manera diversa, como, por otra parte, sucede en el resto de individuos. La ignorancia popular --aunque, en este caso, mejor cabría decir socialdemócrata—recibió de muy mal talante el pasaje de la conversación con el filósofo Michel Onfray donde el presidente Sarkozy venía a decir lo que sugieren los recientes estudios psiquiátricos. Esta ignorancia la prolongan estos días, de modo sumamente pintoresco, personajes como Anna Simó, que fue (¡santo dios!) consejera de Bienestar y Familia del anterior gobierno catalán, y que describe su oposición a la llamada castración (¡qué disfemismo más grotesco y significativo!) del pederasta porque no “se puede tratar desde el punto de vista biológico una cuestión psicosocial.”
Como sabes, yo conozco un pederasta, te decía en la primera línea. No exageraré la capacidad de sacar conclusiones generales sobre este conocimiento particular. Siempre tengo presente la famosa y profunda sentencia de Tolstoi del principio de Ana Karenina, que la biología, por cierto, no hace más que confirmar cada día: “Todas las familias felices se parecen y cada familia desdichada lo es a su manera”. Pero al menos conozco a uno, lo que me da un cierto desahogo analítico respecto a mis contemporáneos. Mi pederasta, cuyo padre, por cierto, fue también acusado y condenado por abusos, jamás negó su atracción sexual por los niños; pero nadie ha podido demostrar que recurriera a la violencia para satisfacer su deseo. Mi pederasta era consciente, perfectamente consciente, de que su deseo es incompatible con el orden social y, quizá, con el orden de la naturaleza. Más que con orgullo trató siempre su orientación sexual con resignación; incluso, a veces, con resignación humorística. Aunque nunca quiso mentirse ni mentir a los otros y sabía que hasta el día de su muerte buscaría la compañía de los niños.
Para que esa búsqueda no quebrantara la ley mi pederasta, que hasta la fecha siempre apreció la vida por encima del sexo, se sometió voluntariamente, hace ya unos cuantos años, a un tratamiento químico que inhabilitara su libido. Nada sustancialmente diferente del bromuro cuartelario, ambiente en el que cada cuatro voces se anuncia que le van a cortar los cojones a uno, pero no se los cortan a nadie. Bromuro sólo. Yo lo trataba con frecuencia en la época en que se sometió al tratamiento y siempre me dijo que era eficaz. Los niños no habían dejado de interesarle, pero ya no le excitaban y no trataba de seducirlos; incluso dejó de consumir la pornografía relacionada que usaba como lenitivo. Fue una paradoja terrible que, aún bajo tratamiento pero víctima de la jauría humana, lo detuvieran acusándole de una violación inverosímil, delito del que fue absuelto después de pasar varios meses en la cárcel.
Mi pederasta tenía un problema y lo sabía y lo asumía como tal: no digo que a veces no fantaseara con un mundo donde él fuera el erasta, sabio, libre y venerado; pero también yo sueño con que me abaniquen. En la vida había muchas otras cosas que le interesaban, al margen de los niños. De hecho los niños le interesaban mucho menos de lo que las mujeres (o los hombres) interesan a muchos hombres que conozco. Te aclaro esto, porque contra el saber popular, mi pederasta no lo fue nunca a tiempo completo. Mi pederasta, por último, se distinguía nítidamente de los que matan a sus mujeres a martillazos; de los que actúan en las penumbras y exigen a sus presas que se desnuden; de los que sólo obtienen el placer con el sufrimiento y la muerte de sus víctimas. Mi pederasta se distinguía nítidamente de los asesinos, de los violadores y de los psicópatas. Todo ello, te lo repito, sin que dejara nunca de saber quién era: un hombre que no podía amar a los adultos.
Sigue con salud
A.
Fuente: http://www.arcadi.espasa.com/mt-static/2007/08/25_de_agosto.html
Comentarios a "¿Y si ETA tuviera razón?"
Pongo aquí, en post aparte, las respuestas a vuestros comentarios en el hilo titulado: ¿Y si ETA tuviera razón? Todas estas respuestas iba a ponerlas en ese hilo, como un comentario más, pero dado que he visto que iba a salir muy feo y empalagoso (creo que sin negritas ni nada), lo pongo aquí con las negritas y todo bien puesto jejeje... Ahí va:
Gracias a todos por vuestra participación; intercambiando ideas todos ganamos pues siempre aprendemos algo. Es un placer leer cada uno de vuestros puntos de vista, y comento ahora un poquito cada mensaje, lo mejor que sepa o pueda:
iñigo alberdi: Gracias por el entusiasmo, me alegro un montón de que te haya agradado el escrito. Lo escribí con muy buena onda y me alegro que la hayas captado. Saludos.
Iñigo Alberdi Diaz: ¡Qué casualidad! Los primeros 2 comentarios y coincidís en el nombre y primer apellido. ¡Coincide incluso la IP! jajajaja... Está bien la broma, el sentido del humor no debe perderse jamás. De paso aprovecho para comentar lo ingenuo que soy a veces (¡soy así!): me he creído completamente que por puro azar… ¡habián aparecido 2 Iñigo Alberdi! jajaja... Y no ha sido hasta que he comprobado la IP (porque un pelín de incredulidad siempre queda jeje) que me he dado cuenta de que las coincidencias… ¡ya eran demasiadas! ;-)
Kazz: Gracias por discrepar (con respeto, claro, así da gusto). Me parece que me cansaría que todos estuviéramos de acuerdo en todo, y también que discrepáramos en todo. En cambio me parece ideal que haya algunos acuerdos mezclados con discrepancias, así es más llevadero y es lo que veo que sucede con los diversos comentarios. Divido tu comentario (para simplificar) en dos secciones: 1) inconvenientes del referéndum. 2) La comparación (afortunada o desafortunada) de ETA con Estados Unidos (especialmente con su ejército).
1) Te cito para recordar: “En caso de ganar la opción independentista, sería altamente probable que el gobierno fuera tomado - muy probablemente por la fuerza - por los sectores más radicales del abertzalismo (…)”. Desde luego, nunca se sabe, Kazz (no somos adivinos) y lo que comentas es una preocupación a tener en cuenta. Me parece oportuno reflexionar en eso (al igual que en muchos otros aspectos, inclusive las garantías de que el propio referéndum se efectuara libremente, sin presiones ni miedos que tengan por objetivo condicionar o influir en el sentido del voto de los ciudadanos). Obviamente, lo que comentas es uno de los puntos que tendrían que debatirse abiertamente, sin miedo a decirlo, reflexionando entre todos juntos, como un equipo, en busca de la mejor solución y las más fiables garantías. La actitud de pensar en esas posibilidades me parece protectora (quizás paternalista, pero en un buen sentido, en el sentido benéfico de preocuparse genuinamente porque las cosas se hagan para bien y no para crear caos). Por lo tanto creo que este tipo de preocupaciones deberían hablarse muy seriamente, y debatirse a fondo, antes del referéndum, mucho antes, con calma. Buscanso soluciones, garantías. Obviamente yo creo que garantías 100% seguras no existen en nuestro planeta (siempre se pueden torcer los planes), pero, una vez que hubieran sido evaluados los riesgos y debatido los inconvenientes, los ciudadanos de esa región en concreto insistieran en independizarse, me parecería lógico apoyarles en que se haga la votación. Y si los independentistas lograran ganar el referéndum, por ser mayoría, eso significaría que asumen por sí mismos (como adultos que son) los riesgos que ello implique, y de hecho entre todos habríamos tomados las mejores posturas para procurar que ese riesgo sea lo menor posible (cabe la posibilidad incluso de que durante el debate previo al referéndum salgan a relucir más las desventajas y los riesgos que las ventajas, en cuyo caso sería muy probable que muchos ciudadanos no quisieran asumir ese riesgo y votaran que no se independizan, ganando el “no”; eso no significaría ni siquiera una renuncia perpetua a la idea de independizarse, pero sí como mínimo una pausa de unas décadas, necesaria para que se mejoren las garantías o para que haya un nuevo vuelco en las opiniones de la población de esa región). No me quiero enrollar más porque ya sabes, este tema crece por sí solo y cada cuestión necesitaría un artículo completo a comentar sobre ello (o incluso libros enteros para explicar extensamente los diversos potenciales que podrían desarrollarse). Pero que conste que mi postura tiene que ver con hablar mucho, mucho, conversar unos con otros, hallar juntos creativas soluciones, somos compañeros, no enemigos, y si nuestros hermanos o vecinos desean experimentar lo que se siente independizándose de nosotros, podemos hablarlo, planearlo, y disfrutar juntos de esa curiosa experiencia.
En el caso catalán, básicamente lo trato igual: si desean la independencia y son mayoría, adelante. Para mí es indiferente el “factor ETA”. ¿Por qué? Porque ETA ha estado usando la violencia, y la violencia se resuelve en los tribunales, es por tanto un asunto aparte (para mí). Pero al margen de ETA, si los vascos o los catalanes o quien lo desee, quieren independizarse, escuchémosles y hablemos, debatamos abiertamente el asunto, sin cerrarnos en banda, sino debatiendo los problemas y cómo superarlos. Mientras tanto, las ETAs que haya en el mundo que asuman la consecuencia de sus actos, en los tribunales, pero que la existencia o inexistencia de ETA merme en forma alguna (ni incremente, por supuesto) el hecho de que si hay ciudadanos que democráticamente desean independizarse, deben ser escuchados y debe comprobarse si son mayoría o no. También, en el debate previo al posible referéndum, deberían exponer sus argumentos e inquietudes también los empresarios, pues sus puntos de vista serían también importantísimos para clarificar si la idea tiene visos de ser favorable a todos o no.
La opción de que en el referéndum saliera un NO pero que eso lo usara de una forma u otra ETA o quien fuere (por ejemplo argumentando que el “sí” hubiera sido también relativamente alto), es otro riesgo, pero por miedo a eso no podemos negar a los ciudadanos a que decidan lo que quieren hacer. Eso sí, habría que tomar algunas medidas sensatas, como por ejemplo en el debate previo al referéndum clarificar qué resultado será satisfactorio y cuál no, y si asumirán el resultado de las urnas. En cualquier caso, si ETA no respetara el resultado del referéndum, eso sería un problema de tribunales (como el de la ETA actual), pero los ciudadanos habrían podido ejercer legalmente su derecho a expresar lo que quieren.
2) Comparar ETA con Estados Unidos parece exagerado, pero los une la violencia, en diferentes grados. El que más puede (EE.UU.) no necesita actuar tan a escondidas (aunque me suena que la CIA ha desclasificado algunos informes de acciones “terroristas” que ellos realizaron en otros países en décadas anteriores). El que menos puede (en este caso, ETA) o actúan al estilo de guerrillas escondiéndose, o muy tontos serían. En definitiva, se parecen en que ambos usan la violencia. Por tanto, discrepo de ambos (yo opino que se pueden lograr los fines mediante el acercamiento sincero, conversaciones, trabajando en equipo unos con otros, etc).
Saludos.
Jose: Comprendo lo que dices, sin embargo yo creo que si verdaderamente se comprueba que en el País Vasco (y/o Navarra) hay una demanda de independencia por parte de buena parte de sus ciudadanos, no hay motivos para negarnos a empezar el debate para comprobar si es mayoría o no, y qué podemos hacer al respecto. No es ceder a ETA, porque ETA queda al margen: eso es tema de los tribunales. De hecho, rehusar el debate a fondo del tema sí es una forma de ceder a ETA, aunque sea en sentido contrario: estamos dejando que ETA influya en decisiones que deberían tomarse desde un punto estrictamente democrático. Por tanto yo creo que la democracia debería dar sus pasos uno por uno, independientemente de lo que ETA haga o deje de hacer. Para Cataluña, exactamente lo mismo. Y como allí no hay ETA, menos trabajo para los tribunales. Pero ETA es cosa de tribunales, y la independencia es cosa de las personas que dialoguen acerca de ello. A ETA lo que es de ETA (tribunales, policía, o sea, aquellos que se ocupan de las actividades ilegales), y a los ciudadanos lo que les corresponde: democracia y libertad, ¡debate y soluciones!
En cuanto a la palabra referéndum o referendo, probablemente tengas razón pero estoy tan acostumbrado a decir referéndum que me sentiría extraño usando la otra ;-)
Saludos.
kampanita: Gracias por el comentario. Yo creo que entre los políticos hay de todo (aunque tiendo a ser bastante escéptico) y en fin, son personas con sus propios intereses y miedos (también sus virtudes), y sí, posiblemente el miedo a perder votos condiciona demasiado a los políticos en estos niveles. Quizás algún día podremos animarlos haciéndoles saber que esperamos de ellos decisiones valientes y honestas a la vez. En cuanto a las utopías… a veces con un par de coj… se sacan adelante proyectos bastante utópicos jejeje… Saludos.
Topopardo: Me alegro que te haya gustado. Si todos tomáramos la tranquila actitud de debatir los asuntos, razonándolos sin enfado ni odios, sino buscando posibles soluciones, creo que las cosas nos rodarían mucho más suaves. Y no sólo en este tema: imagina que en política aprendiéramos a buscar soluciones juntos, en equipo, en lugar de dividirnos y pelear unos partidos políticos contra otros, como si de enemigos se tratara en lugar de compañeros de viaje. Saludos.
daviti: Hola daviti, gracias por participar. Como separas tus comentarios en 4 secciones, aprovecho para comentar cada una con un número:
1) Ajá, obviamente al hablar de fuerzas de acción-reacción no justifico la violencia… “justificar” sería la palabra que yo cambiaría… yo diría que “explico” (en lugar de “justifico”) una de las posibles causas que favorecen la aparición de la violencia. Obviamente ante unas mismas circunstancias limitadoras, unas personas optan por el diálogo, otras (quizás porque no se sienten escuchadas o por motivos de carácter u otros motivos) optan por la insolencia y otras por la violencia física. Yo soy partidario de los métodos pacíficos, pero explico factores que pueden provocar que ciertas personas se sientan más inclinadas a la violencia que otras. Yo creo que todos tenemos algo de responsabilidad, lo cual no es un reproche sino una buena noticia: si todos tenemos algo de responsabilidad, todos podemos ayudar en algo a mejorar las cosas.
2) Apuestas por la posibilidad de que los etarras sean psicópatas, al contrario de lo que supuse yo. Bien, mi intuición es que quizás entre ellos haya algún psicópata suelto, pero en general no creo que lo sean porque no me parece que cumplan los criterios para la psicopatía (aprovecho para recomendar la página de internet del Dr. Hugo Marietán, que es la mejor página sobre psicopatía que he encontrado en lengua castellana en la red: http://www.marietan.com/Psicopatia.htm). Al igual que los soldados no son psicópatas cuando matan en sus acciones (porque lo justifican con “motivos”), los etarras tambiñen justifican sus acciones con sus “motivos”. El quid de la cuestión es que el psicópata real (el diagnosticado como psicópata, no necesita motivo alguno para matar). En cualquier caso me parece secundaria esta cuestión porque lo fueran o no (afirmo que en general no lo son, seguro que con sus familias y amigos son sinceramente afectuosos y no solo pura fachada como los psicópatas), en cualquier caso daría igual porque seguiría siendo un problema de tribunales. Quiero distinguir una vez más: un problema es ETA (competencia de los tribunales) y otra el derecho de los ciudadanos a independizarse (competencia de los políticos y de los propios ciudadanos).
3) ¿Quién desea independizarse? ¿ETA o el pueblo vasco? Bien, eso es lo que habría que comprobar y debatir. Debatirlo abiertamente, sin miedos. ¿Queréis independizaros? Sí o no. Y actuar en consecuencia respetando esa libertad. Lo que quiera ETA como grupo limitado no es determinante, lo que importa es lo que quiere realmente la mayoría. Y comprobar esa mayoría. Y debatir sin miedo todo este asunto, sin tanto tabú ni tanto prejuicio que a veces tenemos.
4) No sabemos lo que sucedería con un estado vasco independiente, de hecho ni siquiera sabemos si la mayoría se quiere independizar o no. Son suposiciones de momento, ¿verdad? Y para aclarar esto es por lo que resultaría útil debatir, reflexionar (en voz alta, en los medios de comunicación) y efectuar sondeos previos si fuese útil. Lo que sucedería con un estado vasco independiente no lo podemos saber, es el futuro. Lo que sí podemos saber es que impedirles esa independencia en caso de que la reclamara la mayoría, sería antidemocrático. Y es eso lo que hay que comprobar: de qué parte está la mayoría.
Saludos ;-)
Garikoitz Jaso: Vamos en dos partes:
1) Sobre el uso que pudiese hacer ETA al interpretar los porcentajes de SI y de NO (incluso saliendo NO) es problema de ETA. Si ETA sostiene sus interpretaciones, es cosa de ellos y de sus opiniones. Pero si infringen la ley, eso se trata con los tribunales. En teoría a nosotros no nos debería incumbir las interpretaciones que haga o deje de hacer ETA del porcentade de Sies y de Noes, lo que nos incumbe es permitir a los ciudadanos que elijan lo que quieren hacer (votando en las urnas, opinando y debatiendo en los debates pre-referéndum), y en cuanto a lo demás, es cosa de cada cual (y quien incumpla la ley, entrará dentro del ámbito de los tribunales, eso va aparte). No podemos impedir que ETA o cualquier grupo (empresarios, zapateros, albañiles, un grupo de amigos, quien sea) interpreten las cosas a su manera, pero no por miedo a eso vamos a impedir que los ciudadanos elijan. Si cualquier grupo interpreta los datos sesgadamente, allá ellos. Y si cualquier persona infringe la ley, eso es asunto de la policía y los tribunales.
2) Es muy interesante también el resto de lo que comentas, la cuestión de Navarra. Porque obviamente los navarros tienen el mismo derecho a elegir, y si eligieran NO a independizarse de España, ese es su (vuestro) derecho. En realidad quién sabe lo que sucedería si se aceptara el debate a fondo de estos temas de la independencia. Quizás al debatir de manera seria surgieran inconvenientes y los propios vascos y catalanes decidieran finalmente que, analizándolo más profundamente, no les compensa lo suficiente esa “aventura”. En cualquier caso, habría que verlo: que elijan, tras buenos debates y reflexiones. Por otra parte, estoy de acuerdo contigo en que votar cada 4 años no parece una participación suficientemente activa por parte de los ciudadanos. De hecho sería otro posible debate a poner sobre la mesa.
Saludos.
Marian Omaña: La verdad es que sí, hay posibles tensiones en función de que el SI y el NO salgan muy repartidos y cosas así. Todo esto serían puntos a debatir cuando se aceptara entrar a fondo a conversar y reflexionar en este tema. Creo que podría haber un debate generalizado en toda España acerca del asunto (porque en teoría cualquier otra región, algún día, puede desear también experimentar con la independencia). Surgen preguntas: ¿Qué diferencia de votos se consideraría suficiente? ¿1 voto de diferencia? (Dios míos, que no sucediera entonces lo que sucedió en las elecciones americanas en… ¿fue en 2000? Cuando ganó Bush la primera vez con tantas sombras y dudas). ¿Entonces mejor exigir un 55% a 45%? ¿Un 60% a 40%? ¿Se requeriría un mínimo obligado de participación? (se supone que sí, claro). En fin, muchas preguntas hay y muchas otras que se nos ocurrirían, y para eso serviría debatir y reflexionar a fondo. Saludos.
oneras: Bien, tu punto principal es la incertidumbre de qué sucedería si se aceptara llevar a cabo un referéndum. Dudas que ETA respetara el resultado de las urnas si le fuera desfavorable. Es comprensible, el futuro no podemos garantizarlo, no podemos prometer: “sucederá así o asá”, ni “ETA hará esto o aquello cuando se haga un referéndum”. Simplemente no tenemos garantías con respecto a ETA, pero tampoco las tenemos ahora y de hecho ETA es un problema legal, un asunto para policías y tribunales. Si tras un referéndum, ETA aceptara el veredicto de las urnas, genial para todos. Y si no acepta y vuelve a la violencia, eso es un problema legal, del ámbito de los tribunales, y que deberá resolverse como se resuelve ahora: capturando al infractor. Comprendo tu inquietud aunque confío en dar prioridad a la libertad de los ciudadanos (tras debates y reflexiones conjuntas) independientemente de lo que haga ETA. Si ETA sigue infringiendo la ley, deberá seguir tratándose el tema con los procedimientos diseñados para eso: policía y tribunales. Y si ETA cambia el enfoque, optando por vías pacíficas, todos habremos ganado en tranquilidad. En cualquier caso, es lo mismo que con el resto de ciudadanos: si delinquen, usamos la policía y los tribunales. Si no delinquen, todo genial.
De todas formas, quién sabe si tras tantos debates y reflexiones al final saliera que NO se quieren independizar… ETA entonces podría ser violenta o no (ya digo: si delinque, para eso está la policía y los tribunales), pero a los ciudadanos los habríamos respetado sondeando sus deseos y dándoles la oportunidad de elegir.
Pero sí, tendríamos muuuuucho que debatir. Pero sin malas caras, con ánimo de una mutua comprensión (unos simpatizarán con la idea de la independencia, otros no). Saludos.
Raul: Hola, sí, intuitivamente se entiende tu onda, que no es otra que estar abierto al intercambio de ideas y en ese debate ya iríamos viendo con más claridad las ventajas y los inconvenientes. Y, como dices muy bien, no podemos saber con certeza el futuro, no sabemos lo que sucedería. Quizás habría peligros que conjurar, pero tomando algunas medidas podríamos solventar los obstáculos. O al menos debatir sin miedo la cuestión. Ojo, que quizás al reflexionar a fondo, todos viéramos que es demasiado inviable y ni siquiera se pidiera finalmente el referéndum. Pero quizás superáramos los obstáculos. En cualquier caso, estar abiertos a plantear a fondo este debate es el primer paso. Un muy buen paso. Saludos.
MP-péres: Muy instructivo tu comentario. Voy a matizar un poco mi postura, dado que en el artículo no pude detenerme a profundizar ni aclarar bien cada punto (profundizar en todo nos llevaría a un libro, y a muchas decenas de libros). Traté de simplificar al máximo. Obvié aspectos históricos (la búsqueda de las raíces del problema) por dos motivos: 1) No estoy muy versado en Historia. 2) Quería simplificar tanto como para llegar a este punto: la Historia no es lo determinante en estos casos, sino la libertad de los ciudadanos para elegir si quieren independizarse o no (independientemente de las circunstancias del pasado).
Bien, dicho esto, paso a mis matizaciones/aclaraciones, basándome en tu comentario como inspiración pero también teniendo en cuenta otros comentarios aquí y en algún otro lado (meneame.net) donde se deduce que con tanta simplificación no me supe explicar del todo bien. Voy por puntos:
1) No justifico la violencia (confío en que la vía pacífica, llevada con creatividad, tiene potencial suficiente para resolver las tensiones). Expliqué un motivo que en mi opinión favorece la violencia (la hace más comprensible, previsible), y ese motivo era que a toda acción le sigue una reacción (y lo dejé ahí sin profundizar más, pero es que nunca acabaríamos, el tema es enorme, infinito jeje). La acción en el caso ETA-España puede ser algo tan simple como negarles el referéndum, combinado con palizas a sus jóvenes (merecidas quizás, habría que ver cada caso en concreto), en cualquier caso hay quienes perciben injusticias en esto (o en otros sucesos desconocidos por mí) y se sienten así más inclinados a la violencia. Pero esa violencia puede ser una reacción exagerada (de hecho exageradísima si el motivo fuese la mera negativa al referéndum). ¿Qué propondría yo? Acciones creativas: reunirse y reflexionar. Por ejemplo: si una buena parte de la población desea la independencia, quizás si se manifestaran a menudo de manera muy llamativa y pacífica, portando enormes pancartas demandando el referéndum, semana tras semana… eso haría muy difícil (supongo) que el Gobierno les hiciese la vista gorda y no les escuchasen (quizás lo hacen y no les funciona, en realidad no lo sé). Pero recomiendo reunirse, debatir, reflexionar y encontrar creativas maneras de llamar la atención por vías pacíficas.
2) Lo de equiparar ambos bandos… realmente cada bando es un mundo, incluso cada persona lo es. Sin embargo hice unas equiparaciones simplistas pero útiles hasta cierto punto: comparé a ETA con EE.UU. en cuanto a que ambas usan la violencia (cada una en las proporciones en que es capaz). La comparación de ETA con Estados Unidos no era para quitarle hierro a ETA, ya que rechazo la actitud violenta de EE.UU. y por tanto estoy contra la violencia, sea de ETA o de la conocida potencia mundial. En cuanto a cierta equiparación entre ETA y España, no la hago en el sentido de que España agrede y ETA reacciona legítimamente, sino en la idea que dije de la gama de grises: España tampoco ha puesto toda la carne en el asador para resolver el conflicto, y por tanto todos tenemos algo de responsabilidad. Atribuí a ETA el gris oscurísimo porque su reacción tan violenta es desproporcional a las circunstancias, al menos aparentemente. Y sobre todo, porque las vías pacíficas no sólo no están agotadas, sino que si se las impulsara creativamente podrían llevarnos muy lejos: al menos a un debate generalizado que nos aclarara a todos mejor las cosas.
3) Coincido contigo, MP-péres, en que las personas son infinitamente más respetables que las ideas. Podemos discrepar, pero no por ello vamos a matarnos unos a otros cuando existen vías pacíficas de entendimiento. Eso sí, sería muy ventajoso que nuestro bando, España, estuviésemos dispuestos a escuchar e incluso plantearnos ese tema (la independencia), analizando los pros y contras.
4) Quizás ETA desapareciera con el tiempo si se concediese la libertad de elegir en referéndum, o quizás no desapareciera. No tengo ni idea. Quizás son dos temas aparte; con el referéndum resolveríamos el tema de dar la libertad a los vascos de elegir lo que desean. Y por otro lado, ETA o dejaría las armas, o bien seguiríamos en las mismas, con la policía detrás. Yo confío en que si ETA desea la independencia, cuando esta fuese posible los propios vascos decidirían. Y la presencia de una ETA armada podría empezar a verse, para ellos mismos, como un sinsentido.
Saludos.
A: Hola. No, para mí el fin no justifica los medios, como he explicado arriba y como hubiese querido que se interpretara mi artículo cuando dije cosas como el párrafo de casi el final: “¿Queremos una auténtica Democracia? ¿O queremos solamente salvar las apariencias, imponiéndonos violentamente unos a otros como hace Estados Unidos? Aparte, ¿imponernos a quién? Los vascos, los catalanes, las personas de cualquier región, son nuestros hermanos, compañeros de planeta, amigos en esta unidad ecológica que es la Tierra. Escuchémosles y concedámosles la libertad de organizarse como deseen. No nos hagamos daño: ni ellos a nosotros, ni nosotros a ellos. Empecemos nosotros mismos dando el ejemplo: respetemos su libertad. Nos parezcan equivocados o no, respetemos su libertad a comprobarlo por sí mismos”.
En realidad cuando hablé de la fuerza y la violencia, no quise que se interpretara como que el fin justifica los medios, sino que tan sólo me limité a describir como funcionan algunas “piezas” en el mundo: Estados Unidos es una de esas “piezas”, ETA es otra. Describir algo y tratar de explicarlo someramente, no implica que uno esté de acuerdo con ese algo. De hecho comenté que existen opciones mejores, métodos pacíficos. Y eso sí, afirmé que todos tenemos algo de responsabilidad, y que el mero hecho de escucharnos y concedernos libertad unos a otros, lima la mayoría de las asperezas.
Por otra parte me alegra que menciones a Gandhi, quien probablemente en casos así apostaría por una actitud de escucha y diálogo, que es una actitud que yo creo que ayudaría a resolver las principales asperezas. Pero una escucha y diálogos sinceros, honestos, no de cara a la galería, sino con la visión generosa de buscar creativamente una salida lo más satisfactoria posible para todos. Saludos.
Y unas palabritas finales a todos: He escrito todo esto en Word antes de copiarlo al panel del blog, y veo que ocupa más incluso que el artículo en sí. ¡Eso es debatir jejeje! No cerrarnos en banda, sino reflexionar entre todos juntos, viendo qué posibles soluciones se nos ocurren. Siempre es agradable intercambiar opiniones y creo que si temas como éste (y muchos otros) en lugar de darles la espalda los lleváramos a poner tranquilamente sobre la mesa del debate, reflexionando y apuntando ideas entre todos: políticos, periodistas, filósofos, empresarios, ciudadanos en general, etc, pues en mi ingenuidad o generosidad me parece que, posiblemente, seríamos capaces de superar juntos cualquier obstáculo que nos propusiéramos vencer. ¡Esa es mi actitud!
Saludos a todos y que os sonría la Vida, que gocéis de Libertad y que el Amor os permita relajaros y reír y vislumbrar que, después de todo, no son tan serias las cosas en este gran Teatro o Juego que es la Vida.
¿Y si ETA tuviera razón?

Vaya por delante que no, no la tiene. ¡Pero!... ¿No la tiene en términos absolutos? ¿Es ETA mejor, peor o semejante a otros movimientos violentos como, por ejemplo, los habituales Gobiernos de los Estados Unidos? ¿Estamos dispuestos a reflexionar fríamente, racionalmente, para alcanzar una solución que además es sencillísima? ¿O preferimos aferrarnos a las brasas ardientes? Ahí va mi propuesta, que aunque bien conocida no deja de apuntar directamente al corazón de una solución sencillísima:
Empecemos con un repaso a la situación, repaso que hago fríamente desde la distancia, pues vivo en el sur de la Península. Ante todo debemos darnos cuenta del doble tema: por un lado tenemos el tema del terrorismo (y por tanto la violencia) y por otro el aspecto político de la situación. Tratémoslos por separado.
* El uso de la fuerza: A lo largo de la Historia, durante siglos y siglos, un método habitualmente empleado por unas regiones para resolver sus discrepancias con otras fue (y sigue siendo) el imponer por la fuerza la propia visión o punto de vista. Actualmente persiste este método y tenemos como ejemplo al todavía considerado líder de los países desarrollados, Estados Unidos, que usa la fuerza impunemente allá donde lo ve oportuno. Por supuesto, es una manera de actuar sobre el mundo, una estrategia que “funciona”. Pero como toda acción tiene su reacción, allá donde se emplea la fuerza para imponer los propios criterios, surgen movimientos de resistencia, a menudo violentos, que cuando son vigorosos son llamados terrorismo. Sin embargo, los diversos bandos actúan muy parecido: emplean la fuerza, usan armas, asesinan, bombardean si pueden, etc. A unos se les llama terroristas y a los otros no, pero en el fondo todos hacen lo mismo: emplean la violencia como método para tratar de alcanzar sus pretensiones, imponiéndose al “enemigo” (el oponente no es otro que la fuerza opuesta, usualmente demonizados por la propaganda del otro bando, pero no necesariamente malos en sí mismos).
Poniendo ejemplos ilustrativos (he elegido comparar a ETA con los diversos Gobiernos de Estados Unidos, incluido el actual), no hay una diferencia clara en términos absolutos entre parte de la política exterior de EE.UU. y la actitud violenta de ETA. Ambos usan la fuerza a mayor o menor escala; y el principal motivo por el que una organización es considerada terrorista y la otra no, es la inmensa fuerza que reside en EE.UU. y el respaldo social de los millones de habitantes que lo componen y que aceptan (activamente o por dejadez) las muertes que sus dirigentes producen en otros lugares del planeta. En otras palabras: si los indepentistas vascos fuesen tan fuertes como EE.UU. y decidiesen imponer su criterio por la fuerza, si ganaran la lucha, serían considerados por los libros de Historia como los “buenos” de la peli (tan “buenos”, o “malos”, como los EE.UU.) y serían sus rivales (más débiles) quienes incurrirían en acciones terroristas, catalogadas como tales.
Con respecto a esto poco más se puede decir: si se trata de imponer el propio criterio por la fuerza, entonces ganará el más fuerte, y punto. Eso sí, incluso el fuerte tiene que asumir los inconvenientes de usar la fuerza, ya que como toda acción tiene su reacción, ocurre lo que ocurre: el bando más débil acomete como puede sus propias acciones, llamémoslas terrorismo o no. En cualquier caso en teoría debería ganar el más fuerte, o bien alargarse el conflicto años y años sin una solución confortable a ninguno de los bandos, y con víctimas que caen en la refriega inútilmente. Algunos lo llaman a eso terrorismo, otros lo llaman efectos colaterales… pero lo llamen como lo llamen, duele. No obstante, dicen algunos políticos que es el precio a pagar (por permanecer íntegros, etc). ¿Será verdad que todo tiene su precio?
Sin embargo, entre ciudadanos demócratas la fuerza no debería ser la única alternativa posible. ¿Qué tal si abriéramos una vía pacífica para resolver la tensión? De eso trata el siguiente punto.
* Soluciones desde un punto de vista político-democrático: En la peli que estoy contando, los “malos” de la película son (es mi opinión) ETA y EE.UU. (son los que hacen un uso exagerado de la violencia). Olvidemos a EE.UU. ahora (sólo quería ponerlos como ejemplo de que son semejantes a ETA pero en una escala superior) y centrémonos en el binomio ETA-España. Como es ETA la que usa la violencia de un modo exagerado, se queda con el título de “mala de la película”. Y así es. ¡Pero!... Sería muy raro que una violencia tan exagerada salga de la nada. No estamos hablando de psicópatas, los psicópatas no se fabrican en serie. No, en este caso hay algún transfondo más político, más comprensible, más humano, con toda la barbaridad de que a veces somos capaces los humanos inclusive. Por lo tanto no se trata de una disputa entre ángeles y demonios. Si a ETA le concedemos el título de “demonios”, entonces los políticos que representan a España son los “ángeles”, pero ni los unos son tan angelicales ni los otros tan demoníacos: todos son personas, y hasta podrían llegar a un entendimiento con suficiente flexibilidad (democrática) por ambas partes.
No creo que sea una disputa entre blancos angelicales y negros demonios, sino que más bien tenemos una gama de grises. Y el gris oscuro, oscurísimo, es ETA. España no usa esa violencia tan extrema: con Franco la actitud de España era mucho más severa y por lo tanto las reacciones violentas de ETA, si no permisibles (¿puede ser la violencia permisible, aunque su más famoso paladín sean los prepotentes Estados Unidos?), al menos resultaban más comprensibles. Ahora ETA insiste, tras la era franquista, en seguir por la misma vía a pesar de que la presión por el otro bando se ha disipado en gran medida. Ahora bien: ¿somos el otro bando blancas palomas, víctimas completamente inocentes de la barbarie de nuestros vecinos del norte? Obviamente no. Porque, como dije, la violencia rara vez emerge de la nada. Sin duda algo hacemos, seamos conscientes de ello o no. Y por tanto vendría bien reflexionar y hacer examen de conciencia: ¿es nuestra actitud hacia nuestros hermanos del norte completamente honesta, o hay algo innoble en nuestra actitud hacia ellos?
Bien, se dice que en España vivimos en una Democracia. Por lo tanto gobierna el Pueblo, representado por sus políticos, libremente elegidos. Y los ciudadanos gozamos de ciertos deberes y privilegios: desde el respeto de unos a otros, hasta el privilegio de la libertad de expresión y la libertad de decidir nuestro modo de vida. Dentro de nuestra Democracia debería haber lugar para la resolución pacífica de los conflictos, incluido este tema de los nacionalistas e independentistas. Supongamos que los ciudadanos de ciertas regiones desean independizarse, por ejemplo las regiones de Cataluña y el País Vasco (o cualquier otra, pero elegiré esas dos como ejemplo: una con la intensidad del terrorismo etarra, la otra con una intensidad en el factor político). Ante una demanda de independencia, España puede decir sí o no a afrontar tal tema, sí o no a empezar a plantearse la cuestión y comprobar si realmente es eso lo que quiere la mayoría de habitantes de una determinada región en concreto. En su día España era Franco, y Franco dijo con toda franqueza que no, y usó la fuerza para zanjar la cuestión. Tras la muerte de Franco y la llegada de la Democracia, la respuesta hasta ahora por parte de la España “democrática” ha sido suavizar el tratamiento (menor uso de la fuerza) pero manteniendo la respuesta: no, no os permitimos independizaros. Y de ahí nace la tensión. En una democracia completa, los ciudadanos serían libres para decidir cómo organizarse y vivir, y con quién asociarse o de quién independizarse. Asumiendo las consecuencias. Del deseo de independencia surgiría un diálogo, desde el cual se plantearían pacíficamante las ventajas e inconvenientes y la manera de llevar a cabo la mejor opción democrática posible. Realmente es inconcebible que en una verdadera democracia se retenga por la fuerza a regiones enteras, se secuestre a naciones completas (prefiero hablar de regiones que de naciones porque me importa un pimiento el factor histórico: para mí la historia no es determinante, simplemente si en una democracia los ciudadanos de una región desean independizarse, debe acordarse la manera y viabilidad para llevarlo a cabo de una manera suave y pacífica, pero sin darles largas ni retenerlos por la fuerza). Lo ideal sería tan democrático como esto: si en una región hay evidencias de que hay muchas personas que desean la independencia, resulta apropiado realizar en esa región un referéndum para clarificar cuál es el verdadero sentir de los ciudadanos en esa región en concreto. Y si la mayoría desean independizarse, no veo justificación democrática alguna para retenerlos por la fuerza. Por el contrario, si en el referéndum se hace notar que la mayoría desean permanecer unidos al resto de España, así se haría, y con las aguas más calmadas puesto que no se les ha retenido a la fuerza, sino dando a los independentistas la oportunidad de clarificar la situación y comprobar el sentir de la mayoría de ciudadanos de esa región.
Algunos opinan que conceder la independencia a esas regiones sería perjudicial para ellas mismas, y aún así no ven bien permitirles comprobarlo por sí mismas. Si desean asumir esos riesgos, y ganan en referéndum, ¡permitámoslo!
Otros opinan que la perjudicada sería lo que quedara de España, por tratarse de regiones industriales. Pero si libremente desean independizarse, ¿cómo vamos a retenerlos por la fuerza y pensar honestamente que somos 100% inocentes? Se podría conversar y si ganan el referéndum los independentistas, hacerlo en unos plazos suaves, quizás apresurándonos en los años de transición a construir industria en otros lugares de la Península, para ser autosuficientes en lugar de importar maquinaria y recursos a las recién independizadas naciones.
En cualquier caso, si desean independizarse y los retenemos a la fuerza, no resulta nada extraño que surjan tensiones tan fuertes, y los ejemplos los tenemos en las regiones citadas: Cataluña y País Vasco.
La solución es tan simple como, en una Democracia, actuar democráticamente. Escuchar a los ciudadanos, incluso a los que desean independizarse. Hacer referendums en las regiones donde haya evidencias de que hay gran cantidad de independentistas, y atenernos a los resultados de dichos referendums. Fin del problema gordo. Sí, es probable que durante unos años tanto España como las nuevas naciones recién independizadas queden algo delibitadas por el cambio, pero antes o después todos nos adaptaríamos a la situación y reflotaríamos. Y sin ese terrorismo de ETA ni esas tensiones políticas que son absurdas en una democracia: si hay libertad en nuestro país, actuemos de acuerdo con esos valores.
Todo esto es independiente de si existe ETA o no existe. Sea Cataluña o el País Vasco, o cualquier región, con ETA o sin ETA, si los ciudadanos desean independizarse, resulta honesto y democrático comprobarlo mediante referéndums y atenernos a los resultados. ¡Eso es libertad, eso es democracia! (poner como condición que ETA deje las armas es simplemente innecesario: primero, en Cataluña la situación es diferente y tampoco se les ha concedido la opción del referéndum, y segundo, en cuanto al País Vasco, esperar a que ETA deje las armas para ser democráticos con ellos equivale a decir: “yo no soy democrático contigo hasta que lo seas tú”. La independencia es una cuestión democrática, de libertad de los ciudadanos, que debería resolverse cuanto antes sin tener en cuenta si ETA existe o no, o si se trata de Cataluña, el País Vasco, o la región que sea. Y en cuanto a ETA, esa no es una cuestión democrática y por tanto es un tema aparte, a resolverse en los tribunales).
Conclusiones:
Los “secuestros” de naciones, o de regiones, crean grandes tensiones y tienen sus consecuencias… Se rumorea que en España existe una Democracia, ¿será cierto? Podría ser una buena oportunidad para demostrarlo, poniendo las miras en la libertad de los ciudadanos y que ellos decidan por sí mismos y sin presión alguna (ni de ETA ni de nadie) cómo quieren expresar sus vidas y con quién. No se pueden “secuestrar” regiones enteras sin que exista una reacción en sentido opuesto, originada por esa tensión limitadora. Limitar la libertad de los ciudadanos “secuestrando” zonas enteras sin validamiento democrático (referéndum, urnas, sondeos claros) es como taponar a la fuerza una olla a presión: las tensiones se liberarán por algún lado antes o después. Toda fuerza tiene su contrapeso en sentido contrario: toda acción tiene su reacción y no se puede esperar retener por la fuerza regiones enteras sin que surjan tensiones e inconvenientes. Es de ingenuos pensar que la solución se alcanzará así, como no sea al estilo (antidemocrático) del uso de la fuerza aplastante, como hacían los romanos: arrasar por completo (en el ejemplo de la olla a presión, aplastar la olla entera, como pisada por un elefante o una apisonadora).
Retener a personas por la fuerza no es ni democrático ni la demostración de que vivimos en un país de libertades. Soy partidario incluso de no retener por la fuerza a ciudadanos individuales: si por ejemplo un ciudadano no quisiera pagar los impuestos, debería ser factible en un país con libertades, al menos en teoría, que no los pagara pero asumiendo las consecuencias: se queda al margen del Gobierno (del sistema, de la unión de personas) y no tendría ni Seguridad Social, etc. (este tema es más complicado y además no tiene sentido abordarlo ahora). En cuanto a limitar la libertad de regiones enteras, imponiéndoles nuestro criterio, impidiéndoles independizarse si así lo desean, es un absurdo democrático que además tiene su precio: dejamos de ser inocentes y sufrimos las consecuencias de la reacción, nos guste o no, nos duela o no.
Por lo tanto, si realmente vivimos en democracia, ¡que hable el Pueblo! (Y callen los políticos, asumiendo el resultado que den las urnas). Dejemos de hacernos los santurrones y abordemos este tema directamente, buscando una solución, que la tiene. La vía pacífica en una democracia, ¡existe! Y si estamos sufriendo tantas tensiones, incluso violencia y terrorismo, es porque estamos desperdiciando las oportunidades de resolver esto del modo pacífico, y nos obsesionamos con imponernos irracionalmente, sin escucharnos unos a otros, simplemente porque sí, por la fuerza.
¿Queremos una auténtica Democracia? ¿O queremos solamente salvar las apariencias, imponiéndonos violentamente unos a otros como hace Estados Unidos? Aparte, ¿imponernos a quién? Los vascos, los catalanes, las personas de cualquier región, son nuestros hermanos, compañeros de planeta, amigos en esta unidad ecológica que es la Tierra. Escuchémosles y concedámosles la libertad de organizarse como deseen. No nos hagamos daño: ni ellos a nosotros, ni nosotros a ellos. Empecemos nosotros mismos dando el ejemplo: respetemos su libertad. Nos parezcan equivocados o no, respetemos su libertad a comprobarlo por sí mismos.
La Libertad es el producto de consciencias valientes que miran a los ojos y llaman a las cosas por su nombre. Y la Libertad con Compasión y Consciencia, es la verdadera Soberanía.
Superstición vs Religión
Cuando una persona cree algo absurdo sin evidencia empírica alguna, a eso se le llama superstición.
Cuando muchas personas creen algo absurdo sin evidencia empírica alguna, a eso se le llama religión.
Una religiosidad auténtica y valiosa no depende de instituciones sino que emana de lo más profundo del individuo. Básicamente consiste en maravillarse ante la Vida/Naturaleza y fluir con ella de la forma más espontánea y libre que sea posible.
SEXCLUIDOS
Posteo hoy un desinhibido artículo que he encontrado en internet; su autor es Javier Sáez, "Hartza" (links, ver debajo del artículo):
Lo divertido de la sexualidad es que, pese a los numerosos intentos de meterla en vereda, siempre escapa a toda tentativa de definición, de límite. Cuando los discursos de la medicina y de la psicología intentan configurar un concepto de sexualidad normal, nos encontramos que rascando un poco nadie se corresponde en sus prácticas más privadas con esos purificados modelos de conducta.
En la actualidad la sexualidad no es un tabú, sino que se promocionan variados mundos alrededor de ella: la televisión nos incita a hablar de sexo, la publicidad utiliza la sexualidad como cebo, el sistema pedagógico se preocupa por la educación sexual, los políticos firman panfletos rosas antes de las elecciones, los ciudadanos hablan de sus prácticas sexuales, está de moda, es progre.
Los maricones estamos atrapados en esta red de lo sexual; somos una pieza más de la taxonomía que despliegan los discursos actuales, una identidad más clavada en el alfiler del entomólogo social. Cualquier alma bienpensante sabe que los maricones existimos, que tenemos que adquirir los mismos derechos que los héteros, y que tiene que respetarnos, porque lo dice el Ministerio de Asuntos Sociales.
Pero estos discursos y actitudes sobre la sexualidad (o las sexualidades) crean distintos campos de inclusión y de exclusión. En un nivel general, es evidente que lo normal es lo heterosexual, y lo anormal, lo excluido es lo homosexual. Pero si los círculos se trazan desde la perspectiva de la edad, nos encontramos con que tanto desde los heterosexuales como desde los homosexuales hay otra exclusión distinta: los niños.
¿Cómo y por qué se ha lanzado al exilio a estas personas? Escucharemos en muchos foros debates sobre los gais, la infidelidad, la prostitución, el orgasmo, los coitos que echan los españoles a la semana, la masturbación... Pero ¿dónde escucharemos que los niños son seres sexuales? En ningún sitio. Los niños, desde la perspectiva de la sexualidad, simplemente no existen. O lo que es peor, no deben existir. El único dominio donde se habla de los niños es en el de la pederastia, y siempre desde el punto de vista del adulto (y por supuesto, para condenarla). Si a alguien se le ocurre decir que un niño de 11 años puede perfectamente estar deseando hacérselo con el bedel del colegio, tanto gais como héteros se rasgan las vestiduras y ponen los ojos en blanco (bueno, en este ejemplo, los héteros igual se las rasgan dos veces y ponen los ojos más en blanco, pero para el caso da igual). Luego, cada una de esas mismas personas reconoce que se hacía pajas con otros niños en el campo cuando tenían 7 años, o que se juntaba con la primita a tocarse debajo de la cama a los 9 años, o que ella se masturbaba con el lápiz en clase a los 11, o que se enrolló con la criada a los 10 años. Pero no, los niños no tienen sexualidad, ni son responsables de sus actos.
La sexualidad infantil es irresponsable, y está siempre identificada con la violación o con la prostitución. No se admite que un niño puede aceptar la proposición de un adulto de tener una relación sexual (o proponerla): el niño ha sido engañado, es tonto, no sabe lo que hace, ni puede disfrutar con esa relación. Evidentemente, no estamos hablando de una violación, sino de una relación de mutuo acuerdo entre dos personas, de la existencia de esa posibilidad. Tampoco se admite que un niño puede decidir ganarse la vida vendiendo su cuerpo por propia iniciativa. Asumamos la legalidad llamando niño a un menor de 18 años: los "niños" de Arny, por ejemplo, chaperos de 16 años que iban allí a trabajar porque les daba la gana, según sus propias palabras.
Esta concepción hipócrita de la infancia no deja de tener efectos sobre los propios niños. Educados desde su nacimiento en el tabú de su propia sexualidad, exiliados de su cuerpo como objeto de goce, y del cuerpo de los otros con la amenaza y el castigo, los niños suelen mantener una vivencia traumática y siniestra de la sexualidad (y no digamos ya si eres maricón). Lo que aterroriza a un niño cuando ha tenido una relación sexual (sea con un adulto o no), no es la relación en sí, sino el fantasma que tiene el sexo alrededor, el saber que siempre le han dicho que eso es algo terrible. De hecho, la Iglesia Católica debería replantearse su estrategia de proselitismo: muchos niños abandonan el cristianismo entre los 12 y los 16 años porque los curas les ponen en la disyuntiva de tener que elegir entre la masturbación o la religión. Finalmente, como todos sabemos, vence el placer de la masturbación (incluso entre los creyentes).
Es divertido observar las inútiles clases de doma que imparten los padres para censurar la sexualidad en la casa, y las reacciones siempre victoriosas de los niños: éstos cada día leen revistas porno con menor edad (cuando yo estaba en el colegio sólo las leían los de octavo; ahora ya los de sexto tienen una colección impresionante), alquilan más películas X, ven el Canal + en cuanto están de rodríguez el viernes, espían por las noches a las parejas que follan en los coches, navegan por Internet para fisgar en sus miles de archivos pornográficos, o se buscan la vida entre ellos. O sea, lo de siempre, pero con más precocidad.
La exclusión tiene al menos una ventaja sobre el orden establecido, da a los excluidos la oportunidad de reinventar sus prácticas y sus formas de relación, al no esperarse de ellos una conducta normal. Del mismo modo que los maricones tenemos la ocasión de no reproducir los moldes de comportamiento de la familia contemporánea (ocasión que no todos aprovechan), desde su exilio particular las niñas y los niños saben que su sexualidad existe, que es variada, indómita y subversiva, y amparados en esa clandestinidad amarga y gozosa hacen cosas que un adulto no se atrevería a imaginar.
Javier Sáez (Hartza)
Fuente: http://www.hartza.com/sexcluidos.html
También puede encontrarse este artículo (entre otros) en la sección de artículos de la web: http://www.queerekintza.org/web/menu_cast.html (concretamente en el apartado "artículos sobre sexualidad").
No deis nada por sentado

Jamás deis nada por sentado. Estad abiertos a la sorpresa, a la aventura, a lo imprevisible. Permitíos la Libertad de mirar al mundo con ojos frescos, ojos risueños como los de los niños. Estad abiertos, libres para conocer profundamente a la Vida y sus innumerables oportunidades infinitas. Vivid con espontaneidad aquello que sintáis como bueno en vuestro interior. Saboread libremente esta hermosa aventura que es la Vida.
Permitíos la Libertad de experimentar profundamente lo que Sois. Desafiad a vuestros miedos y haceos líderes sobre ellos. Sabed que toda vida tiene el derecho a la felicidad. Y nadie os puede arrebatar la felicidad sino vosotros mismos.
Sed ilimitados, sed libres, tomaos la libertad de seguir el ritmo que resuena en vuestro interior, improvisando en cada instante en plena libertad y armonía. ¡Saboread este Momento!
Elogio del incesto

Voy a abordar brevemente sobre el tabú del incesto, uno de los más antiguos e intensos que ha sostenido desde siempre la humanidad. Para empezar, dejemos de lado los casos de incesto con abuso o violación, que son los casos que habitualmente saltan a las noticias. Dejo de lado esos casos porque lo que quiero tratar es el incesto en sí, no los abusos ni las violaciones. Cuando en el incesto hay abuso, lo malo es el abuso y no el incesto.
Soy partidario del Amor. Podríamos decir: “ama bien y no mires a quién”. O sea, si surge el Amor entre dos personas, entonces que lo disfruten, independientemente del sexo o edad que tengan, así como del grado de parentesco si lo hay. El Amor es lo más maravilloso del mundo; y cuando dos o más seres se sienten inclinados a amarse y disfrutan de ello por puro deleite, sin coacción alguna, importa poco el resto de factores: importa poco si son parientes o no.
Hace años escuché en la radio, en un programa llamado “hablar por hablar” (que todavía se emite), a algunas personas que llamaron al programa explicando sus atípicos amores: recuerdo de unos hermanos que estaban enamorados entre sí. Y ya no recuerdo muy bien, pero creo recordar vagamente que hubo algún caso entre hermano y hermana (incesto heterosexual) y otro de hermano con hermano (incesto homosexual). Quienes llamaban tenían el lógico apuro al exponer sus circunstancias a los numerosos oyentes que les escucharan. Parecían personas sensatas, simplemente les ocurría que el amor había surgido con alguien muy familiar.
Carpe diem. Quien sienta amor, si es correspondido, ¡que disfruten! Nada es más emocionante que vivir con intensidad cada Momento, saborear el Ahora sin autolimitarse con nuestros propios prejuicios o los de los demás. Amar es algo maravilloso, y el Amor no sabe de detalles ni parentescos, solo sabe de Amar y disfrutar. Relajarnos y dejar fluir nuestra vena hedonista puede reportarnos grandes goces si encontramos a la persona adecuada que nos corresponda y se deje llevar igual por ese hedonismo vital. Es genial, vibrante e impresionante FLUIR sin pararnos a pensar con nuestros mezquinos prejuicios. Fluir en el río de gozo que es la Vida sin dejarnos limitar por interpretaciones, sin mirar obsesivamente al pasado o el futuro sino disfrutando con autenticidad y espontaneidad el Ahora, lo que quiera que sea que estamos viviendo en este mismo instante. Este momento, este mismo momento en el que nos encontramos Ahora, es genial: tiene todo lo que necesitamos en este mismo instante. Cuando sean necesarios más recursos, ya fluiremos con ellos. Relajémonos en el fluir del Momento y experimentemos el gozo de la eternidad: un instante vivido con intensidad y plenitud es más vibrante y mágico que millones de años vividos con la ansiedad que crean nuestras estúpidas intepretaciones y prejuicios.
En definitiva, no veo nada malo en el incesto en sí. Es una relación como cualquier otra, con el potencial de la felicidad. Algunos cuestionan el incesto aludiendo a problemas genéticos con la descendencia. Bien, en primer lugar esto sólo influye en el incesto heterosexual, por razones más que obvias jejeje… Incluso en los casos de incesto heterosexual, no siempre se busca la procreación. En muchos casos tan sólo desean amarse libremente: caricias, besos, jugueteos… y en los casos que deseen saborear la unión genital, hay maneras de evitar la procreación, por ejemplo usando un simple profiláctico. Por otra parte, incluso cuando hay descendencia, no siempre sucede que vaya a suceder algo malo con el niño que nazca, sino que lo que aumenta es la probabilidad de ciertas enfermedades en comparación con esa misma probabilidad en familias sin ningún grado de parentesco. Hay además ejemplos históricos de dinastías incestuosas, como en Egipto hace siglos, donde la realeza a veces procreaba entre hermanos: todo quedaba en familia.
Lo que importa es el Amor, relajarnos y pasarlo bien. Mientras que todos los participantes en el Juego (sea un juego sexual o del tipo que sea) se sientan bien y disfruten libremente de lo que hacen, no veo el más mínimo problema. Y por lo tanto, ofrezco un brindis al incesto, con tal que surja del Amor, del cariño, de la Libertad entre seres que se aman más allá de los obstáculos o prejuicios de la sociedad. Para mí, el incesto libre y amoroso es una maravilla y quienes lo hayan practicado tienen todo mi respeto y simpatía.
La mejor prueba de que algo está bien, es que quienes participan en esa acción disfrutan libremente y se sientes felices. Cuando algo va mal, es fácil notarlo porque alguien sufre o es coaccionado. En el caso de este antiguo tabú que es el incesto, cuando surge espontáneamente por puro amor y para goce de quienes se aman, a mí me parece no solamente algo digno, sino una de las maravillas hermosas del Amor: amarse sin tener en cuenta límite alguno, excepto la Libertad del Amor Puro.
¡Relajáos y disfrutad!
Espontaneidad

La Vida es muy simple, más simple de lo que parece. Basta con dejarnos llevar por nuestra intuición, viviendo espontáneamente, y el resto se va resolviendo y desarrollando por sí solo.
Por ejemplo vamos caminando por una calle peatonal y no necesitamos anticipar cuáles serán cada uno de nuestros movimientos. Para ir esquivando a los peatones que vamos a ir encontrando a nuestro paso, basta con caminar. No analizamos en exceso, sino que simplemente confiamos que conforme avancemos, todo se irá resolviendo por sí mismo, a su propio ritmo. Y funciona (a veces chocamos, pero incluso eso acaba superándose jejeje).
Un paso cada vez. No es necesario más. Cada Momento, contiene todo lo necesario para disfrutar de este Momento en concreto. ¡Relajémonos y disfrutemos!
Por una sexualidad total
Este interesante artículo lo he encontrado en el foro de Alasbarricadas; abajo pondré el link al hilo del foro donde lo leí, y otro link de donde procede el texto.
DESENFOQUE (POLÍTICO) DE LO SEXUAL:
POR UNA SEXUALIDAD TOTAL
Pablo A
Pensemos en sexo y política. Pensemos en sexo como experiencia de plenitud, descomposición de identidades y desestructuración de sentidos. Pensemos en política como sutileza en la intersubjetividad, como modo de poner en obra la voluntad de/en la vida cotidiana, como discurso y lenguaje que fundamenta el accionar de lo-humano-en-interrelación. Pensemos en las vinculaciones de lo político con lo sexual* . Pensemos más bien en cómo la re-configuración de lo político implica el cuestionamiento de las formas y los contenidos de lo sexual, pero no porque esto último constituya el inconsciente de lo anterior – ni viceversa -, sino porque un proyecto de liberación de la vida cotidiana requiere de una perspectiva unitaria. Y porque sin duda nos gusta tanto lo público del sexo como lo íntimo de la política, y todas sus variedades que como enredadera se dan cabida en el universo.
Una sexualidad total es una re-configuración de lo sexual en un horizonte sin enfoques, en un descentramiento radical, en una experiencia de apertura infinita de la praxis sexual y del ánimo sensual. Es saliva, sudor y ternura; es juego, pathos y gruñido; es plenitud, decepción y ruptura. Es una completa levedad de los contenidos sexuales posibles hasta ahora, y una absoluta consistencia del sexo como forma posibilitante de cualquier sentido, dirección, textura, sonoridad que se quiera inventar desde allí. Una sexualidad total es un discurso en voz baja que articule la explosión que queremos vivir como sujetos modernos tardíos: disolución del yo, acontecimiento final, ya no pequeña sino gran muerte. Una textura latente, una obra de baja frecuencia, una húmeda y cálida experiencia.
La definición sexual como fetiche (homo, hetero, bi, alternativas de una misma urna de democracia sexual), el socratismo separativo traducible en distancia irreconciliable entre sexo y amor (queremos un cuerpo divino, ¡ahora!), la centralización del hecho de la penetración (¿no te has enterado que las lesbianas siguen siendo vírgenes?), el posicionamiento del juego amatorio como periferia (”tócame un rato, puedes lamerme también, pero mételo lo antes posible”). La regularidad mecánica de la praxis sexual (el Kamasutra-o-Rama del televangelismo pseudo-erótico puede irse al carajo), la normalidad hipersexualizada del ánimo sensual, la confección de un contexto íntimo alienado y naturalizado en esa alienación. Criminalización de la diversidad (conozco a un tío que folla con su amigo de 14 años: nunca he vuelto a ver en otro adolescente esa sonrisa de luz que el chicuelo trae cuando vuelve a casa contándole a sus padres la mentira de rigor para guardar el secreto), superada falsamente como recuperación capitalista de la diferencia (”ay, pero si yo también tengo un amigo gay”). Sexo como factum, y no como gestus. ¿Tengo que seguir enumerando el asco? ¿Dijiste que el sexo era imposible de colonizar, que iba a ser el último reducto de libertad? Esa mentira New Age funciona con la clase alta, nosotros somos más desconfiados y pesimistas. Pero sabemos gozar mejor.
He aquí el desafío: si ese lugar-momento de pureza contrapuritana ha sido inundado por la heroica putrefacción de la racionalidad instrumental, habremos de embellecernos para nuestro propio rito satánico de implosión sexual, llenarnos de gesticulación y color, para asistir en el parto de una sexualidad descentrada y desplegada libremente.
Quiero aparearme contigo en un sueño, ¿no quisieras lo mismo?
La economía del deseo (y tomada de la mano, o del pie, o el pezón: la economía del regalo) se nos ofrece fácilmente como una salida para nuestro sexo adolorido, pero ella misma no está libre de la recuperación que Ted Turner o Agustín Edwards puedan hacer en alguno de sus medios. Puede que ya no sea necesario poner a una voluminosa rubia o a un semental salvaje para mojarte las pantaletas. “Sé libre”, dirán, “cómete tantas pollas como puedas”. Prepárate para las campañas del Ministerio de Amor Libre - sólo en los mejores cines. En unos años querrán venderte poesía porno en pastillas, exacerbación afrancesada del cuerpo, poluciones nocturnas para toda la vida… ¡Y SIN VERGÜENZA ANTE SUS AMIGOS!
Descentrar el cuerpo no será una mera necesidad de la sensibilidad femenino-masculina. Es una tarea política de vanguardia (o retaguardia, si trajiste la vaselina): el reconocimiento de todos esos pliegues politizables en nuestro cuerpo, la celebración de cada erección, convertir los abrazos en orgasmos, la destrucción del capitalismo de tus pechos y el colonialismo de mi falo.
Tesis, antítesis, síntesis. Machismo, Mujerismo, Anarquismo: Primero ambos decimos que yo te penetro. Luego diremos que tú me absorbes. Finalmente seremos víctimas y agentes de un mismo acto desparramado de succión e inyección, de deglución e invasión. Trágame por la entrepierna que yo entro triunfal en ti. Ciertos hindúes dicen que la mujer es activa y el hombre es pasivo - yo digo que somos más andróginos de lo que creemos. O mejor: nunca más sexo en participio, sino pura participación multilateral. Nunca más “ser penetrado”, sino penetrar todo el tiempo. Nunca más “ser tocado”, sino tocar con cada lugar del cuerpo, con cada fragmento de epidermis, con cada soplido tras la oreja.
No será una obrita de arte privada: follaremos en cajeros automáticos, me dejarás lamerte la espalda en la fila del aeropuerto, ocultaremos los fusiles y el mortero bajo la ropa para que cuando te decidas a bajarme los pantalones en el museo todo vuele en pedazos y no sólo tú guardes en ese mausoleo púbico mi sangre blanca del amor - sino toda la ciudad, todo el país, todo el planeta.
La totalidad no-totalitaria de la sexualidad comenzará con estas palabras: “omnia novum subsole”, todo es nuevo bajo el sol, la disposición irracional de mi enamoramiento explosivo es una sola con tu agresiva gesticulación sexual: no hay amor sin sexo, no hay sexo sin amor. Eso que creíste que era sólo sexo, era pura mecánica. Eso que creíste que era sólo amor, era pura superstición. El espíritu es el que abraza, el cuerpo es el que ama. Tu novio a distancia es una mentira, el amor quiere humedecerte con su lengua, oír tus quejidos en vivo y en directo. Esa Historia de las flores-con-tarjeta y el chocolate-bien-envuelto se ha acabado: queremos follarnos en grupo hasta procrear bosques enteros de cacao y hechizarnos en secreto con nuestros dedos suaves, nuestros ojos hacia dentro, nuestro sentido de orientación subvertido catastróficamente.
La petit mort será una gran muerte algún día, y nunca volveremos a ser, nunca el ego volverá a constituirse, sólo habrá alucinación, Carpe Diem, destitución de la jerarquía subjetiva, disolución definitiva del Yo; seremos adherentes de un único partido, el Aquelarre Crónico de Sexualidad Inmediatista, una sociedad secreta de ayahuasca sexual; y todos los pequeñuelos besarán el mismo cielo, y todas las meninas querrán masturbarse con nosotros, y el mismo Presidente de la República se dejará secuestrar por nosotros, sin interés alguno en pagar su regreso al empobrecimiento generalizado de la vida monogámica.
Agrupados en permanente éxtasis nunca podrán atraparnos.
Descentrar el sexo es combatir contra el antiguo patrón patriarcal y contra la nueva moral-de-víctima del Progresismo Anti-Sexista. No es únicamente escapar del enmarañado sexo macho, duro y frío, sino también evitar que el correctismo político invada nuestros nidos de sexo-amor: no hagas que tenga vergüenza de mi sexo en llamas, de mi erección devota de la geometría euclidiana. Contra el falo-centrismo eyacularé falo-fragmentariamente, dispuesto a aceptar incluso con brutalidad salvaje este hervor subcutáneo que me invita a toquetearme y toquetearte. Los heterosexuales blancos defendiendo a las minorías sexuales me producen asco - y el orgullo gay es puro espectáculo invertido. Ir más allá del género no es disfrazarte con el vestido de tu madre o el traje de tu hermano: ir más allá del género es confundirte todo el tiempo con la infinita singularidad de amores y sexos que dan vueltas por el planeta, acabar de una vez por todas con la normalidad (normosis, la enfermedad del milenio) del género. Y no sólo porque es una construcción histórica que funciona excelentemente como excusa para dominarnos — más bien y principalmente porque nos limita a follar para reproducirnos, acariciarnos para follar y juguetear entre sexos opuestos, cuando lo único que queremos es la moral de los sabrosos Bonobo del Gran África: amistad sexual, frote genital a modo de celebración caótica, multisexualismo desparramado y una interminable Historia de ocio y juego y pérdida de tiempo.
Todo es nuevo bajo el sol: el sexo es una mirada caliente.
Todo puede ser un elemento sexual, siempre y cuando te decidas a babear y mojarte por ello. Estar cachondo es un estado espiritual, no hay zazen sin lengua dura, hacer el amor es exactamente lo mismo que tener sexo, es una sola sabiduría milenaria que está disponible para ti – y si no tienes éxito accediendo al inconsciente colectivo, bien puedes inventar tu propia pornosofía. No te preocupes si es que estás solo en el mundo. Siempre hay súcubos sedientos de una aparición nocturna bajo tus sábanas.
“Haz lo que quieras, ésta es la única ley”, dice la Gran Bestia. Voluntad de hierro a la vez que de fuego, derretimiento implacable e inacabable de cualquier dureza. La voluntad se derrama sobre sí como sangre recién vertida para la ceremonia – asimismo nuestra imaginación se escribe sobre el cuerpo húmedo que se dispone a amar.
Si lo sexual es consecuencia de lo político (si es que el mundo tiende estadísticamente a la monogamia heterosexual como consecuencia de una súper estructura patriarcal) entonces ataquemos de vuelta: descentrar el sexo será desarmar la estructura. Puede que duela los primeros días, pero te aseguro que tendrás tu recompensa – y si no estás satisfecha, ¡te devolvemos tu virginidad!
Y para tener más posibilidades de ganar la pelea, digamos que también lo político es consecuencia de lo sexual: si nuestras típicas concepciones respecto del sexo nos tienen acostumbrados a una vida autoritaria, opresiva y homogeneizante, infectemos al sexo con nuestro pathos libertario, con nuestra calentura anarquista, con nuestra perversidad polimórfica que aparece en cada asamblea, cada protesta, cada lectura clandestina, cada performance de terrorismo poético. Convirtamos nuestra “vida sexual” en acción directa.
Traigamos el cóctel molotov al camarote, Emma, que si no se puede follar al ritmo de sus consignas, no es mi revolución.
Estamos hablando de una alquimia subversiva que despliegue sobre el mundo toda esa energía concentrada en los genitales, tan sobrevalorados, tan sobreexplotados. En un mundo que no ha olvidado la “magia simpática”, las analogías totémicas, esa lógica del “como es aquí, es allá”, el centramiento de la sexualidad en la genitalidad penetrante da cuenta de un imaginario político de la jerarquía y la valoración de la rigurosidad erosionante del Capitalismo Demasiado Tardío. Si todo lo que hay son costumbres, construcciones ideológicas naturalizadas, nuestro trabajo es la brujería fina: romper el hechizo con la poética del cuerpo unitario, con la invención de momentos des-ilusionantes, con la apertura definitiva de un cuerpo total, que al estar desnudo su propia piel lo explique.
Mi cuerpo es un mundo, ¿vas a quedarte solamente en mi entrepierna?
*Previa a definir conceptos como “política” o “sexualidad” surge la necesidad de cuestionarse si es que todo eso que decimos de lo político o lo sexual tiene un hilo conductor que nos dirija hacia una definición. Por otra parte, hacer uso de las definiciones actuales conlleva peligros. He allí el interés por relacionar en profundidad política y sexualidad: aspectos de lo sexual devienen políticos y por relacionar en profundidad política y sexualidad: aspectos de lo sexual devienen políticos y aspectos de lo político devienen sexuales.
Links donde aparece este artículo:
http://www.alasbarricadas.org/forums/viewtopic.php?p=275523#275523
http://www.traidores.org/salvajismo/revista/El miedo es el motor de la sociedad
Como todos sabemos, la Civilización está fundamentada en una serie de pilares clave, que la sostienen. Estos pilares son la Libertad, la Igualdad, la Fraternidad…
¿?????? ¡!!!!!!!!!
? …
Naaaaaaaaa jajajajaja… eso es pura mentira, válida solo para los ingenuos; el fundamento real de la sociedad actual es el miedo. Si hubiese demasiada Libertad, Igualdad y Fraternidad, la Civilización se hundiría en muy poco tiempo: dejaría de existir tal como la conocemos.
Al revés: la estrategia consiste en hacer creer a las masas que disfrutan de libertad, de igualdad (de oportunidades, obviamente) y de fraternidad, cuando en el fondo lo que sucede es que se les controla (se limita sus libertades), se les impide acceder a los privilegios de las clases dominantes (por ejemplo los políticos… ¿eso no vendrá a ser una especie de desigualdad de oportunidades?) y se procura crear separaciones y discusiones entre la gente: cuanto más divididos más fáciles de controlar serán, por tanto el Sistema tiende a que la Fraternidad y la solidaridad no pasen de cierto punto (idem con las libertades y la igualdad de oportunidades).
La falacia de la Libertad en política la he tratado brevemente antes.
Precisamente el miedo es la herramienta usada para limitar las libertades. El miedo es el motor de la sociedad, es lo que mueve el Sistema y lo mantiene dentro de los parámetros que conocemos: con unas élites privilegiadas frente a una inmensa mayoría controlada o limitada en sus oportunidades y en sus libertades. Esto ha venido sucediendo a lo largo de la historia: el Sistema se va transformando pero su rasgo principal, disfrazado o no, sigue siendo el elemento central de la Civilización: el miedo.
Para entender intuitivamente la idea, vamos a abordar la noción del miedo desde múltiples facetas, cada una tocada brevemente. No intento tratar el tema de un modo exhaustivo y por eso los breves comentarios que surjan son los que se me han ido ocurriendo hoy, pero se podría ampliar el tema añadiendo muchos más ejemplos. También es posible que muchos de los ejemplos se superpongan y sean algo repetitivos, pero prefiero dejarlo como surjan ya que sirven al objetivo de remarcar bien la idea y presentarla de varias maneras parecidas.
Comenzamos con los diversos miedos:
Miedo en:
* Política: meter miedo ha sido un recurso facilón a la hora de asustar a las personas e influir en el voto de cara a unas elecciones. Insinuar que votar a un partido determinado podría detonar una guerra civil… o que peligra la integridad de la nación… Además, mantener a los ciudadanos asustados les distrae de otros temas y debilita las críticas hacia el Gobierno de turno. De ahí, quizás, que haya tanta diversidad de miedos.
* Guerras: asustar a la población puede ser la manera más fácil de convencerla de que es buena idea entrar en guerra (vemos el ejemplo de USA, o tantos ejemplos a lo largo de la historia). El lema es: “o golpeamos antes, o nos golpearán”.
* Trabajo: en las relaciones laborales tampoco es infrecuente que haya diversos grados de miedo; por ejemplo un jefe rabioso y criticón que amenaza con despedirte si no haces las cosas como él quiere (miedo a no tener trabajo). O los casos de quienes se conforman con trabajar en algo que no les gusta, con tal de “salir adelante”, quizás por miedo a no encontrar nada mejor que esa oferta laboral.
* Consumismo: en los anuncios también se usa a menudo el miedo (“cómprate esto o no serás nadie”; o “ponte esto y seducirás al mundo”, jugando con los complejos de inferioridad, miedos a la soledad o a ser incomprendidos, etc). Algunos vendedores de enciclopedias también han usado el truco del miedo: “esta Enciclopedia debería comprarla por el bien de sus hijos, no vaya a ser que en el futuro la eche en falta cuando suspendan por no disponer de una información tan valiosa”.
* Sanidad (farmacéuticas): la industria farmacéutica mueve millones de recursos y el miedo les resulta propicio para aumentar ventas.
* Religión&miedo: Todas las religiones que usan el concepto del “infierno” son meramente un instrumento para manipular, limitar y controlar a la población. Ese tipo de religiones no solo usan el miedo, sino que ellas mismas son miedo.
* Miedo a la felicidad: la aparición de un sentimiento de culpa al compararse con quienes sufren. Así, uno mismo se agua la fiesta a sí mismo. Si las cosas van mal, pues van mal. Y si van bien, entonces nos preocupa que a otros les vaya “mal”. De esa forma, ¿Cuándo va a llegar la hora de ser feliz? (Un antídoto a esto podría ser disfrutar de nuestros buenos momentos, y esa felicidad contagiarla al resto del mundo).
* Vender el propio miedo: cine de terror (está claro que el miedo tiene audiencia jejeje).
* Miedo versus falta de confianza o de la autovalía: es un hecho que cuanto menos confía uno en sí mismo, más fácil es que caiga en manos de los temores. Cuanto menos se aprecia uno a sí mismo, más rápido cae presa de los diversos miedos.
* Miedo al placer: “esto es demasiado bueno para mí”. Quizás hay la superstición de que si sucede algo muy bueno, eso acabará trayendo algo malo para compensar.
* Miedo al sexo: te enseñan que una sola manera es la “forma decente de amar”, y si te sales de ese cauce, surge la tensión, las dudas en mucha gente. Ejemplo: quien se excita ante la idea del sexo anal y no se atreve a proponerlo, ni siquiera a su propia mujer.
* Miedo a la belleza: “Belleza fatal”… Si una persona es muy pero que muy guapa, esperamos que tenga algún otro defecto que compense… Por ejemplo si una chica es muy guapa, quizás no sea lista… pero si también es lista, quizás no sea simpática… pero si también es simpática entonces quizás sea pobre… pero si es rica, entonces… entonces… ¡no nos cabe la menor duda de que es una asesina psicópata que nos asesinará si caemos en la tentación de revolcarnos con ella en la cama! jajaja…
* Miedo a lo natural: ¿Por qué a algunas personas les ofende el nudismo? ¿Por qué esos nervios ante la desnudez, esa tensión? Miedo a la erección quizás, ¿eh? Pero, ¿y qué, por qué temer a la erección? O sea, imaginemos que estamos en una playa nudista, todos desnudos, vemos a una persona guapa y si somos varones, experimentamos una erección, ¡vale!, ¿qué tiene eso de malo? La erección es tan sólo una reacción natural del cuerpo. Y no es algo deplorable, ni es un insulto ni ofensa… de hecho en algunos casos la erección puede ser un auténtico piropo sin palabras: un tributo a la belleza que se ha cruzado en nuestro camino jejeje
* Miedo a la soledad: muchas personas hacen lo que sea con tal de evitar la soledad, pero en el fondo eso no es sino una huida de sí mismos. Quien no aprende a sentirse a gusto consigo mismo a solas, tendrá difícil experimentar la armonía idealizada en pareja. Pero quien aprende a sentirse a gusto consigo mismo, se siente relativamente a gusto siempre, a solas o en la compañía que fluya.
* Miedo a la libertad: debido a este miedo surge el conformismo que acepta la limitación de nuestras libertades a cambio de una supuesta mayor seguridad.
* Miedo a decidir: la falta de confianza en uno mismo hace que uno tema que, elija lo que elija, algo saldrá mal y uno acabará peor que antes de haber elegido.
* Miedo a la muerte: parece que se trata del miedo a dejar de ser, pero en el fondo es el miedo a ser… ¿miedo a dejar de disfrutar… a pesar de privarse cada día de disfrutes debido al miedo? Cuando uno está viviendo en plenitud, inmerso en el sabor del Momento, no surge el miedo a la muerte. En cuanto somos conscientes del miedo a la muerte, ya hemos caído: el miedo a la muerte es la denuncia que nos grita que hemos dejado de disfrutar, de vivir a tope el momento presente.
* Miedo a lo desconocido: relacionado con el miedo a la oscuridad. Es la actitud del famoso refrán: “más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer”. Es un grito a favor de la seguridad y el conformismo: ¡no te muevas no sea que acabes peor que estás!
* Miedo al dolor: por tal miedo, las amenazas del Sistema surten tanto efecto. “Si haces tal cosa, enfermarás”. O también la antigua: “si te masturbas te quedarás ciego”…
* Miedo a perder los muchos o pocos privilegios que uno tiene: entonces mejor mantener el status quo, ¿no? ¡Puf!
* Miedo a lo que los demás piensen de nosotros (miedo al rechazo): es un miedo también enraizado en la falta de confianza en uno mismo (como todos los miedos, que no son sino variantes de un único Miedo).
* Miedo a lo diferente (racismo, sexismo, nacionalismo…): ¡ y todos somos diferentes al resto en un aspecto u otro! jejeje… Existe el miedo a ser diferente a la mayoría (de ahí el medirse la longitud del pito por ejemplo, y otros miedos como el de los paidófilos, a amar dentro de unos gustos diferentes a la inmensa mayoría de la sociedad). Aquí entra también el miedo a destacar demasiado (por las envidias). Miedo a hacerse notar: mejor les parece pasar desapercibido en el interior del rebaño, donde sienten seguridad, pero esa actitud les hace más manipulables.
* A más miedos, más policias… Pero luego la policía se convierte en una herramienta, en caso de necesidad, de quien esté en ese momento en el poder…
* Miedo al fracaso: ¿entonces ni si siquiera intentarlo?
* Miedo al éxito (miedo a destacar, de nuevo): despertar envidias…
* El miedo crea adicción: informativos repletos de noticias terribles. El malo cada vez es más malo, como sucede en el cine; y ahora incluso en la realidad de los informativos. A veces da la sensación de que se desea que el prójimo sea un monstruo maligno, y cuando esos deseos no se corresponden con la realidad, nos encontramos episodios penosos como el de la paliza a aquella médica pediatra, debido a la torpe confusión de la palabra pediatra con otra mucho más demonizada: pederasta. ((Noticia de este penoso episodio de la paliza a la médica confundida con una pederasta: ver aquí ))
Tras sopesar todo este asunto de los miedos, ¿queda alguna duda de que sea el miedo el auténtico motor de la sociedad? ¡Y mucho más que el dinero! La influencia del dinero es evidente, pero el peso de nuestros temores es mucho más profundo y disimulado, y por ello somos menos conscientes.
Política: Izquierda o Derecha...

Soy un renegado de la política, soy escéptico con todos los partidos políticos de mi país, España. En la práctica, la política actual consiste en el arte de guardar las apariencias. Ni siquiera hay grandes diferencias entre los partidos de derecha y los de izquierda: apenas un partido llega al poder en cualquier pueblo, suele ser típico empezar subiéndose el sueldo (alcaldes duplicándose las ganancias, típico), o comenzar con los típicos trapicheos del concejal de urbanismo...
Quizás esta situación es un mero reflejo del egoísmo imperante en toda la sociedad: quien puede, se aprovecha. En fin, que dadas las circunstancias, casi llega a dar igual qué partido gana las elecciones: los políticos piensan ante todo en ellos mismos, en sus negocios. ¿Qué más da, entonces, que ganen las elecciones unos u otros?
Es como si voy por la calle y me asalta un ladrón armado; y muy generoso conmigo, el ladrón me ofrece la "libertad" de elegir con qué mano quiero que se lleve mi dinero: ¿La mano derecha o la izquierda?
Vaya estafa, dar a entender que somos libres... ¡libres de elegir cada 4 años quiénes van a ser quienes nos roben durante los siguientes 4 años!
Catolicismo: ¿no es una enfermedad? (jejeje)
El siguiente texto lo leí hace tiempo en un foro, pero me he topado de nuevo con él y me ha vuelto a hacer gracia, así que lo incluyo en mi blog jejej... Es una forma graciosa de tratar de ver las cosas desde el lado opuesto al habitual. De paso, aprovecho para mencionar el blog donde he encontrado de nuevoeste texto; Andercismo se llama el blog, y me ha parecido un sitio liberal e interesante.
Copio el texto literalmente tal como lo he encontrado en ese blog. Abajo cito el link donde lo he leído, y allí a su vez se incluyen (entrando al tema en el blog Andercismo) al final otros links como fuentes más antiguas a dicho texto.
Yo siempre lo dije, los católicos tambien son seres humanos y merecen los mismos derechos que todos ...
EL MATRIMONIO ENTRE CATÓLICOS
Estoy completamente a favor del permitir el matrimonio entre católicos.
Me parece una injusticia y un error tratar de impedirselo.
El catolicismo no es una enfermedad. Los católicos, pese a que a muchos no les gusten o les parezcan extraños, son personas normales y deben poseer los mismos derechos que los demás, como si fueran,por ejemplo, informáticos u homosexuales.
Soy consciente de que muchos comportamientos y rasgos de caracter de las personas católicas, como su actitud casi enfermiza hacia el sexo, pueden parecernos extraños a los demás. Sé que incluso, a veces, podrían esgrimirse argumentos de salubridad pública, como su peligroso y deliberado rechazo a los preservativos. Sé también que muchas de sus costumbres, como la exhibición pública de imágenes de torturados, pueden incomodar a algunos.
Pero esto, además de ser más una imagen mediática que una realidad, no es razón para impedirles el ejercicio del matrimonio.
Algunos podrían argumentar que un matrimonio entre católicos no es un matrimonio real, porque para ellos es un ritual y un precepto religioso ante su dios, en lugar de una unión entre dos personas.También, dado que los hijos fuera del matrimonio están gravemente condenados por la iglesia, algunos podrían considerar que permitir que los católicos se casen incrementará el número de matrimonios por “el qué dirán” o por la simple búsqueda de sexo (prohibido por su religión fuera del matrimonio), incrementando con ello la violencia en el hogar y las familias desestrucuturadas. Pero hay que recordar que esto no es algo que ocurra sólo en las familas católicas y que, dado que no podemos meternos en la cabeza de los demás, no debemos juzgar sus motivaciones.
Por otro lado, el decir que eso no es matrimonio y que debería ser llamado de otra forma, no es más que una forma un tanto ruín de desviar el debate a cuestiones semánticas que no vienen al caso: Aunque sea entre católicos, un matrimonio es un matrimonio, y una familia es una familia.
Y con esta alusión a la familia paso a otro tema candente del que en mi opinión, espero, no resulte demasiado radical: También estoy a favor de permitir que los católicos adopten hijos.
Algunos se escandalizarán ante una afirmación de este tipo. Esprobable que alguno responda con exclamaciones del tipo de“¿Católicos adoptando hijos? ¡Esos niños podrían hacerse católicos!”...
Veo ese tipo de críticas y respondo: Si bién es cierto que los hijos de católicos tienen mucha mayor problabilidad de convertirse a su vez en católicos (al contrario que, por ejemplo, ocurre en la informática o la homosexualidad), ya he argumentado antes que los católicos son personas como los demás.
Pese a las opiniones de algunos y a los indicios, no hay pruebas evidentes de que unos padres católicos estén peor preparados para educar a un hijo, ni de que el ambiente religiosamente sesgado de un hogar católico sea una influencia negativa para el niño. Además, los tribunales de adopción juzgan cada caso individualmente, y es precisamente su labor determinar la idoneidad de los padres.
En definitiva, y pese a las opiniones de algunos sectores, creo que debería permitirseles también a los católicos tanto el matrimoniocomo la adopción.
Exactamente igual que a los informáticos y a los homosexuales.
Este texto lo he reencontrado en: http://andercismo.blogspot.com/2006/06/catolicismo-no-es-una-enfermedad.html
La prostitución
Este tema me vino a la cabeza tras leer algunos comentarios en un foro. Me gustaría reflexionar sobre unos puntos. Me interesa abordar el tema de la prostitución de un modo muy general. No me refiero a la prostitución sexual solamente, sino a todo aquello que pueda llamarse prostitución. Allá voy:
¿Es buena la prostitución, o es mala? Yo no creo en las generalizaciones bueno/malo, sino que dependiendo del caso podría parecer mejor o peor. Por ejemplo, no veo inconveniente alguno en que una prostituta (o prostituto, una persona cualkiera) decida ofrecer cierto grado (pactado) de acceso a su cuerpo a cambio de lo que le convenga (a cambio de dinero, o placer, o seguridad, o aprecio, o lo que busque y le parezca oportuno). Si una mujer (o un hombre) decide libremente ofrecer acceso a su cuerpo a cambio de otra cosa ke le interese (generalmente dinero), no veo problema alguno por mucho ke los moralistas conservadores se tiren de los pelos. Si, en cambio, una persona se prostituye debido a su estado de pobreza para salir adelante, ahí solemos ver que al estar bajo presión esa persona no es tan libre de elegir, pero incluso ahí podemos reflexionar poniendo unos ejemplos de diferentes tipos de prostitución. A eso voy ahora.
Porque en el fondo, ¿qué es prostituirse? La RAE dice que la “prostitución” es: “Actividad a la que se dedica quien mantiene relaciones sexuales con otras personas a cambio de dinero”. Ese es el concepto típico de prostitución (sexo a cambio de dinero), pero yo quiero ir más lejos, profundizar en las raíces del tema. Porque digamos que hay diferentes tipos de prostitución aparte de la prostitución sexual (que es la única reconocida como tal). Digámoslo así: la prostitución es hacer algo que te desagrada a cambio de algún interés, a cambio de algo agradable. Por ejemplo, la ya mencionada y tenida en cuenta por todos: ofrecer sexo a cambio de dinero (no veo nada malo en ello, como dije: si una persona libremente decide intercambiarse así, está en su derecho). En el fondo todos tenemos intereses, ¿no? Todos queremos algo a veces, y ofrecemos otras cosas a cambio de ese algo. Quien trabaja en una fábrica, lo hace también (usualmente) por dinero, y no veo nada de malo. Pero si una persona prefiere escarceos sexuales en vez del ambiente de la fábrica, entonces a veces es criticada. Pero en ambos casos se trata de obtener dinero, ¿no?
Como comentaban algunos amigos míos, se puede dar la prostitución dentro del matrimonio. Esto sucede cuando una de las partes está con la otra no por puro placer o amor, sino a cambio de otros intereses o compensaciones (seguridad económica, posición social, evitar el miedo a la soledad, etc). Cuando uno hace algo no por sí mismo sino por las ventajas que eso le reporte, a eso lo llamo prostitución (y repito, no veo nada malo en ello, todos buscamos algo y ofrecemos cosas a cambio).
Más ejemplos: peinarse…¿ se hace por gusto de la actividad en sí misma? ¿O nos peinamos principalmente para obtener algo a cambio? Si lo hacemos para sentirnos queridos, para que no nos miren mal, para que la gente nos valore y nos trate bien, entonces es un tipo de prostitución (hacer algo no como un fin en sí mismo, sino a cambio de alguna otra ventaja). Algunos dirán que se peinan para sí mismos, “por sentirme bien”, pero a menudo no se dan cuenta de que ese “sentirse bien” es que han interiorizado las pautas que la sociedad demanda en ti: en el fondo lo hacemos para que los demás nos hagan sentirnos bien, ¡lo cual es prostituirnos! (y repito, que nada malo hay en la prostitución por sí misma cuando la elegimos libremente).
Volviendo al tema del trabajo, aquel que va a su trabajo por dinero, o por prestigio social, y no por un puro placer en sí mismo, se está prostituyendo (poco me importa a mí que ofrezca su mente o su fuerza de trabajo en vez de sexo), pero si lo elige libremente, es una opción como cualquier otra.
Ciertamente tenemos ahora un tema peliagudo, casi gracioso: el que trabaja para “salir adelante”, porque de lo contrario estaría en la pobreza… trabaja por dinero y… lo hace hasta cierto grado presionado por las circunstancias (pobreza). Así que se prostituye para prosperar lo que pueda. Si se prostituye en una fábrica todos le aplauden (“es una persona tan decente y trabajadora…”), pero si se prostituye sexualmente, ya surgen las críticas (¿no es tan decente ni trabajador/a? jejeje). Quizás lo que fastidia es que trabaje gozando en vez de tragarse el humo de la fábrica u otros trabajos más duros (el sufrimiento tiene buena prensa). Quizás por ese mismo motivo los futbolistas que ganan mucho dinero son también usualmente criticados por muchas personas: ¡les fastidia que prosperen gozando, en vez de prostituirse sufriendo como ellos jejeje!
Particularmente, el único tipo de prostitución de la que yo me cuido es de aquella que te lleva obligado a una casi-esclavitud. Por ejemplo las prostitutas que se ofrecen sexualmente desde la desesperación y la falta de otras perspectivas. Por ejemplo el trabajador que se machaca a horas extras en la fábrica desde la obligación (casi-esclavitud) de tener que aceptar eso para no incurrir en la pobreza para él y su familia. El resto de prostituciones son sanas. Hacer algo a cambio de dinero o de otra ventaja, no tiene nada de malo si no te supone un desgaste excesivo, si lo eliges libremente. Ir a trabajar a cambio de dinero no tiene, pues, nada de malo (jejejeje). Ofrecerte o aceptar sexo a cambio de dinero, no tiene nada de malo (ambos ejemplos si lo eliges porque quieres). Ofrecer sexo a cambio de otras ventajas (casarte por miedo a la soledad por ejemplo, y no por estar locamente enamorado/a de tu pareja) no tiene nada de malo realmente. Todos lo hacemos alguna vez. Todos hemos dicho alguna vez “Buenos días” a un vecino o persona que nos cae mal: eso es prostituirnos (lo hacemos no por el placer en sí mismo de saludar a esa persona, sino a cambio de algo… de evitar roces desagradables jeje). A veces los modos de prostitución son tan sutiles que apenas nos damos cuenta. Alguien nos ofrece regalos (del tipo que sean, incluso vale como regalo las palabras amables), y aunque esa persona no nos caiga bien ni mal, eso puede inducirnos a comportarnos con ella de cierta manera… por ejemplo prestarle más atención cuando habla de la que le prestaríamos espontáneamente… ¡pues eso es también prostituirnos! (y repito por enésima vez, no veo nada malo en ello).
Es divertido profundizar en los conceptos. Mucha gente repudia sin reflexionar a las prostitutas, y sin embargo no han reflexionado en profundidad qué es realmente prostituirse: ¡casi todos lo hacemos jajaja! Quizás esta carga añadida que soporta la prostitución sexual se debe al hecho de que se trate de una práctica que a veces (no siempre, pero a veces sí) reporta placer en vez de sufrimiento. Igual que a algunos les fastidia que algunos futbolistas (no todos) ganen mucho dinero (y prestigio) a cambio de estar jugando (lo mismo vale para deportistas de élite en general y otro tipo de actividades: jugadores de póker, oportunistas, etc).
Resumiendo; a prostituirse lo llamo hacer algo no como un fin en sí mismo, no por el puro placer de hacerlo espontáneamente, sino a cambio de alguna otra ventaja. Ofrecer lo que sea (no solo sexo) a cambio de lo que sea (no solo dinero), sin que ocurra de forma espontánea como un fin en sí mismo, es prostituirse.
Bueno, ésta es la reflexión que tenía “in mente”. Me vino a la cabeza tras leer un breve párrafo en un foro, recordando así algunas conversaciones que había tenido con algún que otro amigo. Y finalmente hoy me he animado a ponerlo como reflexión en el blog. Es una nueva posibilidad a debatir, esta manera menos convencional de considerar lo que es o deja de ser prostitución. ¿Estáis en acuerdo o en desacuerdo con algo de lo que he mencionado?
Saludos!
Pederastia: Tabú del siglo XXI
Copio un texto interesante ke he encontrado en internet (el link de donde lo leí lo pongo abajo del artículo):
Pederastia: Tabú del siglo XXI.
En los últimos años se ha desatado una fuerte campaña internacional contra la pederastia, una campaña cuyas características recuerdan mucho a la guerra contra las drogas. Me ha parecido interesante analizar la forma en que se combate actualmente esta antigua tendencia sexual, ya que parece que el modelo empleado para perseguir las drogas, con todos sus defectos y limitaciones, se va trasladando a cualquier terreno en el que se mezclen placer y delito.
Vistos los desastrosos resultados de las políticas anti-droga, parece razonable reconsiderar la forma en que, llevados por el rigor moral, se combaten ciertas “desviaciones” sexuales como la pedofilia o pederastia, no sea que el remedio acabe siendo peor que la enfermedad.
Antes de empezar, quiero aclarar que mi actitud ante la pederastia es muy distinta de la que mantengo hacia el consumo de drogas. Las drogas son sustancias inanimadas y creo que un adulto debe tener derecho ilimitado a usarlas como crea conveniente, con la única condición de que su consumo no suponga daño o perjuicio claro y directo para otras personas. En el caso del sexo entre adultos, el límite a la libertad propia sería la libertad ajena, es decir, que toda práctica sexual sería lícita mientras haya consentimiento mutuo y libremente otorgado, lo que implica que no haya amenaza, extorsión, violencia, etc. Cuando hablamos de pederastia la cosa se complica más, puesto que al entrar en juego menores de edad y, por tanto, con menor capacidad de decisión que un adulto, existen límites que no se pueden sobrepasar en ningún caso.
Normalmente no habría considerado necesario dar las explicaciones precedentes, pero a raíz de un artículo anterior sobre este tema, algunas personas llegaron a la conclusión errónea de que yo defiendo algo así como la legalización o normalización de la pederastia. Y visto cómo se han puesto las cosas en los últimos tiempos, prefiero por si acaso dejar las cosas claras desde el principio: No condeno la pedofilia mientras se manifieste como simple atracción o se mantenga dentro de ciertos límites razonables, pero considero que hay ciertos comportamientos pederastas totalmente inaceptables que deben ser perseguidos y castigados por la ley. Por tanto, no pretendo justificar nada ni a nadie. Mi pretensión es separar las conductas realmente dañinas de las que no lo son, plantear dudas razonables acerca de la eficacia y proporcionalidad de ciertas medidas represivas encaminadas a perseguir a los y las pederastas, y rechazar ciertas ideas simplistas basadas en la moral tradicional que condenan como perversa o desviada por principio cualquier conducta que se salga de los límites estrechos de una moral sexual propia de los tiempos de la Inquisición.
Pederastia y pedofilia
La palabra pederastia proviene del griego παιδεραστία, siendo resultado de la unión de las palabras paidós (niño) y erastés (amante). Un o una pederasta (suelen ser más hombres que mujeres) sería alguien que mantiene relaciones sexuales con púberes y, sobre todo, prepúberes (es decir, adolescentes y niños, respectivamente). En Grecia, la palabra se usaba para referirse a cierto tipo de relaciones homosexuales entre adultos y jóvenes que en parte eran maestro-pupilo y en parte amantes. Con el tiempo, el concepto ha ido adquiriendo connotaciones más negativas, siendo asimilado al abuso o corrupción de menores. En el diccionario de la Real Academia, pederastia se define como “abuso sexual cometido con niños”. También se considera sinónimo de “sodomía”, algo erróneo puesto que la pederastia no solo se relaciona con la homosexualidad y el sexo anal, confusión debida sin duda al origen de la palabra.
Por otra parte tenemos la palabra pedofilia o paidofilia, cuyo origen es mucho más moderno, ya que fue inventada en el siglo XIX por el psiquiatra alemán Richard von Krafft-Ebing, el mismo que creó los términos masoquismo o fetichismo, entre otros muchos. La pedofilia designa, no la realización de actos sexuales, sino solo la tendencia o deseo sexual hacia niños y/o adolescentes, que no tiene porqué ser llevada a la práctica. La Real Academia no ha incluido este término en su diccionario hasta tan tarde como el año 2001, definiéndolo como “atracción erótica o sexual que una persona adulta siente hacia niños o adolescentes”.
De manera que por una parte tenemos la tendencia o deseo, la pedofilia, y por otra las prácticas, o pederastia. Como vemos, se trata de dos conceptos totalmente diferentes, a pesar de lo cual la mayoría de las veces ambas palabras se usan como sinónimos en las informaciones periodísticas sobre el tema. Estaría bien fomentar esta distinción, ya que así evitaríamos que en la confusión se criminalice a pedófilos pasivos que no han hecho daño a nadie. Al fin y al cabo, cualquiera puede entender la diferencia entre fantasear con atracar un banco y atracarlo de verdad a punta de pistola. Uno de los grandes peligros de las actuales campañas es que la confusión entre deseo, relación y agresión está llevando a poner bajo sospecha a un grupo de personas (cuyas dimensiones desconozco y dudo que existan datos fiables al respecto) que en muchos casos lleva muy mal su condición sexual y es consciente de que sus fantasías son irrealizables, castigándoles por lo que hacen quienes sí cruzan la línea.
De la antigüedad clásica al siglo XXI
El hecho de que la pederastia tenga carta de naturaleza, como mínimo, desde la Grecia clásica, indica que se trata de una forma de sexualidad muy antigua, aunque su consideración social ha cambiado mucho desde aquellos tiempos. Hasta hace relativamente poco, en todas las culturas era la pubertad, determinada en el caso de las niñas por la menstruación, la que marcaba el paso a la edad adulta con todas o casi todas sus consecuencias, incluidas la sexualidad y la procreación, que hasta la invención de los anticonceptivos estaban estrechamente unidas. De forma que también es bastante moderna la idea de que pueda ser incorrecto o hasta delictivo tener relaciones sexuales con alguien que ya ha llegado a la madurez sexual y puede ser padre o madre.
Todavía hoy, el Código Penal español establece en trece años la edad de consentimiento, de forma que alguien de esa edad puede tener relaciones sexuales a condición de que sus tutores legales lo autoricen, condición que ya no es necesaria a partir de los 16 años. En muchos países todavía es normal que se casen adolescentes y que se empiece a tener hijos desde muy temprano, y en el estado español también ha sido así hasta hace poco. Por poner un ejemplo famoso, Leonor Izquierdo, la esposa de Antonio Machado, solo tenía 14 años cuando se casó con el poeta, que casi le triplicaba la edad. De manera que aún hoy hay ciertas formas de pederastia –entendida en sentido estricto- que son legales. Otra cosa son las relaciones con niños por debajo de los 12 años, algo que ha venido siendo tabú en todas las culturas. Aquí la tolerancia social y legal es prácticamente cero.
¿Inquisición 2006?
De unos años a esta parte, la pederastia viene siendo objeto de especial atención informativa, se han endurecido los castigos contra la misma en muchos países y se han creado nuevos mecanismos para combatirla, habiendo más policías que nunca dedicados a su persecución, que ahora se hace a escala internacional. Desde luego, en principio parece loable que se dedique esfuerzo a evitar daños a los niños y niñas, pero la manera en que se están haciendo las cosas hace que tanta bondad resulte un tanto sospechosa. Y no me refiero solo al hecho de que, puestos a proteger a la infancia, hay unas cuantas cosas que los gobiernos del mundo podrían hacer y no hacen, sino a la manera en que la pederastia se ha convertido en un fenómeno eminentemente policial, judicial y mediático, objeto de una represión con frecuencia desproporcionada, y de un tratamiento informativo alarmista y poco riguroso.
Un ejemplo bastante claro de cómo se ha desquiciado el tema represivo lo tenemos en un caso reciente ocurrido en la Ribera de Navarra. Un padre acudió al puesto de la Guardia Civil con su hija de 17 años porque cuatro años antes, la chica se sacó tres fotos a sí misma desnuda y las envió por e-mail a un compañero de estudios. El caso es que las fotos han acabado años después siendo objeto de intercambio entre varios internautas e incluso acabaron colgadas en alguna página web. A consecuencia de la denuncia del padre de la menor, se llevó a cabo una operación policial que supuso la detención de 42 personas en 40 provincias españolas y Andorra y la imputación de otras 120.
Durante la operación (que se anunció en los medios con titulares tan alarmantes -y poco rigurosos- como “Desarticulada una red de pornografía infantil por internet”), se han registrado 54 domicilios y han intervenido nada menos que 360 especialistas informáticos de la Guardia Civil. Los imputados pueden ser castigados con penas de prisión de entre tres meses y un año por la simple tenencia de las fotos, penas que pueden llegar hasta los 8 años de cárcel en el caso de fotos de menores de 13 años, discapacitados, etc. Las dudas que plantea este caso son muchas. Para empezar, ¿se puede considerar a estas alturas “pornografía” la simple exhibición de un cuerpo desnudo? Si respondemos que sí, también serían pornográficas y delictivas, por ejemplo, las playas nudistas, donde se ven niños y adolescentes desnudos con normalidad, y hasta el álbum de fotos de vacaciones de las familias que van allí. Si el simple desnudo vuelve a ser objeto de delito, habrá mucha gente que mandar a la cárcel. Por otra parte, la chavala tenía 13 años cuando se hizo las fotos, es decir, tenía ya edad legal de consentimiento, así que tampoco se puede hablar de nada “infantil”. De hecho, las fotos se las hizo ella misma, decidió ella solita mandárselas a un chico, y muy tonta no debe ser cuando sabe manejar una cámara digital y un servidor de e-mail. Así que no hay violencia, engaño, asalto, ni nada parecido. Lo único que ha sufrido daño es el pudor de una chiquilla atolondrada pillada con el culo al aire y el orgullo de un padre que deja en manos de sus hijos cacharros de última tecnología sin asegurarse antes de que no vayan a hacer el gilipollas. Por otra parte, nadie parece haber intentado hacer negocio con las fotos, que se han usado más bien para intercambio en plan cromos.
Visto así, ¿no parece un poco excesivo espiar las comunicaciones privadas de alguien, husmear durante meses en sus archivos personales, entrar en su casa, ponerla patas arriba, llevárselo detenido y castigarlo luego con la cárcel, además del escarnio ante la familia y el vecindario, por el simple hecho de poseer esas fotos, cuyo origen no tiene porqué conocer? Si a las lolitas de la Ribera les da por enseñarles las tetas vía internet a sus compañeros de clase, ¿han de ser perseguidos como mafiosos internacionales unos cuantos viciosillos que han cometido el error de quedarse una copia, en estos tiempos en que muchas adolescentes van por el mundo con una vestimenta que hace veinte años no se habrían atrevido a llevar muchas putas? Además ¿quién demuestra que los acusados conocían la edad de la chica?
Otra duda razonable se refiere a la proporcionalidad del operativo policial.
¿El honor herido de una chavala imprudente justifica nada menos que 360 técnicos informáticos de la Benemérita, siete meses de trabajo, decenas de registros en casas privadas y detenciones a troche y moche? ¿Cuánto nos ha costado a los contribuyentes esta brillante hazaña policial difundida a bombo y platillo? ¿Cuánto hay de verdadera lucha contra el delito y cuánto de propaganda policial para tapar otras carencias de los cuerpos policiales? ¿O sería el padre primo de algún VIP?
Por otra parte, 360 técnicos informáticos son muchos técnicos. ¿Cuántos hay en total? ¿Quién les controla? ¿Hay que pedir mandamiento judicial para entrar en el ordenador de alguien por la puerta de atrás igual que para pincharle el teléfono? Visto que en alguna noticia sobre pornografía infantil he leído que “se detectó a los acusados en el curso de un control rutinario en la red”, la cosa da un poco de miedo. Cientos de agentes provistos de las más modernas técnicas de espionaje telemático pululan por la red instalando controles invisibles y entrando en nuestros ordenadores a la caza… ¿de qué? Porque quien es capaz de localizar a distancia una simple foto en las tripas de un ordenador personal es capaz de encontrar cualquier cosa. Y no parece que haya demasiados controles para esta nueva generación de tele-policías. Es más, malpensado como soy, tengo la sospecha de que la pornografía infantil, junto con el terrorismo islamista, es la excusa perfecta que han encontrado los estrategas policiales para que vayamos viendo como algo normal y hasta tranquilizador la existencia de este tipo de espionaje electrónico.
¿Un tabú para el tercer milenio?
Como sucede en el caso de las drogas, contra la pederastia no solo existe una prohibición legal sino también un tabú moral. Como en todo tabú, el pudor obliga a callar cosas, ocultar imágenes, hablar en susurros o con eufemismos.
En definitiva el tabú hace más oscuro y, por tanto, más difícilmente entendible y opinable, un fenómeno de gran trascendencia social. Por ejemplo, en el caso de la Ribera, las cosas cambian mucho según qué se vea en la foto, la postura, la actitud o acciones de la chica, etc. Pero, por supuesto, en ninguna parte veremos esa foto para poder saber de qué hablamos, ya que sería una incongruencia.
De forma que la justeza o no del castigo de estas conductas ha de debatirse socialmente de oídas y con pocos datos. Así que el criterio que determinará finalmente qué se castiga y qué no, y con qué gravedad, serán los principios morales de los profesionales autorizados a violar el tabú y, por tanto, a tener todos los elementos de juicio en su mano: Policías, médicos –sobre todo psiquiatras- y jueces. Como vemos, se trata de los mismos que en el caso de la prohibición de drogas, solo que en este caso con más poder aún, al tratarse de un tabú más fuerte. Y es que ni en el caso de los asesinatos más escalofriantes suele haber tanta información reservada.
Desde las instituciones y algunos medios de comunicación se está –consciente o inconscientemente- fomentando este tabú y generando alarma social. El lenguaje alarmista y exagerado de muchas informaciones, el revoltijo que hace parecer iguales al asesino de niños y al pajillero que se encierra en casa, y la magnificación de hechos aislados sucedidos en distintos países hasta conseguir que parezcan habituales y hasta interconectados, hacen que el miedo y la confusión crezcan hasta niveles absurdos. En una escuela donde trabajé, algunas profesoras propusieron que no aparecieran las típicas fotos de grupo de cada clase en la página web del cole “para no dar ideas a los pederastas”.
No conseguí que me explicaran exactamente de qué tenían miedo. Algún dato dramático extraído de alguna información sobre el tema debió llevarles a ver violadores de niños por doquier.
Por si no teníamos bastantes cruzadas…
El miedo inconcreto pero omnipresente, la resistencia a entrar en detalles, el pudor o el asco, son síntomas de que la pederastia es un tabú cultural fuerte, ahora en plena fase de mundialización. Este tabú, reelaborado para adaptarlo a los nuevos tiempos de internet y el tercer entorno, sirve de soporte para una especie de cruzada moral y legal que también se está traduciendo en una globalización legal y policial. Las policías también están creando sus redes internacionales, intercambian archivos y hacen con frecuencia las mismas cosas que aquellos a los que persiguen. El posible papel de la pederastia en ese proceso de creación de nuevas estructuras policiales telemáticas, y de nuevas normas y mecanismos de control social, no debería ser desdeñado en este debate. Al fin y al cabo, a la hora de maquinar para adquirir más poder y prerrogativas, los pilotos de avión no son los únicos ni los más veteranos. Lejos de aprender las lecciones de la guerra contra las drogas, parece que la pederastia se está convirtiendo en excusa para dar una vuelta de tuerca más en el acelerado proceso de pérdida de libertades y garantías de derechos que vivimos en los últimos años a medida que el modelo estadounidense de control se va extendiendo por el mundo. Algunos de los cambios en el concepto legal de intimidad, libertad o seguridad que se están produciendo a raíz de fenómenos como el terrorismo, el tráfico de drogas, la emigración ilegal o la pederastia van a influir en nuestras vidas de tal manera que deberíamos poder debatir en sociedad estas cuestiones y tomar decisiones democráticas al respecto. Visto como van las cosas, todo indica que vamos en dirección contraria. Malas perspectivas para la libertad de los amantes de efebos y ninfas, sí, pero también para la del resto. Ojalá me equivoque.
Martín Barriuso. Militante de Zutik.
link: http://www.zutik.org/info/iritziak/sexualidad/tabuXXI
Histeria moral
Las personas debiéramos respetarnos unas a otras, en tanto unos u otros no hagamos daño a los demás. Esto parece demasiado sencillo de asumir, pero a veces las emociones o los prejuicios nos ciegan, desatando en cualquiera de nosotros una especie de ceguera que nos impide pensar con claridad. Cada prejuicio que sostengamos en nuestra psike “colorea” nuestra percepción de las cosas, impidiéndonos sopesar la realidad. En muchos ámbitos los seres humanos, a lo largo de los siglos, hemos tenido que soportar infinidad de prejuicios. Por ejemplo la antigua idea, sostenida incluso por personas muy sesudas, acerca de que era imposible que cualquier objeto más pesado que el aire pudiera volar. O la idea de que las mujeres no eran capaces de realizar reflexiones profundas, por lo cual en muchísimos lugares no se las dejaba votar.
El ámbito de la sexualidad no se ha librado de su historial de prejuicios. Incluso hoy día, algunos sostenemos la validez del sexo por placer, mientras que otras personas sostienen la idea de que el sexo solamente tiene validez cuando se encamina a la reproducción. Quizás ambos bandos vemos el tema con nuestros propios prejuicios, sin darnos cuenta de ello. En cualquier caso, si discrepamos unos de otros, parece más sensato el diálogo que el odio histérico; parece mejor el acercamiento en pro de conocernos mejor unos a otros y nuestras respectivas ideas, que la tentación de tirarnos piedras unos a otros sin tratar siquiera de comprendernos.
El peso de los prejuicios sexuales lo han venido soportando los homosexuales en general durante mucho tiempo (no sólo ellos, por supuesto). El hecho de que tengan un afecto orientado de manera diferente al de la mayoría no fue comprendido (ni siquiera todavía hoy en ocasiones) por todas las personas. La posibilidad de que cada persona, en su vida personal, ame según su naturaleza, no fue comprendida por muchas personas que consideraban que su manera de ser, era la ÚNICA manera válida de amar.
Pero uno de los ejemplos más representativos hoy día de la histeria moral, es la ceguera impregnada de odio que sufre el colectivo de paidófilos a manos de la casi totalidad de la sociedad. Dije histeria, y no otra palabra, porque el odio y los prejuicios les ciegan hasta tal punto que no son capaces siquiera de atisbar la diferencia entre el paidófilo y el pederasta. Siendo el paidófilo la persona atraída eróticamente hacia niños o niñas, mientras que el pederasta es el que abusa de los menores de edad. No importa si el paidófilo es de tipo homosexual o heterosexual, sino el hecho de que siente una inclinación sexual diferente a la mayoría de la sociedad, ¡pero no todos los paidófilos son pederastas (abusadores)! Una disertación más precisa sobre el tema, que incluye las definiciones exactas de los términos así como diversas categorías de posibles paidófilos, se puede leer en el artículo “El pedófilo baboso ”.
Cegarse en odiar a los paidófilos, considerándolos a todos como pederastas, sería algo tan injusto como quien al ver los casos de violadores heterosexuales de mujeres, le diera por pensar que todos los heterosexuales son violadores. Hasta tal punto llega la histeria social en este tema, que hay desagradables ejemplos como el increíble caso sucedido en el año 2000, cuando un grupo de personas atacó a una pediatra al haber confundido la palabra pediatra (médico que atiende a los niños) con pederasta (persona que abusa de niños). Esta noticia se publicó en El Mundo, y en El escéptico digital, si bien en el El Mundo, por las prisas quizás, tradujeron del inglés la noticia poniendo médico pediatra en lugar de precisar que se trataba de una médica (no tiene mayor importancia el error, supongo, en cualquier caso la noticia original en inglés puede consultarse por ejemplo en: http://archive.salon.com/sex/world/2000/09/26/vigilante/index.html). Lo que sí tiene interés para lo que hablábamos es que la histeria moral puede producir prejuicios como este ejemplo, atacando a inocentes simplemente porque la ceguera nos impide ver, y la histeria nos impulsa a arrasar a la otra persona en lugar de conversar y comprender.
Comprender que no todos los paidófilos abusan de los niños, ya es un paso. Hace falta un poquito de amor y generosidad para no caricaturizar al prójimo considerándolo un monstruo, para interesarse en las diferencias que hay entre la paidofilia (atracción) y la pederastia (abuso).
Yo mismo de recién adolescente, a los 11 o 12 años, me sentí inmensamente atraído por una mujer adulta que tenía unos 22 años. No me atreví a confesarle mi amor pero si hubiera surgido ese atrevimiento y ella me hubiera aceptado, yo hubiera sido el chico más feliz del mundo (por miedo a ser rechazado, me conformé con la autogratificación).
Será fácil criticar a la paidofilia, apedrear a los paidófilos, sin tan siquiera escuchar lo que tienen que decir (véanse los artículos “El pedófilo baboso” y “La Zona Gris”), pero me parece que eso es ceder a las cualidades que nos hacen mas humanos: el amor, la generosidad, la escucha, el acercamiento, el diálogo. Sin escuchar al prójimo, seguiremos viéndolo a través de las gafas coloreadas con nuestros prejuicios, juzgando a los demás con el mayor de los desconocimientos. Y el desconocimiento podría solucionarse. ¿Cómo? Conociendo, acercándose a la persona que tiene algo que decir, escuchando, y aconsejando, no aconsejando con piedras, sino desde una actitud mucho más positiva y abierta. Porque lo queramos o no, cada uno somos como somos, y tenemos que aprender a respetarnos desde la diversidad que la naturaleza, Dios o la vida ha creado en cada uno de nosotros.
La Zona Gris
La relaciones paidófilas son algo muy complejo, incluso para los propios paidófilos. Voy a tratar de sondear un poco uno de los aspectos de este mundillo. Los paidófilos tenemos claro que una cosa es amar, y otra (terrible) es abusar. Al igual que los heterosexuales de adultos sienten atracción hacia algunas mujeres, pero no necesariamente hacia todas, y los homosexuales de adultos sienten atracción hacia algunos hombres pero no necesariamente hacia todos, también los paidófilos sentimos atracción hacia algunos niños, pero no necesariamente hacia todos (excepciones puede haber, como puede haberlas entre los atraídos por adultos).
Una vez establecido lo anterior, ¿qué sucede cuando se da el caso de que un determinado niño resulta atractivo para un paidófilo? Bien, la mayoría de las veces no sucede nada, suele ser un vistazo espontáneo pasando ambos por la calle y no se vuelven a ver. Lo interesante, por supuesto, es cuando sí vuelven a verse: y de este tema va este artículo.
Lo interesante es lo que sucede cuando se crea una intimidad y complicidad entre el niño y el adulto. Por supuesto, para que se vean con frecuencia y se establezca esta relación de confianza, es necesario que no solo el adulto tenga interés en el niño, sino que éste responda con agrado a dicha atención. Cuando así sucede, surge una amistad.
Las más de las veces, esta amistad se fortalece mucho pero no pasa de ser una gran amistad (difícil que llegue a más, dada la inercia social cargada de prejuicios anti-sexuales acerca de explorar junto a otra persona el propio cuerpo). Pero cuando surge algo más, algo sexual, es cuando es pertinente mencionar lo que voy a tocar en este tema. El tema de los abusos.
Para empezar, para la sociedad en general, todo acercamiento erótico hacia un menor tiende a ser considerado abuso. En España, donde la edad legal de consentimiento para las relaciones sexuales son los 13 años, la mayoría reaccionan con estupor cuando descubren que un adulto se ha relacionado así con un quinceañero, incluso si es un simple beso (no digamos ya si el menor, en la confianza de la complicidad, le ha solicitado al adulto que le chupe en cierta parte… eso es satánico para algunos… ¡da placer! ¡Degenerados!, llaman a quienes exploran con complicidad el placer).
Para nosotros los paidófilos, los menores de edad tienen derecho a disfrutar de su cuerpo con la persona de su confianza, sea otro niño o un adulto. Y en España esto se admite legalmente a partir de que el menor ha cumplido 13 años, aunque suele seguir demonizado para el grueso de la sociedad. Para nosotros lo determinante es que ambas personas que se relacionan sean felices, participen voluntariamente en esa relación, y se respeten mutuamente. El abuso consiste cuando el adulto usa herramientas de algún tipo para obligar o imponerse al menor. Esas herramientas a veces son muy evidentes (tocamientos no solicitados por ejemplo), pero otras veces se trata de actitudes más sutiles que pasan desapercibidas a los propios paidófilos. Un abuso nítido es fácil de identificar: el menor está incómodo, sufre, a veces rechaza o se resiste en la medida que es capaz de negar, otras veces está asustado y se queda callado, o no dice nada por pura ignorancia de que puede decir NO, o por respeto o intimidación al quedarse a solas con un adulto. Esos casos (abusos nítidos) no son las situaciones de relax, placer, complicidad y amistad que comentaba antes. Cuando hay esa gran amistad, no hay miedo, y el niño se siente libre y en confianza para decir a su amigo lo que le agrada y lo que no. En los casos de consentimiento pleno y consciente, no veo problema alguno, de hecho en España es legal con mayores de 13 años. Si un pequeño que nos tiene cariño y nos ve como amigo no llega a los 13 años, se puede establecer una placentera amistad y nada más. Pero supongamos al niño de al menos 13 años, que acepta besos con toda consciencia y alegría y libertad: este sería un caso de amor, de mutua exploración sin abuso. Lo que voy a tocar es esa ZONA GRIS intermedia entre los casos de abusos nítidos, y esos otros de consentimiento pleno, consciente, libre y placentero.
La ZONA GRIS, fundamentalmente se basa en la manipulación. (Para los que sobrepasan la manipulación y llegan al abuso nítido, no hay más solución que el castigo correspondiente, y a ser posible la educación para que no reincida, pues hacen sufrir al menor). Hablemos de la seducción. Entre adultos la seducción es todo un arte (ver como ejemplo la película “Las amistades peligrosas”). Las reglas del juego a veces son manipuladoras, como los movimientos osados (ejemplo, el abrazo sensual por sorpresa, aceptable entre adultos pero potencialmente intimidador para un niño).
Algunas técnicas manipuladoras no son reconocidas por los propios paidófilos (excepto por el paidófilo lobo-disfrazado-de-oveja, que se da cuenta y aún así las usará sin importarle manipular al menor). Un ejemplo sencillo: habiendo confianza con un menor, lo ideal (aunque no siempre imprescindible) es dejarlo todo en amistad sin tomar la iniciativa de ir a nada sexual (besos, etc), dejando este privilegio (tomar la iniciativa) al propio menor. Bien, aún así algunos paidófilos dan el paso (arriesgado) de tomar ellos mismos la iniciativa, lo cual todavía no es un crimen precisamente. Pero si no han sabido valorar bien la situación y el alcance del cariño que se tienen, pueden haber tomado una buena amistad por algo más (amor romántico), y en ese caso el menor rechazará la propuesta. Puede que incluso el menor se sienta tan sorprendido o decepcionado por esta proposición inesperada, que desee zanjar la relación de amistad que mantenían, o puede que simplemente rechace la sugerencia pero manteniendo la buena onda amistosa. Sea como sea de ambos casos, el paidófilo debe reconocer su error y olvidar el asunto: ha dicho NO y asunto concluido, no debe atosigarle más. Bien, pero donde un paidófilo sensato da por terminada la iniciativa, el manipulador puede intentar 1000 historias o astucias. Por ejemplo hacerse el dolido: “¡Ay de mí, me rechazas! Voy a ponerme triste…”, o la variante más dramática: “Sin tu amor, mi vida no tiene sentido”, la cual es una dura manipulación pues está insinuando un posible suicidio por “amor”. Este tipo de estrategias, manipuladoras hasta cierto punto, se dan con cierta frecuencia entre los ligones adultos, pero cuando hay un menor implicado existe una disparidad en experiencia, en la capacidad del menor para detectar la manipulación y resistirse a ella, y por lo tanto, aunque desconozco si la Ley consideraría eso como abuso, sin duda lo es: manipula al menor para obtener lo que el adulto desea. Recordemos que cuando hay Amor, cuando el menor espontáneamente siente reciprocidad romántica hacia su amigo, entonces se hace innecesaria cualquier técnica de manipulación: ambos se disfrutan por puro Amor, por puro placer, sin presión ni manipulación alguna. Un buen indicio de que todo va bien con la relación, es un niño completamente feliz, y que busca a su amigo sin necesidad de tener que invitarlo a verse (invitarlo alguna vez es natural, pero cuando el niño acude solamente cuando es llamado, entonces eso es señal para reflexionar si todo está OK o no). Recordemos lo importante que es no manipular.
A veces es muy tenue la diferencia entre la sinceridad y la manipulación, por ejemplo si el niño disfruta con nosotros pero no suele venir a vernos si no se le recuerda que existimos, el paidófilo puede optar por decirle algo como “me siento triste porque no vienes”. Esto podría ser una sutil manipulación si se dice insinceramente, sólo por el resultado, mientras que si es cierto, parece sano decirlo, aunque hay que sopesar cuidadosamente el efecto que una frase así puede provocar en el chaval (hay maneras más sanas de expresar lo mismo, por ejemplo en vez de “estoy triste cuando no vienes a verme”, decirle simplemente: “te he echado de menos”, pues de esta manera desaparece la carga manipuladora que consistía en sutilmente acusar al menor de haber provocado nuestra tristeza). Recordemos que si en verdad le amamos, queremos que sea feliz, incluso sin nuestra presencia (¡si él también nos ama, ya volverá a vernos!). Con esto quería sugerir que llevemos cuidado con esa delgada Zona Gris que separa las relaciones plenamente felices y consentidas, de aquellas en las que hay algún grado de manipulación. En efecto, a los niños no se les debería manipular lo más mínimo, si bien se acostumbra a esto frecuentemente en ámbitos diferentes a lo sexual, incluso por parte de sus familiares y educadores.
Lo ideal sería que un día alcancemos una sociedad desinhibida sexualmente, que no vea el problema en relacionarnos afectivamente (incluso sexualmente, aunque una sexualidad adaptada al grado de madurez del niño: solo besos, o caricias o lo que sea conforme el niño lo requiera y disfrute) con los niños, y así tanto los adultos con esta capacidad de amar, como los niños con propensión a intimar con algún adulto, podrán explorar espontáneamente, placenteramente, sus cuerpos y vidas, sus ideas y emociones, incluso sus sexualidades. Desde esa base, esa sociedad desinhibida podría salir de su histeria anti-sexual y permitir la felicidad a quienes la encuentran en este tipo de amor o amistad, distinguiéndolos de esos otros casos donde se producen abusos, y también de los casos intermedios donde ocurren manipulaciones de diversos grados. Para estos casos de manipulación, quizás una medida cautelar pudiera ser la educación: educar a los paidófilos en lo que es la manipulación, en espera de que una vez conscientes de lo que son las manipulaciones, se abstengan de hacerlas. Y educar a los menores también, para enseñarles a detectar las manipulaciones y así poder rechazar sus efectos.
Me parece también muy interesante promover la autoestima de todas las personas. Los niños con alta autoestima, seguros de sí mismos, son más difíciles de manipular. Al mismo tiempo, los adultos con alta autoestima se aprecian lo suficiente a sí mismos como para no requerir el uso de técnicas de manipulación, pues confían en que son dignos de amar y ser amados, y ese mismo Amor, espontáneamente, les abrirá las puertas necesarias para que un día u otro, el amor puro, espontáneo, libre y feliz llegue hasta ellos, sin necesidad de haber manipulado en manera alguna a nadie.
Algunos niños se sienten atraídos por mujeres adultas, y algunos otros por hombres adultos, siempre es cuestión de grados en función del contexto particular de cada caso. Yo mismo, partir de los 11-12 años me sentí muy atraído por varias mujeres adultas, y recuerdo muy bien a la primera, yo tendría 11 o 12 años y ella unos 22 quizás, y no me atreví a declararme, tenía miedo a que me rechazara, pero si ella me hubiera dicho algo, yo hubiera saltado sexualmente hacia ella sin pensarlo, feliz y excitado, por puro gozo, por pura atracción y placer, por Amor también, y como veis, sin la más mínima necesidad de ser manipulado. ¡Al revés, en aquella época me hubiera encantado poder manipularla a ella, hipnotizarla para que ella me amara! Conozco casos de niños que al contrario que yo, gustaban no solo de mujeres adultas sino también de hombres adultos. De todo hay en la Vida, que es infinitamente diversa. Y para aquellos que aman y saben esperar, el amor llega puro, feliz, bello y exquisito… tan puro por no haber la mencionada manipulación, que en esos casos, la Vida misma sonríe de Alegría cuando dos almas así se encuentran compartiendo sus bellos y amorosos cuerpos en una bella sinfonía de placer y Amor.
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EL PEDÓFILO BABOSO
Todos sabemos la imagen “standard” que buena parte de la sociedad tiene acerca de nosotros los paidófilos. Muchas personas nos imaginan como seres peligrosos, acechantes, a quienes se nos cae la baba apenas vemos a un niño. Sí, una de las imágenes típicas que la sociedad sostiene sobre nosotros es la del pedófilo baboso: ese pedófilo solitario, que asiste a partidos de fútbol infantiles, tímido, miedoso, de personalidad infantiloide o atormentada, y el cual apenas se queda a solas con un niño no puede contenerse y comienza a manosearlo con mirada de buitre y casi la baba deslizándose por la comisura de sus labios.
¿Cómo sucede esto? Por supuesto, nos han caricaturizado, no ven a la persona, solo ven los estereoripos que ellos mismos han creado sobre nosotros. La mayoría de los paidófilos no somos así, pero tal como están las cosas con esta desconfianza social hacia quienes amamos a los menores de edad, pocos son quienes se atreven a desmentirlo. Pocos se atreven a corregir al amigo que comenta a la ligera basándose en el enésimo paidófilo (pederasta realmente) noticiado por las cámaras de la televisión. Y de esta manera esa imagen standard de que todo pedófilo es pederasta (abusador) mantiene su status quo.
Hay que hacer un inciso para aclarar los términos, ya que una buena parte de la sociedad, legos en psicología y medicina, confunde los términos pedófilo (paidófilo) con pederasta, tomándolos como lo mismo. Veamos según la RAE (Real Academia Española):
pedófilo, la.
1. adj. paidófilo.
Bien, esto ya lo sabíamos jejeje, consultemos paidófilo, pues:
paidófilo, la.
1. adj. Perteneciente o relativo a la paidofilia.
2. adj. Que siente esta atracción o que la lleva a la práctica.
Ahora toca buscar paidofilia:
paidofilia.
(Del gr. παῖς, παιδός, niño, y -filia).
1. f. Atracción erótica o sexual que una persona adulta siente hacia niños o adolescentes.
Bien, o sea que el pedófilo o paidófilo es aquel que siente atracción erótica o sexual hacia niños o adolescentes, y a veces lleva esta atracción a la práctica o bien otros no. De entrada, esta definición de paidofilia es diferente a la que usa la psiquiatría, que contempla la paidofilia como la atracción sexual EXCLUSIVA O PREFERENTE hacia NIÑOS PREPÚBERES. O sea, para la ciencia la paidofilia es una categoría de ámbito más reducido que el de la RAE (más coloquial este último), pues para ser paidófilo no basta con que te gusten los adolescentes, sino que tiene que ser atracción por niños prepúberes (antes de la adolescencia), y no solo eso, sino que tiene que tratarse de una atracción exclusiva por niños, o al menos preferentemente hacia los niños (por ejemplo el hombre que se siente sexualmente atraído por niños prepúberes pero aún más por las mujeres, no es un paidófilo estrictamente hablando).
Hasta ahora hablamos solo de la atracción (paidofilia), pero veamos ahora qué es la pederastia:
pederasta.
(Del gr. παιδεραστής).
1. m. Hombre que comete pederastia.
pederastia.
(Del gr. παιδεραστία).
1. f. Abuso sexual cometido con niños.
2. f. sodomía.
Veamos que aquí ya se habla de abuso, y eso es lo que muchas personas confunden: una cosa es sentirse atraído por los niños y otra muy diferente es abusar de ellos. Pocos se detienen a pensar que la mayoría de paidófilos no incurren jamás en actos pederastas. Ni siquiera todos los casos de pederastia son llevados a cabo por paidófilos: hay personas trastornadas que abusan sexualmente de niños y mujeres sin sentir realmente atracción por ellos, y menos aún atracción preferencial por los niños.
¿Es injusto que a todos los paidófilos nos caricaturicen, simplifiquen sobre nosotros considerándonos pederastas, o potenciales pederastas? Independientemente de la respuesta a esta pregunta, tampoco nosotros hacemos mucho por desmentir esta imagen, ocultos temerosamente (aunque con buenos motivos) bajo las rocas. Somos el hermano, el hijo, el amigo, el vecino, el pediatra, el profesor, el futbolista, el tendero, el electricista, el mecánico, la ejecutiva (también existen las paidófilas), la amiga, etc etc etc, la gente nos respeta, admiramos a nuestros amigos y ellos nos admiran a nosotros, pero cuesta descubrirse y contar nuestro “secreto”, ¿acaso nos comprenderían? (pensamos), con lo cual seguimos callados, agachando la cabeza cuando las noticias informan del enésimo pederasta detenido y nuestros familiares y amigos despotrican de nosotros en general, no solo de los abusadores (que bien merecen su destino), sino a todos los que amamos a los niños en general. Y por temor a que nos confundan con los odiados pederastas, optamos las más de las veces por el silencio.
Ciertamente, sí existe el pedófilo “baboso” con alta libido y escaso autocontrol; capaz de molestar manoseando a los niños, o de abusar gravemente de ellos. Y esto es lo grave, que lleguen a molestar, porque si se trata de ser baboso pero sin molestar a nadie, eso sería asunto propio. Algunos heterosexuales adultos a veces son muy “babosos” con las mujeres, les encanta verlas y abren los ojos como platos cuando pasa por la calle una que les gusta, pero se ve como normal y nadie les echa eso en cara porque es natural el agrado ante la belleza, y nada malo hay en ello mientras no se incurra en acciones molestas para la persona admirada. Lo mismo debería valer para los paidófilos: ¿qué mal hacemos si un chaval que pasa por la calle nos gusta y nos agrada haberle visto? Simplemente nos gusta, ¡punto! La belleza es admirable. Y el paidófilo típico simplemente contempla esos breves segundos al chaval sin que éste se entere, para luego seguir su camino. Ni un solo piropo, ni una sola mirada fuera de tono: no es que mirar sea un crimen, pero el paidófilo típico no quiere darse a conocer. Verá al niño y seguirá su camino, a menudo sin tan siquiera girar la cabeza. Por tanto la belleza es admirable, no es malo disfrutarla cuando nos encontramos con ella. El problema es cuando suceden manoseos molestos, o abusos (no digamos ya las terribles violaciones).
El tema de los abusos será tratado por separado en otro artículo, enfocado en precisar o tantear la estrecha zona gris que separa la relación placentera consentida, de las relaciones enturbiadas por manipulaciones, y finalmente el otro extremo: los abusos.
Para finalizar, mencionemos unas cuantas categorías que añadir a la ya comentada del “pedófilo baboso”. No son categorías separadas entre sí, una misma persona puede manifestar cualidades de varias de las categorías. Tampoco pretendo que sea una lista exhaustiva, sino son unos pocos ejemplos para ampliar el panorama:
El paidófilo religioso: los hay muy variados, desde el que siente que Dios, que es Amor, le concedió el don de amar a los niños y que nada malo hay en ello mientras no abuse de ellos; hasta el que piensa que es un pecador que debe vigilarse para no incurrir en el horrible pecado a que su cuerpo le impulsa, o piensa que el impulso que siente es una emboscada del demonio.
El paidófilo intelectual: muy mental y con buen intelecto, indaga en mil temas, incluso acerca de sí mismo, posibles causas genéticas o ambientales, etc. Es curioso por naturaleza.
El paidófilo emocional: de gran corazón, pero no necesariamente de grandes luces. Muchos de estos paidófilos se convierten en el “mejor amigo” de un niño. Normalmente son muy cariñosos, al menos con los niños.
El paidófilo tímido: tiene miedo de ser “descubierto”, los más exagerados evitan a los niños, no confían en sí mismos.
El paidófilo atormentado: no se acepta a sí mismo, considera que la naturaleza se “equivocó” al crearle este tipo de atracción. Piensa que si se descubriera un medio de “curarse” de su paidofilia, lo aceptaría agradecido.
El paidófilo equilibrado: asume lo que es sin grandes problemas; sólo se oculta en la medida que se requiere cautela según la “temperatura” de la “histeria” social del momento. Disfrutan su vida sin mayores problemas. Los más centrados rechazarían con una sonrisa a quien les ofreciera un “remedio” para dejar de amar.
El paidófilo gay de adultos: se camufla fácilmente en la sociedad porque aparte de los niños, le gustan los adultos de su mismo sexo.
El paidófilo exclusivo: solo le gustan los niños. Nada de atracción hacia los adultos, ni mujeres ni hombres. Si alguno se casa, lo hace por evitar la soledad o por encajar en la sociedad.
El paidófilo heterosexual: por supuesto los hay de varios tipos, el que se interesa por niñas menores de edad, y el paidófilo atraído por niños pero también por mujeres. En este caso, es un paidófilo realmente bisexual, por ejemplo yo mismo jejeje ;)
El paidófilo demonio: se acepta a sí mismo pero se siente dolido con la sociedad, o al menos le decepciona que no sean capaces de verle a él, sino solo la imagen estereotipada que se ha creado sobre la paidofilia.
El paidófilo criminal o pederasta: abusa de los niños. No todos los pederastas son paidófilos pero los que sí lo son, hacen un mal servicio a la imagen que la sociedad tiene de nosotros.
El paidófilo lobo-disfrazado-de-oveja: es manipulador, y pederasta o potencial pederasta, es peligroso, más de lo que parece, pues es inteligente y astuto, a veces seductor, con gran capacidad manipulativa. Capaz de hacerse pasar por santo o casi santo, capaz de despotricar sobre otros paidófilos, y capaz quizás, en los peores casos, de lo peor. Su capacidad manipulativa es grande y pondré algún ejemplo en el artículo que titularé “La Zona Gris”, sobre la frontera que separa los abusos plenos de la relación plenamente consentida.
El paidófilo anti-paidófilo: son elementos curiosos, los hay de diversos tipos pero mencionaré solo uno: el que habla y despotrica contra los paidófilos compulsivamente, quizás para compensar que se sienten sucios por su paidofilia, y emprenden una cruzada mundial de “salvadores” de niños. La pena es que algunos de estos elementos han emprendido acciones dañinas incluso contra menores de edad, con el pretexto de que han caído bajo el “hechizo” de los malvados paidófilos.
El paidófilo tortuga: temeroso de que la sociedad conozca su paidofilia, es extremadamente cauteloso, lento, muy lento para acercarse a los niños; más bien los rehúye, no por temer su impulsividad ya que al contrario que los pederastas, éstos tortuga son muy comedidos y nada impulsivos, pero temen que ser vistos con niños cerca pueda suponer una pista para los demás, y el tortuga jamás se arriesgará. A tal punto que sería normal en un tortuga rechazar cuidar niños, cuando algún amigo le propone cuidar de sus hijos. Muchos de ellos serían magníficos cuidadores, pero mientras tengan esta armadura de tortuga, no se arriesgarán a que les asocien con niños.
El paidófilo humillado: descubierto en situación dudosa o sospechosa con un niño, su imagen social se deteriora ante quienes conocen el hecho, especialmente cuando ha habido denuncia. El que luego salga inocente de la denuncia arregla poco su situación pues su buen nombre ya ha sido manchado. Es de notar que no todas las personas humilladas por temas paidófilos, son realmente paidófilos, pues la histeria social a veces actúa como un ciego con escopeta.
El paidófilo héroe: relacionado con el anterior, es el que tras sufrir un revés semejante, en lugar de achicarse se agranda y se enfrenta al mundo, a veces incluso aprovechando la ocasión para reivindicar la legitimidad de su paidofilia, sin importarle un rábano lo que la sociedad piense o que le critiquen, pues su buen nombre de todas maneras ya ha sido manchado.
El paidófilo altruista: es parecido al anterior pero en la versión bondadosa, también inconscientemente (o conscientemente) se siente “perverso” por sentirse atraído por niños, y emprenden una cruzada no contra los paidófilos, sino a favor de los niños (al menos hacen algo útil). También son muy perspicaces para detectar pederastas, por lo que son muy útiles en algunos casos en el que han evitado que acciones abusivas o peligrosas continúen en la proximidad de un niño. Son tambien participantes habituales de las ONG, si bien en las ONG también aparecen a menudo paidófilos de las otras categorías.
El paidófilo inconsciente: siente atracción por algunos niños, pero eso asusta tanto a su consciencia y pudores, que lo reprime hasta tal punto que no se da cuenta de tal atracción. Pero (a veces) le delatan sus reacciones: es especialmente criticón con todo lo que tenga “tufillo” a paidofilia, algunos hablan de que habría que matar a todos los paidófilos/pederastas (coloquialmente confunden ambos términos).
Seguro que hay muchas más categorías, pero dejémoslo aquí. Con estos ejemplos basta para comprender que estamos ante un fenómeno variado y complejo, no simplificable con la etiqueta facilona de “pedófilo baboso”. Recordemos que babosos los hay tanto pedófilos, como entre los amantes de adultos (sean heterosexuales u homosexuales). Y realmente el “ser baboso” por sí mismo no es tan malo, si no sigue hacia los abusos. Porque ¿quién no se ha sentido maravillado ante una bella mujer (¡baboso!), o ante un atlético hombre (¡baboso!)? Pues bien, a los paidófilos nos puede llegar a suceder eso mismo con algunos niños, que nos gusten, que nos maravillen. Y si es solo eso, contemplar maravillados la belleza de un niño, sin tan siquiera imaginar abusar de él, ¿a eso lo seguiréis llamando crimen? ¿Nos seguiréis confundiendo con los pederastas?
Artículo relacionado: La Zona Gris
La heterosexualidad no existe
Pues empezamos bien, con una medio mentira jejeje (por cierto, ¿mentir es tabú o no?). Por supuesto que la heterosexualidad y la homosexualidad, tal como vienen definidas por la RAE (Real Academia Española), existen, pero no me refiero a eso. Me refiero a que vivimos en una sociedad que abusa constantemente de las etiquetas; es típico encasillar a cada persona que encontramos con un "tú eres eso, o aquello", y a veces tanto exceso nos lleva a perdernos de vista al ser humano real, nos perdemos a la persona, el frescor de su espontaneidad: nos cegamos con las simplificadoras etiquetas.
El ejemplo que pongo es el del uso coloquial, por parte de algunas personas, de las etiquetas "homosexual" y "heterosexual". Algunos suelen considerar que heterosexual es la persona que se siente atraída eróticamente sólo por personas del sexo contrario, mientras que homosexual sería el que siente atracción exclusivamente por personas de su mismo sexo; pero lo que yo afirmo es que no existen el heterosexual puro ni el homosexual puro. Todos somos bisexuales, aunque tampoco recomiendo apegarnos a esta nueva etiqueta llamada "bisexualidad". Las personas, en un momento dado, podemos sentir algún impulso o atracción, suave o intenso, por cualquier otra persona, del sexo que sea. El hecho de asumir una etiqueta parcial (sea "heterosexual" o sea "homosexual") no hace sino cerrar puertas (psicológicas), limitar la imaginación y la libertad creativa de la gente a la hora de relacionarse. La mayoría de los considerados "heteros" son capaces de sentir algún grado de atracción por alguna que otra persona de su mismo sexo. Del mismo modo, la mayoría de homosexuales pueden llegar a sentir algún tipo de atracción por alguna persona concreta del sexo opuesto. En el fondo son, pues, bisexuales, aunque tienen preferencia a sentirse atraídos hacia un sexo o el otro (digamos que hay pocos bisexuales 50% hacia cada sexo, la mayoría se inclina más hacia un sexo o hacia el otro).
Algunos heterosexuales se revelan contra esto y afirman no sentir absolutamente nada, 0% de atracción, hacia miembros de su mismo sexo (quizás temen que se les atisbe la más mínima señal de homosexualidad), pero en el fondo, lo que sucede es que reprimen una parte de su afectividad sin darse cuenta, y de hecho muchos de ellos son capaces de apreciar la mayor o menor belleza de las personas de su propio sexo. A algunos incluso les asustan los roces con otros miembros de su mismo sexo, por lo que pudiera derivarse de ello: sensaciones placenteras que les hacen dudar o temer sobre su sexualidad (esto es debido a una inseguridad psicológica).
Y lo mismo sucede con los homosexuales. Es cierto que muchos homosexuales jamás pensarían en intimar sexualmente con una persona del sexo contrario, y sin embargo, sin planearlo, a veces suceden acercamientos que les sorprenden a ellos mismos; en otros casos jamás en su vida llegan a experimentar con "el otro lado", pero ese potencial existe y podría haber detonado si se hubieran dado las circunstancias apropiadas. Es un curioso fenómeno que se da tanto en los que se creen 100% heterosexuales como en quienes piensan que son 100% homosexuales. Sin embargo ambos son mitos. No existe el heterosexual 100% ni el homosexual 100% (y el tiempo puede demostrarlo en muchos casos a pesar de que esa persona estuviera convencidísima de su orientación sexual). Conclusión: no existe el heterosexual puro ni tampoco el homosexual puro; lo que existe es el bisexual, que puede mantener relaciones o inclinaciones heterosexuales u homosexuales según el caso, pero sin que desaparezca su potencial alternativo-complementario.
La Libertad es simplemente olvidarnos de etiquetas y convencionalismos; relajarnos y ser nosotros mismos, espontáneos, improvisadores... y lo que surja, relajarnos y ¡a disfrutar! Es un placer fluir con lo que sentimos, sin poner nombres a las sensaciones, sin limitarnos por conceptos, prejuicios ni etiquetas. ¡Sólo Fluir!
